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La industria de Defensa de Corea del Sur irrumpe con fuerza en Europa: ¿podría vender a España sus sistemas de armas?

Hasta seis países europeos se han dejado seducir por el país asiático. El K9 Thunder está en la terna de obuses autopropulsados para nuestro país.

Hasta seis países europeos se han dejado seducir por el país asiático. El K9 Thunder está en la terna de obuses autopropulsados para nuestro país.
Obús autopropulsado K9 Thunder del Ejército de Corea del Sur. | Wikipedia-KORMND

La industria de defensa de Corea del Sur ha irrumpido con fuerza en Europa justo cuando los países del continente buscan modernizar sus fuerzas armadas tras décadas de presupuestos reducidos. La guerra en Ucrania y la presión de la OTAN por reforzar capacidades ha abierto oportunidades para sistemas surcoreanos, valorados por su coste competitivo, rapidez de entrega y alto nivel tecnológico.

Polonia ha sido la puerta de entrada. Entre 2022 y 2025 ha firmado contratos multimillonarios para la adquisición de carros de combate K2 Black Panther (Hyundai Rotem), lanzacohetes de alta movilidad K239 Chunmoo (Hanwha Defense), obuses autopropulsados K9 Thunder (Hanwha Defense) y cazas de entrenamiento FA‑50 (Korea Aerospace Industries). Contratos que incluyen sistemas listos para entrega desde Corea y acuerdos de transferencia tecnológica.

Noruega y Estonia son otros dos países que han confiado en la tecnología del país asiático. El país escandinavo ha adquirido lanzacohetes K239 Chunmoo y misiles de largo alcance por valor de casi 2.000 millones de euros, mientras que el país báltico se ha decantado también por el K239 y por la compra de munición avanzada. Los sistemas surcoreanos cumplen los estándares OTAN, lo que facilita su integración en ejercicios y despliegues conjuntos.

Rumanía y Finlandia también se ha dejado seducir por el obús autopropulsado K9 Thunder de la industria surcoreana, así como otro país pegado a Europa y aliado de la OTAN: Turquía (rebautizado como T155-Firtina). Pero no sólo de sistemas terrestres y aéreos vive la industria de defensa surcoreana. Hanwha Defense está intentando vender su submarino KSS-III en el viejo continente y lo ha ofrecido a países como Polonia, Portugal o Grecia.

El éxito surcoreano se apoya en la combinación de tecnología avanzada, coste económico muy competitivo y rapidez en las entregas del material. Además, se incluyen paquetes completos con formación, mantenimiento y soporte logístico, lo que resulta especialmente atractivo para países que necesitan modernizar rápidamente sus fuerzas sin comprometer sostenibilidad operativa.

La transferencia tecnológica es otra clave. Polonia, por ejemplo, ya ensambla unidades de K9 Thunder y produce piezas críticas en sus fábricas locales. Esto reduce la dependencia de las fábricas y la cadena de suministro de Corea del Sur, fortalece la industria del país comprador y genera empleos de alta calidad, un modelo que suele ser muy del gusto de muchos países europeos y que Seúl no tiene reparos en ofrecer.

España, por el momento, no ha comprado sistemas surcoreanos, aunque los mira de reojo. La UTE Indra-Escribano EM&E, responsable de dotar a las Fuerzas Armadas españolas de obuses autopropulsados a ruedas y cadenas –unos contratos que podrían acabar en los tribunales europeos por la guerra entre GDELS-Santa Bárbara e Indra– ha situado al K9 Thunder en la terna de candidatos finalista que se podrían adquirir mediante transferencia tecnológica.

Una mirada de reojo que también ha habido en el pasado. El Ejército del Aire y el Espacio contempló los cazas surcoreanos T-50 para sustituir a los F-5 Northrop, aunque finalmente se apostó por el Hurrijet turco españolizado… E incluso, se llegó a hablar en el pasado de un truque entre aviones A400M y cazas ligeros T-50, algo que finalmente no quedó en nada serio y no se llevó a cabo.

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