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El USS Gerald R. Ford: la fortaleza nuclear de 13.000 millones que redefine el poder naval

El portaaviones más avanzado de la Marina de EEUU despliega su tecnología electromagnética y propulsión atómica en su regreso al Atlántico.

El portaaviones más avanzado de la Marina de EEUU despliega su tecnología electromagnética y propulsión atómica en su regreso al Atlántico.
USS Gerald R. Ford (CVN 78) | USS Gerald R. Ford (CVN 78)

El USS Gerald R. Ford (CVN-78) se consolida como el buque de guerra más complejo y costoso jamás construido. Con una inversión que supera los 13.000 millones de dólares, esta unidad representa el primer salto generacional en el diseño de portaaviones estadounidenses desde los años 70. Su presencia en el Estrecho de Gibraltar, escoltado por la fragata Victoria, marca el fin de un despliegue operativo que ha puesto a prueba sus revolucionarios sistemas de combate y su capacidad de proyección en entornos de alta intensidad.

Propulsión nuclear y dimensiones de récord

La estructura del CVN-78 es un despliegue de ingeniería masiva sobre el mar. Con un desplazamiento de 100.000 toneladas a plena carga y una longitud de 337 metros —1.106 pies—, el portaaviones está diseñado para operar durante décadas sin necesidad de repostar. Esto es posible gracias a sus dos reactores nucleares de última generación, que alimentan cuatro ejes para alcanzar velocidades que superan los 30 nudos.

Su cubierta de vuelo, con una anchura de 78 metros —256 pies—, ha sido optimizada para aumentar el ritmo de operaciones aéreas en un 33% respecto a la anterior clase Nimitz. Esta eficiencia se sustenta en una isla más pequeña y desplazada hacia la popa, lo que libera un espacio crítico para el movimiento y rearmado de las aeronaves.

La revolución del sistema electromagnético EMALS

La principal innovación tecnológica del Gerald R. Ford es la sustitución de las tradicionales catapultas de vapor por el Sistema Electromagnético de Lanzamiento de Aviones (EMALS). Esta tecnología permite lanzamientos más suaves, reduciendo el estrés estructural de los aviones y permitiendo operar una gama más amplia de aeronaves, desde pesados cazas de combate hasta drones ligeros de vigilancia.

Junto al sistema EMALS, el buque incorpora el equipo de detención avanzada AAG, que utiliza motores eléctricos para capturar los aviones en el aterrizaje con una precisión milimétrica. A pesar de los retrasos iniciales y los desafíos técnicos que estas tecnologías supusieron durante su fase de pruebas, el sistema es hoy el núcleo del potencial ofensivo de la Marina de EEUU.

Un arsenal defensivo para la guerra moderna

El portaaviones no solo es una plataforma de lanzamiento, sino una unidad capaz de defenderse en entornos de amenaza saturada. Su armamento incluye el sistema de misiles Evolved Sea Sparrow (ESSM) y el Rolling Airframe Missile (RAM), diseñados para interceptar proyectiles antibuque. Para la defensa de corto alcance, dispone del sistema CIWS (Close-In Weapons System), capaz de crear una cortina de fuego contra objetivos entrantes.

La dotación, que ronda los 4.500 efectivos incluyendo el ala aérea, opera bajo un sistema de automatización que permite reducir el número de marineros necesarios en comparación con modelos anteriores. Esta reducción de personal, sumada a la eficiencia de sus reactores, tiene como objetivo reducir los costes operativos a lo largo de los 50 años de vida útil previstos para el buque.

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