L.D.-
Boadella narra en estas “Memorias de un bufón” sus casi sesenta años de vida, desde su niñez en Barcelona o su etapa como monaguillo, hasta los últimos avatares de la compañía teatral que dirige, Els Joglars. Y lo hace sin seguir ningún tipo de orden cronológico, “porque el Bufón era absolutamente desorganizado para fijar las huellas del pasado”, señala el autor.
Su carácter irreverente y rebelde quedan patentes en el libro que sale a la venta este lunes, y en el que Boadella no ha dudado en hacer lo que ha hecho siempre: observar la realidad desde un perspectiva crítica. Consigo mismo y con todo lo que le rodea. El autor asegura haber sido tan sincero como le permite la memoria.
Por esa razón, las críticas al nacionalismo o a Jordi Pujol no faltan en el relato. “Debería estarme agradecido porque sólo pasará a la historia por haber protagonizado Ubú”, dice Boadella del Presidente de la Generalidad. Respecto al nacionalismo, criticad por el actor en numerosas ocasiones, señala el escritor: “hemos acabado encontrando en el germen gregario del nacionalismo una manera encubierta de dignificar las prácticas racistas”.
El autor hace también hueco a su vida privada, a sus sentimientos. Su exilio o la forma en que ha sido tratado desde algunos medios de comunicación se mezclan en las páginas de “Memorias de un Bufón” con el amor a sus hijos o la explicación del flechazo con Dolors Caminal.
Su carácter irreverente y rebelde quedan patentes en el libro que sale a la venta este lunes, y en el que Boadella no ha dudado en hacer lo que ha hecho siempre: observar la realidad desde un perspectiva crítica. Consigo mismo y con todo lo que le rodea. El autor asegura haber sido tan sincero como le permite la memoria.
Por esa razón, las críticas al nacionalismo o a Jordi Pujol no faltan en el relato. “Debería estarme agradecido porque sólo pasará a la historia por haber protagonizado Ubú”, dice Boadella del Presidente de la Generalidad. Respecto al nacionalismo, criticad por el actor en numerosas ocasiones, señala el escritor: “hemos acabado encontrando en el germen gregario del nacionalismo una manera encubierta de dignificar las prácticas racistas”.
El autor hace también hueco a su vida privada, a sus sentimientos. Su exilio o la forma en que ha sido tratado desde algunos medios de comunicación se mezclan en las páginas de “Memorias de un Bufón” con el amor a sus hijos o la explicación del flechazo con Dolors Caminal.
