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Parte de los herederos de la casa de Vicente Aleixandre, a Carmena: "Déjenos vender o hágase cargo, pero haga algo"

El Ayuntamiento anunció hace meses la expropiación de Velintonia, la vivienda del Nobel, pero no tienen ninguna noticia por el momento.

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El Ayuntamiento anunció hace meses la expropiación de Velintonia, la vivienda del Nobel, pero no tienen ninguna noticia por el momento.
La casa familiar olvidada del poeta Vicente Aleixandre

En mayo de 1927, Vicente Aleixandre se instaló con su familia en el número 3 de la calle Velintonia, un inmueble de dos plantas con jardín –presidido por un enorme cedro que él mismo plantó– que terminaría por ser la casa de los poetas. Entre las paredes de esta residencia, el Premio Nobel escribió parte de su obra. La ocupó hasta su muerte en 1984. Además de ser testigo del encumbramiento de Aleixandre, la villa vio pasar a cinco generaciones de poetas como Miguel Hernández, García Lorca, Rafael Alberti, Pablo Neruda, Luis Cernuda, Dámaso Alonso, Claudio Rodríguez y Jaime Gil de Biedma. Hoy esa calle lleva el nombre del poeta sevillano y la vivienda se ha convertido en un quebradero de cabeza para los herederos.

En junio de 2018, el Ayuntamiento de Madrid anunció que estudiaba expropiar, por tres millones de euros, la casa de Vicente Aleixandre para construir un centro de interpretación de la poesía. José Manuel Calvo, delegado del área Desarrollo Urbano Sostenible, indicó que habría que reformar el planeamiento urbanístico para que la casa pase de tener un uso residencial a dotacional y matizó que desde el Consistorio se trataría primero de alcanzar un acuerdo con los propietarios de la casa. Ocho meses después, los descendientes del poeta no tienen noticias. "Fue una declaración irresponsable que está mermando los legítimos intereses de los herederos", denuncian parte de éstos a Libertad Digital, concretamente los propietarios del 40% de la vivienda. De hecho, el Ayuntamiento confirma a este periódico que la correspondiente dotación presupuestaria para proceder a la expropiación no fue incluida en el Presupuesto aprobado para 2019.

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En resumidas cuentas, la expropiación sobrevuela Velintonia pero no termina de aterrizar. "El sacrificio que nos exigen es bastante grande", aseguran parte de los herederos, pues los gastos que conlleva la vivienda son elevados. Asimismo, los posibles compradores –que insisten en que los hay– no se atreven a dar el último paso ante esa hipotética expropiación. "Déjenos venderla o hágase cargo", exigen al Consistorio de Manuela Carmena.

"Hay un interés personal de unos y otros, no por la cultura, sino por hacerse la foto. Y ya hablo de todas las administraciones", se quejan, cansados del cruce de declaraciones entre unos y otros que se remonta a 2005. Hace 15 años, se acordó estudiar comprar la vivienda a partes iguales entre el Ayuntamiento, la Comunidad de Madrid y el Ministerio de Cultura, pero esa adquisición nunca se llevó a cabo.

Como el perro del Hortelano

Por su parte, la Asociación de Amigos de Vicente Aleixandre inició una campaña para "salvar la casa" del Nobel. Denunció "el incomprensible y lamentable abandono" que padece el histórico inmueble y propuso transformarlo "en un centro de documentación y estudio de la poesía española del siglo XX y en una Fundación que lleve su nombre". "¿Acaso no estaría salvada si fuera expropiada?", se preguntan los descendientes y propietarios del inmueble. Las administraciones no se atreven, dicen, a oponerse a este grupo de personalidades del mundo de la cultura para no quedar mal . "Hay una administración que no quiere comprar la casa, pero que no quiere sufrir ese descrédito, así que dicen que compran pero no lo hacen y culpan a los herederos diciendo que nos queremos enriquecer", denuncian a Libertad Digital.

"Nosotros queremos que se recuerde la memoria de un premio Nobel y que tenga un uso cultural. La expropiación no nos parece bien ni mal, pero queremos que se llegue a un fin. Siempre habíamos querido que la casa tuviera una función cultural, así que no les pusimos peros".

Ausencia de bienes muebles

En su momento se trató de declarar Velintonia como Bien de Interés Cultural pero los informes de la Comunidad de Madrid indicaron que no podía adquirir esta catalogación "por la falta de valores arquitectónicos del inmueble y por la ausencia de bienes muebles como documentos, libros que pudieran dar sentido a la declaración". De hecho, en su interior no queda nada del legado de Aleixandre. Tratar de transformarla en una casa-museo también se descarta. El legado de Aleixandre –compuesto por manuscritos, borradores, originales mecanografiados, galeradas corregidas de su mano, poemas inéditos y cartas– pasó a ser propiedad de su amigo, el poeta y académico de la Lengua Carlos Bousoño, y de su mujer, la abogada y filóloga Ruth Bousoño.

Niegan que se trate de una cuestión de dinero. "En 2005, la casa estaba en venta en pleno boom inmobiliario, nos la compraban de cualquier manera. Hubo un respeto por parte de la familia para que tuviera otro fin", defiende los familiares del autor de Sombra del paraíso. Asimismo, insisten en que no es "una guerra de herederos".

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