
El reciente lanzamiento de Cartas a Teresa (1948-1984), publicado por Galaxia Gutenberg, ofrece una mirada íntima a Jorge Guillén, uno de los principales integrantes de la Generación del 27. Con casi 900 páginas, el volumen reúne correspondencia del poeta con su hija Teresa, reflejando tanto su vida personal como sus impresiones sobre literatura, amigos y viajes durante décadas de exilio y retorno a España.
A pesar de ser considerado uno de los grandes poetas de su generación, Guillén no goza de la misma popularidad que otros autores de su época, en parte por la intelectualidad de su obra. Su poesía se caracteriza por un optimismo esencialista, celebrando la existencia y la belleza de lo cotidiano. Para Guillén, la felicidad se encontraba en el simple hecho de vivir, nombrar lo que existe y compartirlo con los suyos.
El poeta también exploró formas tradicionales de la poesía española, como la albada, una canción matutina que celebra el amanecer, presente en recopilaciones históricas como el Cancionero de Palacio o el trabajo de Francisco Barbieri. La albada, según explica el autor del libro, simboliza el comienzo del día y la alegría del ser.
Vida, exilio y amistad
Las cartas permiten reconstruir la vida de Guillén, desde su estancia en Estados Unidos y su exilio, hasta sus viajes por Italia y España. A lo largo de los años, mantuvo una red de amistades internacionales con poetas y críticos, conservando la cordialidad y la educación castellana que lo caracterizaban.
Guillén compartió vínculos profundos con otros miembros de la Generación del 27, como Pedro Salinas, con quien compartió estudios, viajes y experiencias de exilio. Sus amistades literarias incluyeron figuras como Alberti, Cernuda o Juan Ramón Jiménez, mostrando su capacidad para mantener relaciones cordiales incluso con personalidades complicadas.
El libro y sus curiosidades
El volumen de cartas revela un poeta familiar y cercano, amante de la música, los viajes y la vida sencilla. Entre los aspectos que destacan, se encuentra su cariño hacia la familia, su trato con los amigos y la mirada positiva sobre el regreso a España después del franquismo. Guillén muestra interés por las ciudades que visita y sugiere disfrutar de la vida con sencillez y asombro.
Si bien el libro resulta exhaustivo para lectores generales debido a sus casi 900 páginas y la abundancia de detalles, es una herramienta valiosa para especialistas y estudiosos de la Generación del 27, así como para quienes quieran comprender la dimensión humana de uno de sus poetas más reconocidos.
Entre los detalles que recoge el libro, Guillén comenta sobre la música, las ciudades italianas y españolas, y la vida cotidiana durante su exilio. También incluye impresiones sobre amigos, críticos literarios y poetas contemporáneos, siempre con una mirada de respeto y humor. Las cartas muestran que, más allá de la literatura, Guillén valoraba la amistad, la familia y la vida tranquila, lejos de la grandilocuencia y del existencialismo predominante en parte de la literatura del siglo XX.
