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Muere el cantante francés Richard Anthony

Era uno de los músicos melódicos franceses más interesantes de la década de los 60 y adaptó el famoso adagio del célebre "Concierto de Aranjuez".

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Ha muerto uno de los cantantes melódicos franceses más interesantes de la década de los 60. Se llamaba realmente Ricardo Btesh, aunque para el mundo de la música será recordado como Richard Anthony. Quienes frisen la sesentena lo recordarán muy bien, pues fue quien adaptó el famoso adagio del célebre "Concierto de Aranjuez", del maestro levantino Joaquín Rodrigo. Eran los años finales de aquella década prodigiosa de los 60 y tal versión triunfó en Europa, llegando al número 1 de las listas españolas, grabada en nuestro idioma. En el original francés fue conocida como "Aranjuez mon amour".

Hay que recordar que Richard Anthony no sólo adaptó el adagio clásico a una melodía pop, sino que aportó una letra romántica, novedad por tanto del tema ya que el Concierto, se entiende, era sólo instrumental. Con el paso del tiempo aquella canción aún se recuerda de vez en cuando. Su intérprete tenía una voz armoniosa, suave, que se correspondía con la naturaleza de la pieza en cuestión. El éxito en España de la misma propició que el cantante nos visitara para acudir a los más populares programas de televisión.

En su primera visita a Madrid me cupo la suerte de ser el único reportero en hallarse en el aeropuerto de Barajas cuando aterrizó pilotando su propia avioneta. Corrí al ser advertido de su llegada, a tiempo de fotografiarlo a los mandos del aparato. Al descender (eran aún tiempos en los que a los periodistas se nos autorizaba a transitar por las pistas en esas situaciones) le pregunté por los problemas que se habían producido sobre los derechos de autor del mencionado adagio. El maestro Rodrigo había autorizado que Richard Anthony grabara su personal versión, a cambio de dos mil dólares de anticipo. Pero se quejaba de que pasaba el tiempo y no había recibido ni un céntimo. Se lo hice saber a Richard Anthony: "Mire usted, quien ha de pagarle esos dos mil dólares es mi editor francés; yo no le debo un céntimo al maestro. Quien me agradecerá, esté usted seguro, de haberle grabado este adagio de su famoso Concierto, pues gracias a mí va a cobrar una millonada en concepto de derechos de autor. Y sepa, mi querido amigo, que aunque ahora en España se me conoce gracias a 'En Aranjuez con tu amor', yo llevo diez años cantando y han sido muchos los éxitos obtenidos por mí".

Tranquilo y seguro en sus respuestas, me pareció un tanto fatuo, aunque efectivamente llevaba razón: el maestro Rodrigo ganó varios millones de pesetas gracias a Richard Anthony, aunque no pudiera quejarse pues en la Sociedad General de Autores aún su extraordinario "Concierto de Aranjuez" proporciona a sus herederos una considerable suma de derechos, al ser constantemente difundido en todo el mundo. Respecto al cantante que acaba de fallecer en un pueblo de los Alpes Marítimos, Pégomas, a la edad de setenta y siete años, digamos que era hijo de padre turco y madre inglesa. Familia desterrada que vivió en Argentina, Reino Unido y finalmente Francia, donde el joven se convirtió en pionero del rock and roll. Dada su fortuna como rockero dejó su empleo como vendedor de frigoríficos y fue entronizado como uno de los ídolos de la juventud francesa, a finales de los 50 y comienzos de los 60.

Era cuando aparecía frecuentemente en las páginas de la revista Salut les Copains y se le escuchaba a través de Radio Europa número 1. Los ye-yés de la época danzaban al compás de sus canciones, muy en especial de "J'entendens siffler le train", traducida literalmente como "Escucho el silbido del tren", que no era sino una versión gala del hit americano "500 millas". No tuvo éxitos como aquel hasta alcanzar el referido al principio de nuestro obituario, al que puede asimismo añadirse otra versión de un título que en España triunfó gracias a Karina, y en Francia en su voz: "Las flechas del amor". En adelante, Richard Anthony vivió de las rentas del pasado, gracias a reediciones de sus viejos temas. Y hasta Hacienda lo persiguió en 1982, acusándolo de fraude en sus declaraciones fiscales, lo que dio con sus huesos en la cárcel por una breve temporada. Recordémosle con aquel pasado glorioso, aunque fuera efímero. Más de una pareja de enamorados seguirá acordándose de algunas de sus melodías sentimentales.

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