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República Checa desafía a la OTAN y la UE y rebaja su presupuesto de Defensa por debajo del 2% del PIB

El anterior Ejecutivo quería elevar el gasto militar hasta el 3% del PIB, pero el nuevo Gobierno ha frenado el plan y lo deja ahora en el 1,7%.

El anterior Ejecutivo quería elevar el gasto militar hasta el 3% del PIB, pero el nuevo Gobierno ha frenado el plan y lo deja ahora en el 1,7%.
Militares del Ejército de la República Checa. | Ministerstvo Obrany

El Parlamento de la República Checa ha aprobado en las últimas horas unos Presupuestos que fijan el gasto en Defensa en el 1,7 por ciento del PIB, unos 155.000 millones de coronas checas —alrededor de 6.200 millones de euros—. La decisión supone situarse claramente por debajo del objetivo mínimo del 2% que exige la OTAN a sus aliados en un momento en el que la Alianza Atlántica insiste en aumentar el esfuerzo militar de todos sus miembros.

El nuevo primer ministro checo, Andrej Babis, ha defendido el recorte del esfuerzo militar alegando que el Gobierno debe priorizar otras necesidades internas. Según ha explicado durante el debate presupuestario, el Ejecutivo considera más urgente destinar recursos a áreas como la sanidad, las ayudas sociales, el apoyo a las familias o la reducción del impacto de la inflación y los costes energéticos en los hogares.

La decisión supone un giro respecto a la política seguida por el anterior Gobierno del país. En 2025, el Ejecutivo que dirigía Petr Fiala anunció su intención de elevar progresivamente el gasto militar del país hasta el 3 por ciento del PIB en los próximos años. Aquella estrategia pretendía reforzar las capacidades de las Fuerzas Armadas checas y alinearse con los aliados de la OTAN en pleno deterioro del contexto de seguridad europeo.

El cambio de rumbo llega además en un momento especialmente sensible para la Alianza Atlántica. La OTAN mantiene desde hace años el compromiso de que todos los países miembros dediquen al menos el 2 por ciento de su PIB a defensa. En la última cumbre de la organización, los aliados acordaron además trabajar para elevar ese esfuerzo conjunto hasta el 5 por ciento del PIB para 2034.

Ese nuevo objetivo se repartiría entre un 3,5 por ciento destinado al gasto estrictamente militar y otro 1,5 por ciento dedicado a inversiones relacionadas con la seguridad, como infraestructuras críticas o resiliencia estratégica. En ese contexto, la decisión de Praga de situarse en el 1,7 por ciento después de haber alcanzado el mínimo del 2 por ciento crea un precedente que la OTAN deberá gestionar internamente.

El primero en alzar la voz ha sido el embajador de Estados Unidos en Praga, Nicholas Merrick, que ha asegurado que "si la República Checa incumple sus compromisos, toda la Alianza se verá afectada". "Quizá no haga falta que le recuerde al Gobierno y al pueblo checo la importancia de que los aliados cumplan sus promesas", ha añadido el diplomático estadounidense.

La decisión no debe analizarse solo en clave OTAN. La Unión Europea también ha intensificado en los últimos dos años sus llamamientos para reforzar la inversión militar. Bruselas considera que el nuevo escenario internacional obliga a los Estados miembros a incrementar sus presupuestos de defensa, y ha animado a los gobiernos europeos a superar el umbral del 2 por ciento e incluso a acercarse o sobrepasar el 3 por ciento del PIB en los próximos años.

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