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Carole King, cuando ella es el rey

Una artista de incuestionable talento, cuyas canciones nos han acompañado en tantas ocasiones y épocas como períodos de gloria tiene su abultada obra.

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Carole King | Cordon Press

¿Han escuchado alguna vez eso de que "detrás de un gran hombre hay una gran mujer"? Cambien la palabra " hombre" por "canción" y estarán un paso más cerca de definir a Carole King. Una artista de incuestionable talento, cuyas canciones nos han acompañado en tantas ocasiones y épocas como períodos de gloria tiene su abultada obra. King nos ha conmovido desde tantas perspectivas como voces han interpretado sus obras, recordándonos que la facilidad con la que compone es tan sencillamente perfecta como la vida que respiran sus canciones.

La carrera de tan singular personaje arranca en su infancia, desgranando los secretos del piano, y con el convencimiento de que su futuro pasaría por la música, una pasión y también un modo de vida. No pasaría mucho tiempo antes de que Carole formase sus primeros proyectos, y además fabricase sus primeras obras. Su labor profesional hay que buscarla desde finales de los años cincuenta, época en la que una adolescente llamada Carole Klein grababa un par de maquetas junto a un amigo llamado Paul Simon. Por aquellos días, enamoraba a un tal Neil Sedaka, que le dedicaba el tema "Oh, Carol!", de gran éxito en 1959. A esta canción, King respondería con otra titulada "Oh, Neil", aunque para entonces ya contaba con otra persona por la que suspirar.

A los diecisiete años, contraía matrimonio con Gerry Goffin, junto al que firmaría un puñado de éxitos para otros artistas, facturados para Don Kirshner. El binomio Goffin-King se repartía las tareas del siguiente modo: King definía las melodías y Goffin desarrollaba las letras. Con esta fórmula, el matrimonio creó canciones tan populares como "The Loco-motion" (interpretada por Little Eva, babysitter de la familia en aquel momento, y que ellos lanzaron a la fama), un auténtico bombazo de la época. En el terreno del soul, firmaron otros éxitos del momento como ("You Make Me Feel Like") "A Natural Woman"(indiscutible en la voz de Aretha Franklin), "Will You Love Me Tomorrow" para las Shirelles o el clásico "Up On The Roof", entre otros muchos.

Corrían buenos tiempos para la sociedad compositiva, aunque no tanto para la pareja, que terminaría su relación en la década de los sesenta. Por aquellos años, la carrera de Carole como artista no había detonado el mercado, con la excepción del tema de 1962 "It Might As Well Rain Until September". Otras contribuciones suyas se pudieron escuchar en trabajos de The Byrds o Herman's Hermits, haciendo de la neoyorquina un valor seguro en la génesis de canciones de calidad.

Tras probar diferentes fórmulas durante esta década, King se acercó más al sonido de cantautores como su amigo James Taylor, y en ese punto se alinearon los factores necesarios para convertirla en una estrella con voz propia. Tras un primer trabajo llamado Writer (1970), King dio con la tecla en Tapestry, editado en 1971 y sin duda uno de los mejores álbumes de la década. La solidez de su voz y piano se hacían patentes en cortes como la fantástica "So Far Away" o "It's Too Late", que llegó al número 1 de las listas estadounidenses. El ritmo lo ponía "I Feel The Earth Move", y el lirismo de sus propios temas daba forma a cortes como "Home Again" o la emotiva "You've Got A Friend" (canción grabada con más éxito aún por James Taylor). Presencias como la del propio Taylor o Joni Mitchell hacían crecer un disco redondeado por nuevas versiones de los clásicos que había compuesto en el pasado. Un disco sin tacha ni fallo, producido por Lou Adler y con el que triunfo en los Grammy, así como entre la crítica.

Muy poco después, publicaba el notable Music, presidido por temas como "Brother, Brother" y en el que afianzaba su colaboración con el letrista Tony Stern. El mito continuaba su carrera en lo más alto durante buena parte de la década, con trabajos con o Wrap around Joy y singles como "Jazzman".

Una trayectoria que bajó en calidad a medida que avanzaban los setenta. Los ochenta trajeron una época de retiro en la que King acentuó su activismo en favor del medio ambiente, y de la que ha regresado en varias ocasiones para volver a deleitarnos con su música, aunque no al mismo nivel que en el pasado. Y es que no resulta fácil acercarse al genial Tapestry, del que se cumplen 45 años en 2016. Un trabajo que rozó el cielo musical con las puntas de los dedos.

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