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Defensa simplifica y unifica las pruebas físicas de ingreso a todas las academias de las Fuerzas Armadas

La nueva orden reduce de doce a cinco las pruebas físicas, fija criterios comunes para toda la carrera militar y entrará en vigor este año 2026.

La nueva orden reduce de doce a cinco las pruebas físicas, fija criterios comunes para toda la carrera militar y entrará en vigor este año 2026.
Efectivos de la infantería de marina española desplegados en Rumanía en misión OTAN. | EMAD

El Ministerio de Defensa ha aprobado un nuevo sistema unificado de pruebas físicas para el ingreso, la formación y la evaluación periódica del personal de las Fuerzas Armadas. La orden ministerial, publicada este martes en el Boletín Oficial del Estado, establece un modelo común que se mantendrá durante toda la vida profesional del militar, con el objetivo de homogeneizar criterios y simplificar los procesos de evaluación física.

La principal novedad es la reducción del número de pruebas, que pasan de doce a cinco ejercicios básicos. El nuevo modelo se aplicará tanto en los procesos de ingreso a los centros docentes militares como en las evaluaciones periódicas del personal en activo. Defensa busca así un sistema más claro, comparable y alineado con las exigencias operativas actuales de los ejércitos.

Las pruebas comunes incluyen flexo-extensiones de brazos para medir la fuerza-resistencia del tren superior, una plancha isométrica para evaluar la musculatura abdominal, una carrera de 2.000 metros destinada a comprobar la capacidad cardiorrespiratoria y un circuito de agilidad-velocidad que mide los cambios rápidos de dirección y ritmo del evaluado.

Además, en la enseñanza de formación de oficiales y suboficiales se mantiene una prueba específica de soltura acuática, consistente en nadar 50 metros. Esta prueba tiene como finalidad comprobar la capacidad de desplazamiento autónomo en el agua, una aptitud considerada esencial para determinados cometidos y escenarios operativos de las Fuerzas Armadas.

La orden fija un estándar común de evaluación para todo el personal militar, independientemente del ejército o la escala de pertenencia. No obstante, habilita a los jefes de Estado Mayor para elevar los mínimos exigidos o incorporar pruebas complementarias en unidades con misiones específicas, en función de sus necesidades operativas concretas.

El nuevo sistema será de aplicación progresiva a lo largo de 2026 en las convocatorias de ingreso y formación. En el caso de las evaluaciones periódicas del personal militar en activo, los nuevos baremos comenzarán a aplicarse de forma general a partir del 1 de enero de 2027, según establece el calendario fijado por Defensa.

La normativa también regula la periodicidad de las evaluaciones físicas, que con carácter general deberán realizarse, como máximo, cada dos años. Los resultados pasarán a formar parte del historial profesional del militar y podrán ser utilizados en procesos de ascenso, acceso a cursos y valoración de la idoneidad para determinados destinos.

Con esta reforma, recogida en la Orden DEF/15/2026, de 13 de enero, Defensa deroga y unifica la normativa anterior, dispersa en varias órdenes ministeriales. El departamento que dirige Margarita Robles subraya que la preparación física es un elemento clave para la eficacia operativa, la salud del personal y la adaptación de las Fuerzas Armadas a los nuevos retos de seguridad.

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