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Luis Paret: la desdichada coincidencia de nacer el mismo año que Goya

El Museo del Prado dedica una exposición monográfica a Luis Paret, un artista "sin el que no se entendería la España del siglo XVIII".

El Museo del Prado dedica una exposición monográfica a Luis Paret, un artista "sin el que no se entendería la España del siglo XVIII".
Luis Paret, un artista del siglo XVIII de singular ingenio y personalidad

Trabajar en la misma época que un gigante del arte occidental puede ser una bendición y un auténtico privilegio, pero tiene un coste bastante caro. Es muy posible que los halagos a uno difuminen las virtudes del otro. Es una de las teorías que explican por qué Luis Paret no es apenas conocido hoy en día por el gran público, a pesar de su maestría, calidad y técnica preciosista, representante de la tradición del Rococó francés. El Museo del Prado salda la deuda pendiente con Paret – en su apuesta por introducir aspectos novedosos que brinden un contenido atractivo al espectador- y le dedica una exposición monográfica, que puede visitarse hasta el 21 de agosto.

Luis Paret (1746 – 1799) nació el mismo año que Francisco de Goya, ambos se convirtieron en académicos de mérito de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando el mismo día y compartieron hasta patrón, el infante don Luis. Son muchas las coincidencias y más las diferencias que hayamos al confrontarlos, pero no debe verse a estos dos personajes como "antagónicos", insiste el director del Museo del Prado, Miguel Falomir. "Paret es un artista extraordinario que nos ha costado descubrir por estar al lado de un genio. No se trata de ver quien es mejor, hay pocos que puedan compararse con Goya, sino de descubrir su producción sin la que no se entendería la España de la segunda mitad del siglo XVIII". Falomir insiste en el valor social de su obra como cronista de una España distinta a la de Goya, "más europea, más cosmopolita, más culta, comprometida con la ciencia, no solo una España de chulapos y majas". Ambas visiones son "complementarias".

Paret reflejó la sociedad de su tiempo y detalló la moda y las costumbres. En Baile en máscara (1767) vemos uno de los primeros bailes públicos de máscaras permitidos en Madrid; y Baile popular a la puerta de una taberna (1770-75) representa con minuciosidad los trajes regionales de un grupo de aldeanos junto a una venta.

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'Baile en máscara', de Luis Paret | Museo del Prado

"Esta exposición permite una reflexión de mayor calado sobre cómo se construye la historia de la pintura española. En su momento, Paret fue tan sorprendente como Goya, igual de singular y novedoso. En sus obras hay sofisticación, elegancia, humor, términos que no suelen aparecer, e incluso molestan, en la historia de la pintura española", aseguró Falomir.

Infante don Luis

No solo la sombra de Goya interfirió en su proyección hoy día, sino un largo destierro de la Corte española por encubrir los amoríos del infante don Luis, hermano de Carlos III, que le nombró su pintor en 1774. Bajo su protección, ideó composiciones complejas y novedosas. Vemos momentos de la sociedad madrileña y asuntos singulares de la corte española como Parejas reales o Carlos III comiendo ante su corte.

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'Cebra', de Luis Paret | Museo del Prado

Asimismo, dejó un buen repertorio de dibujos de coloridas aves y animales exóticos del Gabinete de Historia Natural del infante, instalado primero en el Palacio Real de Madrid y posteriormente en Boadilla del Monte. Como curiosidad, don Luis poseía la única cebra viva de la que se tiene constancia en España. Una vez muerta, pasó al gabinete disecada.

Paret estuvo desterrado en Puerto Rico y Bilbao. A su vuelta a Madrid en 1789, Carlos III le encargó pintar dos panorámicas al año de puertos, dentro de un proyecto para dar a conocer los enclaves portuarios más relevantes de nuestro país. Con estos, tales como Vista del Arenal de Bilbao o Vista de Bermeo, recobró su sueldo y su prestigio en la corte.

El artista madrileño trabajó todos los géneros pictóricos, como se refleja en esta exposición, algunos de forma puntual, como los retratos: destacan los de su esposa y de sus dos hijas, además de sus cuatro autorretratos – antes, durante y después de su destierro, que certifican el cambio en el ánimo del pintor ante esas circunstancias-. No falta en su obra asuntos clásicos y eróticos, hechos por encargos privados; y religiosos, como la decoración de la capilla de San Juan del Ramo en la Iglesia de Santa María de la Asunción en Viana.

Uno de sus últimos encargos para la corte fue pintar la jura como heredero de la Corona de don Fernando, Príncipe de Asturias; y Carlos IV le propuso pintar al año dos vistas de Madrid. Su muerte prematura, a los 53 años, nos privó de una producción pictórica más extensa.

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