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El sentido homenaje de Helena Bianco a su colega Mari Trini

Homenaje de la cantante de Los Mismos a su desaparecida colega

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Homenaje de la cantante de Los Mismos a su desaparecida colega
Homenajea a Mari Trini | Archivo

Apuesto a que muchos de los que nos siguen recuerdan a Los Mismos, un estupendo trío musical vallisoletano que surgió mediados los años 60, manteniéndose durante veinte años entre los más populares conjuntos del pop español. Lo componían Toby, Benjamín…y Elena, nuestra protagonista de hoy, apellidada Vázquez. Había heredado ésta de su padre la afición por la música y ello la llevó a cursar estudios en el Conservatorio de la capital pucelana. Luego, junto a los mentados, formó Los Jolly´s con los que popularizó en disco las versiones de "A Santiago voy", "Supercalifragilístico" (de la película "Mary Poppins") y otras muchas canciones pegadizas. Al cambiar de casa discográfica, ya instalados en Madrid, tuvieron que trastocar su nombre, haciéndose llamar Los Mismos a partir de 1968. Ganaron un montón de aquellos modernos festivales de la canción difundiendo títulos que hoy aún permanecen en nuestra memoria: "El tiempo", "La polca del barril de cerveza", "Sugar, sugar", "San Bernardino", "Mi tierra gallega"… y "El Puente", que la compuso Ricardo Ceratto, aludiendo en el estribillo a la fobia a volar en avión que siempre ha tenido Elena: "Tengo miedo al avión / también tengo miedo al barco…" y seguía la cosa soñando con que un día construyeran un puente desde Valencia a Palma de Mallorca.

Los Mismos se disolvieron en 1980, aunque luego reaparecieron para una corta etapa. Elena decidió probar suerte como solista tras aquella situación anunciándose Jara, entre 1981 y 1984 para después ser Helena Bianco (como la reina de Troya, y el apellido italianizante). Entre sus logros artísticos del pasado cuenta con un disco musicado de poemas de Rafael Alberti. El poeta del Puerto de Santa María se avino, incluso, a actuar junto a Helena en algunas presentaciones teatrales, recitando parte de sus versos en tanto la guapa vallisoletana cantaba. A sus posteriores trabajos recordando sobre todo su época con Los Mismos hay que añadir ahora su gira este verano por diversas ciudades españolas con el espectáculo "Estoy pensando en ti. Tributo a Mari Trini". Se han cumplido siete años del fallecimiento de la inolvidable cantautora murciana. Y Helena Bianco hace ya unos meses que decidió ofrecerle su homenaje, para lo cual, junto a su hermano Alberto (escritor y actor de "Mamma mía" y otros grandes musicales representados en Madrid) recabaron toda la documentación posible sobre Mari Trini, incluso recurriendo a sus familiares más directos. El resultado fue que Alberto Vázquez estructuró un guión dramatizado, dirigiendo asimismo el montaje en el que su hermana Helena repasa la vida de la infortunada cantante, interpretando una selección de su importante obra musical: "Yo no soy esa", "Amores", "Yo confieso", "Soy un caso perdido", "Cuando me acaricias", "Vals del otoño", "Una estrella en el jardín", y "Ne me quitte pas", que como es archisabido compuso Jacques Brel, a quien Mari Trini, según me contó ella misma, trató durante su estancia en París y del que hizo una versión espléndida de la inolvidable, universal, melancólica melodía. Que Helena Bianco, borda también, como en conjunto todas las dieciocho piezas agrupadas en "Estoy pensando en ti", que han aparecido en un disco, que les recomiendo por su especial calidad.

Y es que Helena Bianco es una de las mejores cantantes de su generación. A sus sesenta y ocho años cumplidos, con una atractiva figura, mantiene su magnífica voz, lo que no es a menudo frecuente cuando ya se lleva una carrera que supera el medio siglo en activo. No se trata aquí de hallar comparaciones entre el estilo de Mari Trini y el de Helena. Ésta no copia a su recordada colega, que hizo unas creaciones maravillosas. Lo que realiza es un ejercicio muy valioso en el que, sin que se pierda la esencia de ese repertorio, tan personal por otra parte, respetuosa con el mismo tono intimista y a su vez el sentido crítico que Mari Trini introdujo en él, recrea con sensibilidad, buen gusto e, insisto, excelente interpretación.

Hablo con Helena Bianco, aprovechando uno de sus días libres de actuaciones. Y me dice: "Sentir a Mari Trini es admirar su obra, su fuerza, su rebeldía, su espíritu de superación y lucha desde niña, batallando contra la vida y su propio destino". Habrá que recordar que María Trinidad Pérez-Miravete sufrió desde niña una cruel enfermedad que la mantuvo en cama varios años, tiempo durante el que fue madurando los textos que, ya recuperada, pudo ir dando a conocer, a finales de la década de los 60. "No busco el aplauso fácil, la lágrima, cuando relato esos pasajes duros de la vida de Mari Trini e introduzco paulatinamente sus composiciones", me sigue contando Helena Bianco: "Termino el espectáculo con uno de sus mejores títulos, "Mañana", compareciendo ante el público con la cabeza rapada".

No dice explícitamente de qué murió Mari Trini, pero con tal caracterización, se da por descontado. Cuando los periódicos informaron de su óbito, traté de saber qué la había llevado a tan triste final. Nada sabíamos en los últimos tiempos de su vida, aunque me precio de haber mantenido con ella una buena amistad, que comenzó a poco de llegar ella a Madrid, sin ser aún conocida. Bromeamos sobre nuestro signo zodiacal, Cáncer, y los problemas que nos surgían con los cambios lunares. Fumaba "Gaulois", tabaco negro francés muy fuerte, que de no encontrarlo aquí sustituía por alguna marca española similar, posiblemente aquellos desaparecidos "Celtas", o los luego mejor elaborados "Ducados". El caso es que abusaba del tabaco. Me contaba que le iba bien a su voz, de tonos graves. Pues, bien: tal vez su incontrolable consumo fue causa de la enfermedad que la llevaría a la tumba. "Sabía que se iba a morir –me revela Helena-, por eso quiso marcharse a su tierra y despedirse del público con un gran recital en ese gran teatro que hay en Murcia, el Romea. Pero no pudo ser, pues se le adelantó la muerte". En el emotivo homenaje que Helena Bianco dedica a Mari Trini se proyectan en la pantalla de cada teatro imágenes de la artista desaparecida, vídeos, con algunas de sus mejores creaciones. Helena viste algunos modelos copiados de los que lucía su amiga. Y pelucas con las que logra una caracterización más ajustada al físico de Mari Trini. Que era menuda de estatura, pero grande como mujer y como artista. Helena Bianco puede estar satisfecha de cuanto expone, entregada cada día que se sube al escenario para recordarla.

En su vida privada, la vallisoletana convive felizmente con el actor, también cantante, Guillermo Antón. Se han cumplido ahora doce años de su boda, celebrada en la intimidad el 10 de julio de 2004. Llevaban por entonces veinticinco años de convivencia. Formaron un dúo musical, y un conjunto también. Están muy compenetrados. Ella es una joven abuela de dos pequeños nietos. Tuvo una hija de un anterior matrimonio. Es una mujer vitalista, con genio, que sabe conjugar su vida familiar con sus actividades musicales. No se la pierdan si coinciden con ella donde esté representando ese "Tributo a Mari Trini".

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