Menú

La paliza que marcó la vida de Paul Dini, el autor de Batman

Dos publicaciones de Batman, completamente opuestas, reafirman el carácter del personaje de DC. 

0
Dos publicaciones de Batman, completamente opuestas, reafirman el carácter del personaje de DC. 
Noche Oscura, de Paul Dini | Archivo/Vértigo

La contraportada de Noche Oscura, la nueva aportación del sello Vértigo a las aventuras del Caballero Oscuro, muestra a dos maleantes dando una paliza a un despistado transeúnte perdido en la noche. Nada demasiado diferente de lo que podríamos esperar de un cómic de Batman, el traumatizado defensor de los inocentes en la noche oscura de la ciudad de Gotham. Pero el caso es que esta vez el asunto engaña un poco. Engaña, de hecho, mucho.

Noche Oscura es el regreso del guionista Paul Dini al universo del personaje creado por Bob Kane y Bill Finger en 1939. Dini, vinculado al universo de animación puesto en marcha en Warner Bros a partir de los noventa, fue uno de los responsables de la locura visual y narrativa de los Tiny Toons y Animaniacs de Steven Spielberg. Y más tarde dio el salto a la propiedad de DC Comics con la celebrada serie de animación dedicada al personaje del hombre murciélago, una cantera de la que salieron otros talentos como Bruce Timm.

Pero antes les decíamos que Noche Oscura es una historia de Batman bastante diferente. Para empezar, y pese a lo que pudiéramos pensar, no es una nueva muestra de la locura cómica de Harley Quinn, uno de los personajes creados por Dini y que ahora goza de renovada fama gracias a su encarnación cinematográfica, de la mano de Margot Robbie.

Estamos, ante todo, ante el relato autobiográfico de uno de los episodios más oscuros de la vida personal de Dini, y cómo personajes de ficción como el propio Batman -cuya aportación aquí es secundaria, pero no menos importante- aparecieron para sacar al creador del hoyo.
Y es que, en efecto, el despistado transeúnte apaleado en la noche es el propio Dini, y la oscura calle no es de Gotham City sino los alrededores del propio domicilio del guionista en Los Angeles, una noche cualquiera de 1993.

Hasta ese momento un animador y escritor de incipiente y exitosa carrera en Warner, Dini -un tipo, como tantos otros, solitario y entregado a su trabajo- fue asaltado y apaleado una noche oscura, cerca de su propia casa, hace ahora 26 años. Por supuesto, ni Batman, Robin ni el comisario Gordon aparecieron, y lo que Dini obtuvo a continuación, tras esa inesperado choque con la violencia, fue un arco cigomático destrozado, la nariz rota y otras muchas magulladuras. Pero sobre todo, fueron años de depresión, alcohol y decadencia personal.

Noche Oscura es uno de esos relatos donde la ficción salva a la realidad, dos categorías que se funden en la mente de Dini y se retroalimentan en una espiral donde, precisamente, es la fantasía la que asciende de categoría para salvar la vida del hombre. Lejos de resultar un conservador alegato realista, Noche Oscura es una confesión absolutamente íntima y sensible que se tira a la piscina en su tramo final, cuando Dini decide dejar de disculparse y nos descubre al público detrás del proyector, aquellos a quienes realiza esta confesión personal. Antes nos ha relatado minuciosamente la humillación del desamor, el dolor de la paliza, la frustración del desinterés policial... la soledad absoluta de un hombre sensible con sus circunstancias.

Sin el dibujo de Eduardo Risso, Noche Oscura no sería lo que es, un oscuro y a la vez emotivo paseo por la psicología del propio Dini, que se desnuda aquí con una sinceridad que muchos considerarían inesperada en un autor de superhéroes. Y que coquetea con una ambigua y deliciosa locura digna del Joker: si Batman azuza a Dini para que se deje de monsergas y trabaje, el anárquico payaso aparece para aplaudir el "reconfortante relato de redención" que es Noche Oscura. Pero ojo, no lo hace como encarnación del viejo demonio que todos estamos obligados a aceptar, sea cual sea, para salir adelante, sino una suerte de fantasma de las navidades pasadas que subraya el aroma a Cuento de Navidad de Dickens de esta pequeña gran obra maestra.

'Intercambio' terrorífico

El caso de Intercambio es diferente. Sin desacreditar la labor de Devin Grayson, guionista del pequeño tomo que publica ECC, datado de 2003, aquí el verdadero protagonista es el dibujante John Bolton, ganador del Eisner por otro relato del caballero oscuro, Man Bat (1995)... a su modo y como Intercambio, otra curiosa inversión de caracteres.

El británico especializado en la temática de horror lleva a Batman a su Londres natal en una operación de busca y captura del Joker, en esta ocasión -y como era de esperar en Bolton, que tiene a H.R. Giger como una de sus referencias- el verdadero protagonista de la historia. Intercambio nos introduce desde el principio y sin explicaciones en la locura abrupta y dislocada del Joker, sumido a su vez en la confusión en virtud de un punto de partida surrealista y digno de un relato de horror. Y es que esta vez la boca del Joker está, literalmente, en su nuca.

bsdc.jpg
Detalle de Intercambio | ECC

Y no, no solo es una metáfora, sino el detonante de una cadena de asesinatos provocados por el confundido villano, que trata de emular a su némesis e inicia su propia investigación sobre por qué diablos ha sido desfigurado.

Bolton pone en escena el delirio con una plasticidad fotorrealista digna de un ilustrador de horror. Y eso mismo es lo que es Intercambio, cuyo súbito final -digno de cualquier Historias de la Cripta- podría oscurecer la lógica detectivesca que se desenreda en sus viñetas. Las figuras de Bolton gozan de un relieve y maleabilidad casi escultóricas, sus movimientos resultan atroces y de un brutalismo animal... y a la vez resultan sórdidamente sensuales. Bolton, sin ir más lejos, convierte a Batman en otro monstruo en un cómic donde nadie muestra una excesiva compasión ante la masacre.

Intercambio viene acompañado por un atractivo postre, un relato de Ann Nocenti (Daredevil, X-Men), también ilustrado por Bolton, donde en un enmarañado blanco y negro asistimos a una sádica broma a costa de Batman y Batgirl.

En Cultura

    0
    comentarios

    Servicios