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Buero Vallejo, dibujante

En 1934 Buero ingresó en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando. Fue su primera vocación, el dibujo, que alternó con el teatro y la lectura.

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En 1934 Buero ingresó en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando. Fue su primera vocación, el dibujo, que alternó con el teatro y la lectura.
Buero Vallejo, dibujos en tiempo de guerra

El dramaturgo Antonio Buero Vallejo, nacido en Guadalajara el 29 de septiembre de 1916, quiso dejar en el olvido esos años atroces movilizado en varios frentes republicanos durante la Guerra Civil Española. Por eso, mucha de su obra gráfica, cientos de documentos, nunca se ha publicado. Hace un lustro una revista cultural española rescató algunos de los dibujos gracias a la labor del investigador Carlos Dorado y se pudo ver la desconocida faceta artística en la que Buero también demostró su capacidad para penetrar en el alma humana. Según contaba dicha revista el primer texto publicado por Buero, en plena guerra, llevaba por título "Lope de Vega, decapitado", comentando dos fotografías en las que aparecía "malherida" la escultura de Lope frente a la Biblioteca Nacional.

Este 2016 se cumple el centenario del nacimiento de Antonio Buero Vallejo, uno de los dramaturgos españoles más importantes del siglo XX. La Biblioteca Nacional de España descubre la otra cara del escritor, su primera vocación, exponiendo algunos de sus dibujos y retratos. Entre ellos los de Ramón y Cajal, el del médico húngaro Goryan o del comandante republicano Narciso Julián. Buero dibujó también esquemas sobre los movimientos de tropas durante la Guerra Civil y colaboró como ilustrador en los periódicos de campaña La voz de la sanidad de la XV División y La voz de la sanidad del ejército de Levante, durante los años de la contienda.

En el frente del Jarama, el dramaturgo trabajó como sanitario para el médico húngaro Oscar Goryan. Sus labores incluían tareas de propaganda republicana. De esta época existen doce dibujos firmados y otros 135 sin firmar, pero que se adjudican al dramaturgo. El mismo Buero llegó a reconocer que uno de sus dibujos más emotivos de aquella etapa es el del brigadista Peter, muerto en combate. También narró con hondura el traslado y agonía de un herido de diecinueve años.

Otras de sus ilustraciones acompañan poemas (Blinder Genosse y Lied der Granden de L. Detsiny, Entrañas, de J. Pastor...), artículos de T. Meabe y otros textos calificados por los críticos como "demagogia convencional, propia de la situación". Más aspiración artística tiene El Jardín de los Molinos o la ilustraciónde un romance lorquiano, de M. A. Calvo.

De su colaboración en las panfletos de guerra se conservan 55 dibujos: gráficos, croquis, esquemas, viñetas de divulgación sanitaria... posiblemente copiadas de obras técnicas. Otros acompañan una historia de la vida diaria, afrontada, en la medida de lo posible, con buen humor. En este sentido, se encuentra un "cuento sanitario"publicado el 30 de abril del 38, en el que aparece el mismo Buero entre los protagonistas, y con una ilustración en la que unos insectos asisten a una función teatral.

En el número 10 de noviembre de ese año figura un retrato de Ramón y Cajal. Según los expertos, los dibujos del escritor presentan un firme trazo, un dominio del rayado, y están realizados casi siempre a pluma. Buero abordaba la pintura como una exploración visual objetiva.

Buero Vallejo, compañero de prisión de Miguel Hérnandez

Al acabar la guerra Antonio Buero Vallejo pasa por distintas cárceles. En una de ellas, el penal de El Dueso (Cantabria), dibuja el retrato de un compañero de presidio, el comandante republicano Narciso Julián, que también se conserva en la BNE; es un dibujo a grafito sobre papel amarillo. En su periplo por diferentes prisiones, escribió sobre pintura e hizo cientos de retratos de reclusos.

Y, por supuesto, fue fundamental su retrato de Miguel Hernández en la cárcel de Torrijos, en la Calle del Conde de Peñalver de Madrid. La historia es conocida: Hernández temía que su hijo olvidara su cara y le pidió a Buero que le dibujara. El poeta envió el boceto a su mujer, Josefina, con una nota: "Ya que no puedo ir de carne y hueso, iré de lápiz, o sea, dibujado por un compañero de fatigas, como verás, bastante bien". La carta estaba fechada el 4 de marzo de 1940.

Sin duda estos dolorosos años de juventud marcaron toda su obra posterior. La última obra que estrenó, en 1999, un año antes de morir en el Teatro Español, fue Misión al pueblo desierto. Su gran éxito, Historia de una escalera, por la que obtuvo en 1949 el Premio Lope de Vega, la escribió en Carabanchel Bajo cuando llevaba sólo dos años en libertad.

Buero Vallejo, fue miembro del partido Comunista en su juventud pero luego relajó su activismo. Durante la dictadura de Franco se opuso públicamente al escritor Alfonso Sastre por no querer estrenar bajo el régimen. Buero era partidario de superar la censura con ciertas concesiones.

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