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De negros y muros: esto dicen las apuestas de los Oscar más indescifrables

¿Qué dicen las casas de apuestas y los periodistas a horas de la ceremonia de los premios Oscar?

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¿Qué dicen las casas de apuestas y los periodistas a horas de la ceremonia de los premios Oscar?
Todos los nominados del año | Cordon Press

¿Qué se respira en la Ciudad del Cine, a apenas unas horas de la 91º ceremonia de los premios Oscar? Se trata de unas ediciones más indescifrables que se recuerdan, aunque las sucesivas polémicas de la Academia (y el escaso lustre de las propias películas) han oscurecido la competición. Una carrera tremendamente igualada, que se dirime en lo fundamental entre dos películas (Roma y Green Book) pero definida por muchos, demasiados interrogantes.

El primero de ellos, la doble nominación de la obra de Alfonso Cuarón en dos categorías, mejor película y mejor película en lengua extranjera. ¿Podría hacerse con las dos, o dejar hueco libre a una competidora en la categoría principal? A todo esto, el premio a Alfonso Cuarón a mejor director, el segundo de su carrera tras Gravity, parece un hecho. ¿O bien Bohemian Rhapsody cogerá carrerilla tras el premio a mejor montaje y mejor actor (Rami Malek) y hará el –ejem- sorpasso? Todo esto puede ocurrir la madrugada del domingo al lunes.

Los premios de los diferentes sindicatos profesionales suelen suponer una aproximación sólida, tanto o más que los verbeneros Globos de Oro. Pero este año, ni por esas. El gremio de los productores (PGA) premió a Green Book; el de los directores del Directors Guild of America (DGA) a Roma; el Sindicato de Actores (SAG) al reparto de Black Panther; los American Cinema Editors o ACE a La Favorita y Bohemian Rhapsody (una comedia y la otra drama, no me pregunten por qué). Los guionistas del WGA hicieron lo propio con la inédita aquí Eight Grade y ¿Podrás perdonarme algún día?, ninguna de ellas nominada a mejor película y, por tanto, fuera de estas elucubraciones.

Por supuesto, hay un par de directivas que parecen regir los premios desde su comienzo: la película no solo debe ser "importante" sino, también, parecerlo. Ahora prima todavía más reivindicar cuestiones relevantes en la sociedad americana actual, y en tiempos de Trump esto se reduce a dos factores: la raza (y el racismo), variable negra o variable muro (es decir, mexicana); y el problema de la Mujer, así, con empoderada mayúscula (La favorita, Ha nacido una estrella). Otro día hablaremos de lo que entraña para el cine y los Oscar tan legítima ambición social, pero convengamos en una cosa: ¿dónde deja eso a El vicio del poder, de Adam McKay, poblada de malvados republicanos blancos? Probablemente en el mismo sitio que al rubio Bradley Cooper, ausente como mejor director: en una posición no muy ventajosa, por mucho que esa película verse precisamente sobre lo que la comunidad biempensante de Hollywood califica como ente opresor.

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Rami Malek como Freddie Mercury | Fox

Hablemos entonces de apuestas. Si quieren ganar algo de dinero con esto, enviden por Rami Malek a mejor actor y por Lady Gaga por la canción "Shallow", de Ha nacido una estrella. El primero ha creado un entrañable Freddy Mercury digno de una leyenda, y las cifras de la recaudación del filme (aún en el Top 10 español después de meses) hacen que la decisión de optar por otra cosa sea innecesariamente impopular. ¿Y qué decir de Stephanie Germanotta, la estrella pop metida a actriz y conocida como Lady Gaga? Que no ganará como protagonista, pero que la canción es excelente, que su nombre nunca se cayó del guión de la Academia incluso cuando valoró dejar fuera las actuaciones musicales de este año, y que saldrá a cantar con Bradley Cooper, poniendo en pie a toda la platea y la audiencia. La tercera y última de las apuestas de la noche es la del director Alfonso Cuarón, firmante de Roma. Poco importa que ganase el mismo premio en 2013 por Gravity; su preciosista recreación de época es de tal potencia le catapultará directamente al estrado del teatro Dolby. Cuarón paga 1libra de cada 20 apostada en su favor, una victoria segura.

En la cuestión mollar, Mejor Película, las cosas se ponen más difíciles. Las casas de apuestas dan como ganadora incontestable a Roma, pero ojo con esto. La mexicana paga apenas dos libras por cada siete apostadas en su favor, pero recordemos que está nominada como Mejor Película en dos áreas distintas, siendo Green Book la segunda opción con 9/2, según Forbes y los vaticinios de los periodistas de Asociated Press, en la categoría principal. ¿Podría un filme mexicano alzarse con el triunfo a Mejor Película? Dada la situación sociopolítica en EEUU, con las élites de Hollywood y gran parte del país levantados contra el Muro de Trump, sí, desde luego que podría: la Academia mandaría así un mensaje claro al mandatario más odiado por esos lares desde que existe uso de conciencia. Si no, apuesten por Green Book.

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Una imagen de Roma | Netflix

En lo estrictamente cinematográfico, la película estrenada por Netflix recuerda al caso de La vida es bella de Robert Benigni, que en 1999 fue nominada tanto a Mejor Película en habla extranjera como a Mejor Película, haciéndose en su caso con la primera de las preseas, además del premio al Mejor Actor para el propio Benigni, que lo recogió saltando por encima de las butacas. Roma apunta todavía más alto que el italiano y podría, por tanto, triunfar en la categoría final de la gala (desbloqueando, quizá, a Cold War para hacerse con el premios a extranjera). Si esto no ocurre pero gana película extranjera, la protagonizada por Viggo Mortensen podría ser la que finalmente se hiciese con el triunfo.

En el resto de las nominadas a Mejor Película, las cosas están así: La favorita (8/1), Infiltrado del KKKlan (25/1), Black Panther (33/1), Bohemian Rhapsody y Ha nacido una estrella, con 40/1 las dos, y por último El vicio del poder, con 100/1.

Pero más allá de lo fijo, y según la recopilación de Forbes de todas las casas de apuestas, los que se llevarán el amiguito dorado a casa para jugar serán Mahershala Ali, en la que sería su segunda estatua tras Moonlight (esta vez como actor secundario por Green Book); Glenn Close como mejor protagonista (por La buena esposa, desbancando a la segunda competidora, la inglesa Olivia Colman por La Favorita) y Regina King la mejor actriz reparto por El blues de Beale Street, quizá el único premio importante para la película de Barry Jenkins. Esta última tiene el triunfo garantizado, liderando las apuestas de Ladbrokes con 4/7.

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Pleno, por tanto, para Roma de Cuarón, pero sobre todo pleno para Netflix, que derrota a sus competidores, los grandes estudios en su totalidad, en su propio territorio, revelando (vamos a reconocer las cosas) el aperturismo de la Academia a las nuevas fórmulas de consumo. Recuerden una cosa para siempre: la película más nominada no tiene por qué ser ser la favorita en esta fiesta.

¿Justicia o injusticia? Teniendo en cuenta que el pobre Ethan Hawke ni siquiera ha sido nominado por El Reverendo; que no se puede decir que Bryan Singer dirige (bastante bien) Bohemian Rhapsody por su recién descubierto (ejem) historial sexual de abusos de varias décadas; que Olivia Colman no se lo va a llevar por La Favorita porque no, porque no es la favorita; que Vengadores está dos veces mejor que Black Panther; que la maravillosa Melissa McCarthy no tiene ninguna oportunidad pese a, esta vez, no defecar en la acera como en su primera nominación por La boda de mi mejor amiga… No, los Oscar no van de eso, de justicia, pero al menos sí de emoción, espectáculo y de pasar un buen rato con las películas… si los Me Too, Oscars So White y otras plataformas a la búsqueda de notoriedad nos dejan. Vamos a ver qué son capaz de darnos. Mi casa de apuestas particular dice que más bien poco.

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