
Frieren es uno de los animes de moda en un sector pujante del entretenimiento. Pero también uno que navega a contracorriente y al margen de modas. Esta aventura basada en el manga de Kanehito Yamada y Tsukasa Abe disponible en Crunchyroll, que emite semanalmente un episodio de su segunda y esperada temporada, huye, pese a su ambientación fantástica, de batallas épicas y un ritmo trepidante.
El de Frieren es un viaje, el de la poderosa y centenaria elfa —pero de aspecto juvenil— que da título al relato, para celebrar y honrar a sus antiguos y desaparecidos compañeros de equipo, y así tratar de comprender el significado de la vida y la muerte humana.
Pudimos hablar con María Genzor, actriz de doblaje que presta su voz al personaje Fern, y Roberto Rodríguez, actor de doblaje que interpreta a Stark, los dos fieles y jóvenes compañeros de Frieren en un nuevo viaje pensado para rendir homenaje a sus amigos del pasado.
P. ¿Sois conscientes de que Frieren nos va a sobrevivir a todos, no?
María: (ríe)
Roberto: Sí, va a ser una de las series que va a estar siempre en nuestra trayectoria.
P. Tanto a nivel profesional como en la ficción, porque de eso va la serie. Tiene partes de aventura, tiene partes de comedia, pero realmente hay un drama sobre forjar recuerdos.
María: Sí, totalmente. Yo creo que en Frieren las batallas son totalmente secundarias. El foco está en el paso del tiempo, en las relaciones humanas, en el arrepentimiento de no haber aprovechado mejor el tiempo ni las oportunidades, en el darte cuenta de cosas que pasaron y que ya no puedes hacer nada.
Roberto. Y en un mundo como tenemos ahora en el que todo va tan rápido, en el que no tenemos tiempo ni para pensar ni para desconectar, porque en el momento que tenemos libre lo usamos para ir al móvil a mirar y a escrolear infinitamente, no tenemos tiempo de pensar. Y esta serie en su propio tono y en su propio ritmo te invita a recordar un tiempo en el que podías reflexionar con calma y tener un tiempo para saber quién eras y qué querías hacer, y no tanto rellenar huecos para no sentir que no haces nada; es al revés, a veces hay que saber parar. Es una serie que ayuda mucho a volver a poner el foco en cosas que estábamos olvidando.
P. De hecho, ese ritmo lento es lo que distingue a la serie. Es una jugada arriesgada. ¿No teméis que la audiencia joven se acabe distanciando un poco de Frieren precisamente por ese tono bastante introspectivo?
María: Fíjate, no tengo ni idea de audiencias, ni he visto rankings, pero no creo que sea una serie enfocada a los adolescentes. Es una serie que estamos disfrutando más la gente que ya estamos en una edad más adulta. Nuestra vida es un ajetreo constante. Entonces, para la gente que no tenemos esos momentos de sentarnos y no hacer nada, es como un chorro de aire fresco. Yo creo que los adolescentes sí que necesitan más el típico shonen de batallas y de que todo pase muy rápido. Y quizá ellos, que están más acostumbrados, incluso que nosotros, a las nuevas tecnologías, a hacer scroll, ver reels, etcétera, puede que a lo mejor no tengan la capacidad de mantener el foco mucho rato en una serie tranquila. No digo que todos los adolescentes sean así, habrá de todo, pero creo que generalmente en esta serie el público es más mayor.
Roberto: Frieren al final es una serie que yo creo que apela a la nostalgia de la persona que tuvo esa época y ya no la recordaba. Y choca con tu psique recordando otros momentos en los que era así. Y para el público más adolescente es ley de vida, los gustos van cambiando. Ahora viene otra parte de producto que no es este, pero a lo mejor si alguien se atreve o se anima a verlo, puede encontrar un punto de vista diferente que hasta ahora no ha visto y a lo mejor le hace darse cuenta de cosas. Pero yo creo que apela mucho más a la nostalgia de esa persona que tenía esa forma de relacionarse con su día a día y de repente con esto lo recuerda.
P. ¿Qué aporta Frieren respecto a otras series que hayáis podido doblar o que como fans hayáis visto? Es una rara avis en cierto modo dentro del panorama actual, entiendo.
María: Yo la voy siguiendo conforme salen los capítulos que grabamos, es que me aporta un ratito de paz y de tranquilidad. Cuando se acaba es como todo está bien, todo está en orden. También a la hora de comparar con otros productos, yo creo que hoy en día la mayoría de los productos van más a saco y mucho más deprisa. Entonces tener algo más tranquilo a mí realmente me calma, me hace tener mi ratito de paz. Hay muchas series que a lo mejor te dejan un cliffhanger al final de un episodio y te quedas con muchas ganas de ver el siguiente capítulo. A mí con Frieren, por ejemplo, no me pasa. Se acaba el episodio y es como a esperar el siguiente, pero con toda la calma del mundo.
P. ¿Y hay algún momento en concreto que os haya conmovido especialmente? Sin tampoco ahondar en spoilers.
María: Yo tengo un par de momentos que dejan con el corazón calentito, que fue en la primera temporada. Cuando Fern está cumpliendo años y Frieren le hace el regalo, en el que ella está fingiendo que no la conoce, y Fern hace que saque ese pensamiento que no sale de ella, que no entiende a los humanos, no sabe relacionarse bien con ellos y el choque de verdad que le dice Fern: 'No, sí, o sea, estás aprendiendo y lo estás haciendo bien'. Me pareció muy tierno y muy emotivo. Y luego también de la temporada pasada hay un momento en el que se celebra un baile entre Stark y Fern, el personaje de Roberto y el mío, y esa escena también fue una maravilla y también de corazón calentito.
Roberto: Como Stark es un personaje que tiene muy poca confianza en sí mismo, tiene un síndrome de impostor bastante grave en general, que va evolucionando mucho pero tiene esa parte, a mí sí que me ha emocionado los momentos en los que ha tenido valor para avanzar porque puede que me toque personalmente ciertas cosas que han pasado en mi vida. Cuando uno proyecta ayuda más a emocionarte. Entonces todas las partes en las que por fin ha decidido apostar por él, tener valor para enfrentarse a lo que considera, tanto en la parte de con Fern como en su día a día, esa es la parte que más me ha emocionado a mí.
P. Bueno, la última pregunta iría en relación a precisamente a esos claroscuros de los personajes. Ella es orgullosa, él es cobarde, y eso supongo que también nos obliga a estar muy atentos a los personajes.
María: Sí, al final son muchos matices, pero el original nos lleva mucho de la mano, entonces es pegarnos lo máximo al original y, si no sabemos cómo llegar a ello, con la ayuda de Sara Iglesias, que es nuestra directora, adaptarlo también en algunas partes a lo mejor que se puedan quedar un poquito más planas en el idioma japonés a nuestro idioma, al castellano.
Roberto: Al final nosotros somos imitadores profesionales de lo que escuchamos en el original, pero tienes que tener un contexto, tienes que ver la escena y tienes que tener una gran empatía para poder sentir o entender qué está pasando en la escena. Entre lo que tú de tu bagaje profesional vas aprendiendo para empatizar cuanto antes, porque eso tiene que ser muy rápido para poder llegar a ese punto en el que está el personaje, y la ayuda, por supuesto, de la dirección, en este caso de Sara Iglesias, que dirige estupendamente, pues a partir de ahí, entre mirar el original, empatizar con lo que está pasando, saber del contexto, transitar en lo que le está pasando al personaje e interpretar.
Licenciado en Historia del Arte y Comunicación Audiovisual en la UCM de Madrid. Colaborador en esRadio. Crítico de cine y series en Libertad Digital. Una de las voces del podcast Par-Impar.

