El origen de "darse con un canto en los dientes": una práctica medieval extrema
Aunque se dice con naturalidad, esta expresión esconde una historia antigua ligada a costumbres que hoy resultarían difíciles de entender.
Seguro que en alguna ocasión has escuchado la expresión "darse con un canto en los dientes", una frase muy común cuando alguien decide conformarse con un resultado que no era el esperado, pero que al menos evita algo peor.
Se utiliza en situaciones cotidianas, como cuando se aprueba un examen por los pelos o se consigue algo mínimo que, aun sin ser lo deseado, se percibe como un alivio, tal y como recoge la Real Academia Española.
Una expresión muy usada con un origen medieval
Aunque hoy la frase se entiende sin dificultad, su sentido literal siempre ha despertado curiosidad. La idea de golpearse con una piedra —un canto— en los dientes resulta extraña si se analiza palabra por palabra, y por eso muchas personas se preguntan qué relación puede tener ese gesto con la idea de conformarse.
Lo cierto es que, como ocurre con muchas expresiones populares, su origen está ligado a costumbres antiguas que con el paso del tiempo han perdido su contexto original, pero han dejado huella en el lenguaje cotidiano.
El origen más extendido sitúa esta expresión en épocas medievales, en el contexto de prácticas religiosas y actos de agradecimiento que hoy pueden parecer extremos.
Según estas interpretaciones, algunas personas mostraban su gratitud o resignación ante lo que consideraban un favor divino mediante gestos de autoflagelación. Entre ellos, se encontraba el acto de golpearse con un canto —una piedra lisa— en el pecho como símbolo de aceptación o agradecimiento por haber evitado un mal mayor.
Con el tiempo, la expresión habría evolucionado y el gesto simbólico se trasladó a los dientes, una parte del cuerpo mucho más sensible y dolorosa. Ese cambio reforzó la idea de sacrificio o resignación, intensificando el significado figurado que ha llegado hasta nuestros días.
Una frase que quedó en el lenguaje cotidiano
Con el paso de los siglos, la práctica física desapareció, pero la imagen metafórica permaneció en el habla popular. Ya en el siglo XIX, la expresión se había consolidado como una forma figurada de indicar que alguien se conforma con lo que tiene, aunque no sea lo ideal.
Hoy, decir que alguien 'se da con un canto en los dientes' implica reconocer que la situación podría haber sido mucho peor y que, pese a la decepción inicial, existe cierto alivio por el resultado obtenido. Es una de esas frases que siguen vivas en el idioma sin que la mayoría de quienes la utilizan conozcan la historia que hay detrás.
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