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El Museo Thyssen reúne a las heroínas bíblicas de la pintura barroca de Guercino

Giovanni Francesco Barbieri explora la psicología femenina en una muestra que incluye lienzos del Louvre y el Prado abiertos hasta el 14 de junio.

Giovanni Francesco Barbieri explora la psicología femenina en una muestra que incluye lienzos del Louvre y el Prado abiertos hasta el 14 de junio.
Exposición de Guercino en el Thyssen. | EFE

El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza exhibe desde este lunes una selección de obras del pintor barroco italiano del siglo XVII Giovanni Francesco Barbieri, conocido como Guercino, en una exposición que analiza la representación de la mujer en escenas bíblicas.

La exposición, titulada Guercino y sus heroínas bíblicas, forma parte del formato del museo dedicado a contextualizar obras de su colección permanente -en este caso, Jesús y la samaritana en el pozo (1640-1641)-, mediante "préstamos muy bien escogidos" de museos de todo el mundo, ha señalado durante la presentación de la muestra el director artístico del Thyssen, Guillermo Solana.

Así, alrededor del lienzo se reúnen otras cinco pinturas del artista procedentes de museos como el Prado, el Louvre, la Pinacoteca di Brera de Milán, el Museo de Bellas Artes de Estrasburgo o la Dulwich Picture Gallery de Londres, que permiten observar la evolución artística de Guercino y su capacidad narrativa a través de personajes femeninos del Antiguo y el Nuevo Testamento.

La muestra, que estará abierta hasta el 14 de junio en la sala 12 del museo, aborda escenas de la Biblia como el episodio de Susana y los viejos, Cristo y la mujer adúltera, Salomé con la cabeza de san Juan Bautista o Dalila y Sansón, además de la samaritana.

Se trata de "una exposición de pequeño formato" en la que "la mujer es la protagonista", ha asegurado la comisaria de la exposición y conservadora de pintura antigua del museo, María Eugenia Alonso.

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Según ha detallado, estas protagonistas "con nombre propio o anónimas" aparecen como mujeres "complejas, a veces ambiguas" en escenas que reflejan "un dilema moral" y que demuestran "la capacidad que tiene Guercino de retratar la actitud psicológica de las protagonistas".

La evolución de la pintura de Guercino

La selección también permite recorrer la evolución estilística del artista, cuyas obras resaltan por cómo logra que "sus personajes se expresen mediante las miradas o los gestos, incluso con el cuerpo", recurso conocido como "la poesía o el teatro de los afectos", una manera de representar sentimientos y emociones a través de la gestualidad, ha apuntado la comisaria.

El pintor, que "defendió siempre que era autodidacta", desarrolló un estilo de gran intensidad visual en su primera etapa, con figuras de "gran plasticidad" iluminadas por un marcado claroscuro, situadas en "espacios angostos" y a menudo en primer plano, un lenguaje que llevó a comparar su pintura con la de Caravaggio.

Su estilo evolucionó más adelante, influido en parte por la pintura veneciana: "Empezó un periodo de transición en el que esa pintura con colores más oscuros (...) se fue haciendo más ligera y los colores más brillantes", ha afirmado Alonso.

La comisaria ha concluido que posteriormente el artista siguió representando episodios bíblicos, pero "con más atención al texto bíblico", en composiciones más equilibradas que se centran en la narración escénica.

El papel de las heroínas bíblicas

Además del análisis estilístico, la exposición propone una "dialéctica entre masculino y femenino, entre hombre y mujer" y una lectura sobre la representación de la figura femenina, ya que las seis pinturas "corresponden exactamente a tres tipos de heroína bíblica", ha subrayado Solana.

El director ha distinguido entre tres prototipos: figuras inocentes y víctimas de la injusticia, como Susana; mujeres ambiguas o pecadoras arrepentidas, como la samaritana o la mujer adúltera; y personajes tradicionalmente considerados "mujeres fatales", como Dalila o Salomé.

Sin embargo, sobre estas últimas ha destacado que Guercino "las saca de esa etiqueta" de femme fatale y presenta a Salomé "con esa actitud parecida a la de la pecadora arrepentida, sumisa, como un instrumento", mientras que a Dalila la muestra como "heroína de su propio pueblo" y la pinta "blandiendo las tijeras como si fuera la espada de Judith".

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