La Guerra Civil de los cómicos
El mundo del espectáculo, sí, vivió la guerra de forma muy intensa: algunos artistas murieron, otros hicieron propaganda, y muchos simplemente intentaron sobrevivir
Miles y miles, quizá millones, de libros se han escrito sobre la Guerra Civil. La terrible guerra entre españoles (1936-1939) fue considerada, según apuntes y datos de las bibliotecas más reputadas del planeta, como un tema estrella. Pasan los años, las décadas, y parece que nadie se priva de opinar sobre cómo se mataban como bestias los españoles. Se diría que el asunto es eterno. La literatura sobre nuestra guerra civil no tiene competencia. No hay tema más socorrido para cualquier escritor del mundo que la Guerra Civil. Quizá porque sea la última guerra romántica de la edad moderna. Pocos asuntos hay en el mundo sobre el que se hayan escrito tantos libros como el dedicado a nuestra tragedia nacional. Me atrevería a decir que no hay día que no aparezca un libro sobre el particular.
Son muchos los que atribuyen esa vocación "crítica" y su desempeño malévolo sobre nuestra guerra al celebérrimo "resentimiento de artista fracasado", o sea, escriben la "crítica" de la Guerra Civil aquellos que la perdieron. Esto es muy cierto, pero no es obligatorio ni mucho menos pertenecer a la grey socialista de nuestro tiempo, o comunista, en fin, a la parte perdedora de esa guerra, para escribir sobre este tema. La cosa fue tan grave que el tema seguirá dando lugar a libros y más libros. Más aún, sospecho que en el futuro la cuestión de la Guerra Civil no perderá vigencia; seguirá siendo un asunto capital para quien apueste por una cultura crítica y civilizada, o sea, para quienes se opongan a las imposiciones ideológicas, falsas y totalitarias sobre nuestro pasado, según pretenden imponer las leyes de Memoria Histórica y Memoria Democrática de los diferentes gobiernos socialistas. En esta circunstancia histórica, que va más allá de un mero contexto intelectual, ha aparecido un nuevo libro de Pedro Corral, titulado Cómicos en guerra. Historias del mundo de la escena y el cine en la Guerra Civil.
Esta obra es, por un lado, una excelente investigación histórica, que da continuidad a un ambicioso y holgado programa intelectual del propio Pedro Corral centrado en la historia de la Guerra Civil del que ya ha publicado más de diez títulos; y, por otro lado, se trata de una deliciosa trama narrativa en torno al mundo de la farándula y el espectáculo, actores y actrices, autores de teatro y directores de cine, tramoyistas y productores, dueños de teatros y cines, y empresarios, durante los tiempos, en efecto, bélicos, pero también, y esto a veces es más importante en la narración, de la época prebélica, la Segunda República, y postbélica, el régimen de Franco.
Estamos ante una obra de alta erudición, sí, pero narrada con la amenidad de una gran novela. La forma de este libro atrapa al lector desde el comienzo. Se trata de erudición artística en la mejor tradición de don Marcelino Menéndez y Pelayo. Tiendo a pensar que no hay una sola afirmación, o mejor, descubrimiento sobre la peripecia de cualquiera de los personajes nombrados en el libro que no haya sido contrastada por prueba documental. Al estudio minucioso y sosegado de la Causa General, documento central en este libro, se añade otros miles de papeles y documentos hallados en archivos, biografías, memorias y libros de investigación histórica.
Este libro, como otros del mismo autor, está en las antípodas de los libros de memorias subjetivas y arbitrarias. Nada es gratuito en su argumentación. Nada debe darse por sabido sobre la Guerra Civil. Es menester seguir indagando, descubriendo y, sobre todo, pensándola. La historia está viva o no es historia. Nada es sin un porqué; si no lo hubiera, estaríamos exonerando o eximiendo de responsabilidad a todos los actores personales y colectivos que coadyuvaron a la terrible tragedia; y, sobre todo, nada en este libro es sin un para qué…, se escribe sobre la Guerra Civil no para estigmatizar al otro, al hermano o al conciudadano, sino para reconciliarnos con él. La finalidad de esta obra no puede ser más limpia. No hay, como diría Nietzsche, memoria, genuina memoria, sin verdadero olvido. Es menester olvidar, aprender a olvidar, todas las miserias de la guerra para volver a recordar lo mejor, a traer con el corazón para aquí y ahora, lo que el resentimiento niega. Fuera de cualquier ficción o amaño de falsos memorialistas, cobijados en las leyes de "memoria histórica", este libro es una gran obra de historia como maestra de la vida. He aquí una gran obra de historia de España que se lee sin sentir vergüenza de ser español.
El libro Cómicos en guerra cuenta cómo vivieron los autores, los artistas del teatro, el cine y el espectáculo durante la Guerra Civil Española (1936-1939). A través de historias reales, el autor muestra cómo la guerra afectó profundamente al mundo artístico y cultural. Muchos actores, humoristas y escritores tuvieron que elegir entre apoyar a uno de los dos bandos o intentar mantenerse al margen. Algunos artistas participaron en espectáculos para animar a los soldados en el frente. Otros trabajaron en propaganda política a través del teatro, el cine o la radio.
La guerra, naturalmente, también provocó persecuciones, detenciones y asesinatos de algunos artistas. Entre los casos más conocidos están los de Federico García Lorca y Pedro Muñoz Seca, Carlos Arniches, Miguel Mihura y Edgar Neville, Estrellita Castro y la Argentinita, Pepe Isbert, Gila y la familia del payaso Aragón, el famoso don Cicuta del celebérrimo programa de TVE Un, Dos, Tres, etcétera, etcétera. El libro recoge numerosas anécdotas que mezclan momentos dramáticos con situaciones curiosas. Estas historias muestran cómo el humor y el espectáculo continuaron incluso en tiempos de guerra. En conjunto, la obra refleja cómo el conflicto dividió y transformó la vida cultural de España. Pero nadie crea que la idea principal de la obra sea un retrato de cómo vivió el mundo del espectáculo la Guerra Civil, mostrando las vidas, decisiones y tragedias de los artistas en un país dividido por el conflicto. Eso es sólo la parte superficial del libro. Lo decisivo, el hilo directriz de la obra, es cómo superar la Guerra Civil desde los inicios de la propia guerra; muchos de los que estuvieron en el bando de la República fueron integrados en la vida cotidiana del régimen de Franco…
En las antípodas de tirarse los muertos unos a otros, de reproches y culpabilidades recíprocas, este libro está presidido por un sentimiento de reconciliación digno de racionalizarse, escribirse y volver a contar de múltiples maneras para superar los maniqueísmos de buenos y malos a los que pretenden "acostumbrarnos" quienes usan la Guerra Civil como instrumento de poder. El mundo del espectáculo, sí, vivió la guerra de forma muy intensa: algunos artistas murieron, otros hicieron propaganda, y muchos simplemente intentaron sobrevivir, la mayoría lo hizo con dignidad…; también aquí aparecen algunos de los más "tirados", aunque se les trata con tanta objetividad que no se juzgan jamás sus obras artísticas por su inmoral comportamiento. ¡Quién se atrevería a ponerse digno, "moralista", en una circunstancia terrible en la que uno se juega la vida por una insignificancia! ¡Sólo las almas bellas, o sea perversas y cínicas, se atreven a juzgar comportamientos miserables en una guerra!
Lejos de esta reseña desvelar algunos de los asuntos que se cuentan en este libro, pero me atrevería a citar el capítulo 13, La fabulosa historia del tramoyista que cantó Aleixandre, como un ejemplo de alta investigación histórica a partir del descubrimiento de un montaje periodístico sobre cómo un tramoyista afiliado al sindicato UGT, voluntario en el frente de Guadarrama, José Lorente Granero, que contaba haber sido hecho prisionero por los nacionales en los combates del Alto del León en Guadarrama y haber escapado con vida de su fusilamiento. Todo fue una burda mentira contada por el periodista José Quílez, en el periódico Ahora, el 20 de agosto de 1936, dirigido por el sobrevalorado escritor Chaves Nogales. La inventiva del reportero José Quílez, dice Pedro Corral, "podía trastocar la verdad de lo acontecido (...); fuera fantasía o verdad, lo que dejo al criterio del lector, el real o supuesto fusilamiento frustrado de José Lorente Granero ha pasado a la historia y a la literatura." En efecto, sobre ese "cuento chino", vulgar propaganda de guerra, al bueno de Vicente Aleixandre "le hacen" —sé lo que digo, aunque eso es motivo de otro cuento— escribir un poema, El fusilado, que aparece el 16 de septiembre de 1936, en El Mono Azul… Aleixandre lo suprimió en la edición de sus Obras Completas… Y, a pesar de todo, el poema no es malo:
Veinte años justos tenía
José Lorente Granero
cuando se alistó en las filas
de las Milicias de Hierro,
y salió para la Sierra
diciendo sólo: "Si vuelvo,
hermanos, será cantando
con vosotros; si no, muerto".
(Fragmento).
En fin, amigos, les exhorto a leer el libro de Pedro Corral, porque aprenderán mucho y se lo pasarán bien.
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