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Sorolla, el 'coolhunter' de la alta costura del siglo XIX

El Thyssen y el Museo Sorolla ahondan en la presencia de la moda en la obra del pintor con setenta pinturas y una selección de vestidos de la época.

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'Sorolla y la moda', reúne piezas de época con un sorprendente montaje

La obra de Joaquín Sorolla puede compararse con un catálogo de moda del finales del siglo XIX y principios del XX. Las mujeres que retrató portaban toda clase de vestidos, joyas y complementos, que gracias a su pincelada llenaban el lienzo de matices. Fue el cronista perfecto de los cambios en las tendencias y estilo de la indumentaria y, además, un buen –y muy moderno– comprador. Era lo que hoy se llamaría un coolhunter de la alta costura.

El Thyssen-Bornemisza y el Museo Sorolla organizan una exposición de forma simultánea dedicada a la presencia de la moda en la obra del pintor valenciano con setenta pinturas, la mayoría retratos femeninos de entre 1890 y 1920, y una selección de vestidos de la época y complementos.

Son estos los años en los que nace la alta costura y aparecen los primeros diseñadores, como Paul Poiret, que suprime el corsé o Jean-Philippe y Gaston Worth, representantes de la creatividad del momento. París es el epicentro de la moda. Nacen los cafés, los paseos urbanos, el teatro y la ópera. Las mujeres ya no se visten para sus maridos, sino para ellas mismas. Surgen los grandes almacenes. Sorolla, en sus frecuentes viajes a la capital francesa, observa y registra todo este cambio. Le escribe por carta a su mujer Clotilde para contarle todas estas novedades e, incluso, le compra algunos vestidos –también a sus hijas–, y las pinta con ellos. Coincide, además, con su ascenso social y económico que le permite moverse en un entorno burgués acomodado.

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Elena con túnica amarilla (1909) | M. Thyssen

El culmen y resumen de esta exposición, según su comisario Eloy Martínez de la Pera, es el cuadro Elena con túnica amarilla (1909). El maestro valenciano compró en París un vestido Delphos diseñado por Fortuny para su hija Elena de 14 años y la retrató con él. "Era un vestido que solo llevaban las mujeres con mucha personalidad, las más avanzadas de la época, que rompía con el encorsamiento del siglo XIX y que apenas se llevaba con ropa interior", explicó. "Es la demostración de lo moderno y aficionado a la moda que fue Soralla", añadió.

La muestra también recoge la evolución en los gustos de la burguesía y la alta sociedad de su época. Sorolla recibe numerosos encargos de las personalidades más influyentes del momento. Algunos de estos cuadros dialogan en las salas del Thyssen y del Museo Sorolla con increíbles y centenarios vestidos de Jeanne Lanvin, Chéruit o Madeleine Vionnet.

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'Clotilde en la playa' | Museo Sorolla

Las famosas escenas junto al mar de Sorolla se enfrentan esta vez a los vestidos de mañana y trajes de algodón de sus protagonistas. En la segunda mitad del siglo XIX se descubren los efectos terapéuticos de los baños de mar. Zarautz, Santander, San Sebastián, la Costa Brava o las playas de Levante empiezan a ser populares entre los primeros veraneantes españoles y Sorolla nos ha dejado un muestrario del veraneo más elegante.

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