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Recordando a Vainica Doble

María del Carmen Santonja y Gloria Aerssen, tuvieron una ocurrencia mientras veían el Festival de Benidorm. Y arrasaron.

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María del Carmen Santonja y Gloria Aerssen, tuvieron una ocurrencia mientras veían el Festival de Benidorm. Y arrasaron.
Vainica Doble, en la portada de uno de sus discos | Archivo

Las componentes de Vainica Doble fueron María del Carmen Santonja y Gloria Aerssen, una madrileña y una sevillana de ascendencia holandesa que se hicieron inseparables mientras estudiaban, respectivamente, en el Conservatorio y en la Escuela de Bellas Artes. Muy divertidas, de espíritu bohemio, tuvieron la ocurrencia una noche de 1966, mientras contemplaban por televisión la final del Festival de la Canción de Benidorm, considerándolo horroroso, de componer ellas mismas una serie de canciones.

Les llevó algún tiempo encontrar un estilo propio en la época dominada por lo "ye-yé". Así, su estilo, de muy difícil denominación incluso para los críticos, era absolutamente heterodoxo, a contracorriente de la moda imperante, inclasificable en las corrientes habituales. Desde luego fueron unas avanzadas del pop-rock pero, insistimos, sin conexión alguna con la música que sonaba entonces. Tenían reminiscencias del folk en todo caso. Con unas letras surrealistas, irónicas, tiernas, mágicas cual salidas, por decir algo que las identifique, con el lenguaje del "comic". O de viejas tonadas juglarescas. También podían ser cuentos, o mejor: fábulas. Las solía escribir Carmen, en tanto Gloria se ocupaba más del acompañamiento musical, con melodías tampoco fáciles de resumir que a veces parecían proceder de un pasado medieval cuando no se acercaban al gregoriano. Todo ello sin duda sorprendente y rompedor.

Dado que Carmen Santonja (bisnieta, dicho sea de paso, del gran pintor Eduardo Rosales) era cuñada del director de cine, guionista y realizador televisivo asimismo, Jaime de Armiñán, fue requerida por éste en un montón de ocasiones para que la pareja compusiera sintonías de programas y bandas sonoras de películas; de aquellas, a partir de 1968, las series Fábulas, Refranes, Las doce caras de Eva, Tres eran tres, Suspiros de España…, y para la gran pantalla, entre los primeros trabajos, Carola de día, Carola de noche.

Pero sin duda lo que más les marcó fue su colaboración con Iván Zulueta en Un, dos, tres, al escondite inglés (donde se incluyeron tres canciones de Vainica Doble), considerado el primer filme experimental en la cinematografía española sobre el mundo juvenil del pop, que se estrenó en 1970 combinando imágenes psicodélicas, otras procedentes del comic, con un lenguaje absolutamente inédito hasta entonces en nuestras pantallas. Fue precisamente Zulueta quien bautizó artísticamente al dúo, barajándose en principio nombres como Las Alegres Comadres de Aravaca y Las Monjas del Ultraverso.

El debut discográfico de Vainica Doble se produjo también en 1970, aunque desalentador, pues pasó inadvertido, con los temas "La bruja" y "Un metro cuadrado". En esos escarceos musicales del dúo tuvieron que soportar que José María Íñigo las considerara "niñas bien de Serrano", cuando en realidad las pasaban moradas para subsistir. Cambiaron de casa de discos (tuvieron ocho en sus veinte años de existencia musical) y a las órdenes de Manolo Diaz vivieron sus primeros felices momentos gracias a la edición de algunos de estos títulos: "Refranes", "Fulgencio Pimentel", "Las doce caras de Eva", "Mariluz", "Quien le pone el cascabel al gato"… Todo muy ecléctico, dentro de un novedoso estilo folk-pop-rock. Y entre largos periodos de inactividad por razones personales o porque tampoco eran rentables para las compañías disqueras y que en realidad no actuaban cara al público (a Gloria parece que le causaba pavor enfrentarse al respetable) el caso es que Vainica Doble tendría una presencia discográfica dispersa.

Pero alcanzaron la eclosión de la movida madrileña, a comienzos de la década de los 80, al punto de ser consideradas "madres" de aquel movimiento, del que formaban parte seguidores confesos de la pareja, como Pedro Almodóvar, Carlos Berlanga, Fernando Márquez "El Zurdo" (que les publicó una biografía en 1983), Nacho Canut, Bonezzi… De esa inolvidable época son los álbumes "El tigre de Guadarrama" y "Taquicardia", cuando ya se atrevieron a actuar en directo y cantaban cosas así como ésta en "Un siseñor con las patas verdes": "Quisiera ser leucocito / y navegar por tus venas / como si fuera un barquito / bogando en la mar serena". El estribillo hizo fortuna pero, más que en las voces de sus creadoras, en las de Sergio y Estíbaliz, que hicieron una feliz versión. Porque Vainica Doble también compusieron para otros artistas, tan diversos como Paco Clavel o Azúcar Moreno, siendo Luz Casal acaso la mayor receptora de sus composiciones, como "Tal para cual", "Lo eres todo" y "Rufino"; en esta última se repetía aquello de "Rufino me lleva a comer langostinos".

Alguna vez cobraron una "pasta gansa" con la que superar épocas de supervivencia con el dinero justo: medio millón de "pelas" por ser autoras de varias canciones incluidas en la película de José Luis Borau, Furtivos, en 1970, o el millón de pesetas cuando las fichó una multinacional en 1997 para grabar un desdichado disco, "Carbono 14", del que abominaron por la torpeza de su productor. Pero iban "tirando", que se dice coloquialmente. Y entre breves apariciones en distintas películas (en Patrimonio nacional salieron de sirvientas), continuaban componiendo para el cine y la televisión; series como Juncal, con el logrado pasodoble que servía de sintonía y fondo. Y ocasiones inolvidables: cuando dieron un concierto en el Colegio Mayor San Juan Evangelista, de Madrid, junto a Luis Eduardo Aute y Joaquín Sabina.

Así, poco a poco, fueron diciendo adiós a su irregular pero interesante singladura musical, cuyo punto final sucedió en el año 2000 con la salida del álbum "En familia" y la muerte de Carmen Santonja. Sus vinilos son hoy difíciles de encontrar aunque existen algunas reediciones, parciales, de su discografía, como la de Rama Lama. Canciones que han dejado huellas en algunos grupos: Esclarecidos, Family, La Buena Vida…

El martes, día 25, como un merecido homenaje, se presenta una documentada biografía en la madrileña librería "El Argonauta", escrita con mucho rigor por Marcos Gendre, "Vainica Doble. La caricia pop", para la colección dirigida tan brillantemente por Javier de Castro en la editorial Milenio, una de las pocas que se dedica en España a la temática musical.

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