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El Madrid regala una nueva obra de arte

Otro primoroso partido de los blancos, especialmente en la primera mitad. Los goles han llevado esta vez el sello de Benzema, Kaká y Di María.

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Otro primoroso partido de los blancos, especialmente en la primera mitad. Los goles han llevado esta vez el sello de Benzema, Kaká y Di María.

El Real Madrid se supera en cada partido. Si el pasado sábado brilló ante el Málaga con una primera parte extraordinaria, esta vez ha desplegado un fútbol más espectacular aún, sobre todo en los treinta minutos iniciales, para doblegar (3-0) a un Villarreal que ha vagado como alma en pena sobre el césped del Santiago Bernabéu. Juan Carlos Garrido, cuya cabeza ya pende de un hilo, y sus muchachos se han llevado a la capital de España sus penurias, las que arrastran tanto en la Liga –están en puestos de descenso– como en la Champions, competición en la que prácticamente no tienen opciones de prosperar.

Los blancos, por contra, lo siguen bordando. Llevan los de José Mourinho un mes de octubre espectacular, en el que han goleado al Espanyol, Betis, Olympique de Lyon, Málaga y, ahora, al Villarreal. Cinco partidos que han arrojado un impresionante balance de 19 goles a favor por uno solo en contra, el que les marcó el bético Jorge Molina el pasado 15 de octubre. Las palabras sobran.

Salió como un vendaval el Madrid, con la novedad de Karim Benzema en el once titular en detrimento de Higuaín, ante el submarino amarillo y en sólo diez minutos marcó dos goles para dejar sentenciada la contienda. Dos directos a la mandíbula que dejaron sin reacción a su rival, que ya no supo levantarse de la lona. Estrenó la cuenta Benzema, que aprovechó un magistral pase en largo de Di María para controlar con el pecho en carrera, plantarse solo ante Diego López y batirle con una sutil vaselina (m.5). Para entonces Pérez Lasa, el mismo árbitro del que se había quejado airadamente Mourinho el pasado curso al entender que le había escamoteado a los suyos hasta tres penaltis en Almería, había anulado un gran gol a Sergio Ramos, tras rematar de cabeza una falta sacada por Xabi Alonso, por un dudoso fuera de juego.

El 2-0 no se hizo esperar. A los diez minutos, Ricardo Kaká se presentó sin oposición alguna en la frontal del área grande y soltó un gran zapatazo, a media altura y fuerte, para colocar la pelota junto al palo derecho de la portería rival. El brasileño, en estado de gracia, prolongaba así su idilio con el gol. Está rayando a un grandísimo nivel, prácticamente al mismo que hace cuatro años le llevó a conquistar el Balón de Oro con la camiseta del Milan. A la tercera temporada de blanco, resucitó Kaká.

El Villarreal no reaccionó y el Madrid seguía a lo suyo, llegando cada vez con más peligro a los dominios de su exportero Diego López y acumulando ocasiones. De milagro no marcaron el tercero los blancos, que gozaron de una oportunidad muy clara en las botas de Di María, otro de los hombres que Mou ha recuperado para la causa. También dieron su recital especial otros tres futbolistas de muchos quilates: Xabi Alonso, el jefe en la sombra y que llevó el partido al terreno que él quiso; Marcelo, espectacular como siempre en sus acciones ofensivas y que dejó un regate antológico ante Zapata; y Sergio Ramos, soberbio nuevamente como central, ganándole siempre la partida a Marco Ruben, que quizá fue el único que le puso un poco de chispa en las filas amarillas.

Se gustaban los blancos, pero había que poner la guinda al pastel. El encargado, al cumplirse la media hora, fue Di María al culminar con acierto un contragolpe vertiginoso en el que participaron hasta cuatro jugadores: Kaká condujo la pelota desde su área, tocó para Marcelo y éste combinó con Benzema, que se inventó un pase al hueco magistral. Allí, ganándole la espalda a los dormidos zagueros visitantes, apareció El Fideo, que plantó ante Diego López y le batió por raso con toda la sangre fría del mundo. El Villarreal estaba aturdido y no daba señales de vida. Tres goles se llevó al descanso y ya pudo dar gracias de que no fueran más.

Todo siguió prácticamente por los mismos derroteros tras el paso por vestuarios, aunque, como era de esperar, los blancos levantaron el pie del acelerador y decidieron no forzar la máquina ante los compromisos venideros: Real Sociedad y Lyon. Los amarillos, por su parte, pensaban ya en el Rayo Vallecano y el Manchester City, partidos clave en los que Garrido se jugará el puesto. La novedad en esta segunda mitad fue que los jugadores del conjunto de La Plana metieron la pierna un poco más de la cuenta y tanto Catalá como Marco Ruben vieron la amarilla. También pudo haber sido amonestado Borja Valero por una durísima entrada a un Kaká que, en cambio, sí se llevó la cartulina por cortar un balón con la mano. Volvió a salir a relucir el doble rasero de Pérez Lasa, muy permisivo para unas cosas y extremadamente riguroso para otras.

En realidad se puede decir que prácticamente sobró toda la segunda parte, en la que el técnico madridista aprovechó para dar entrada a Özil, Higuaín y Fabio Coentrao, este último en sustitución de un Xabi Alonso que hasta ahora había jugado todos los minutos con la camiseta blanca, tanto en la Liga como en la Champions. Nunca peligró el triunfo de este Real Madrid, que ya no sólo cuenta con el arma del contragolpe y cada vez cuenta con más recursos. Parece, esta vez sí, haber encontrado aquella excelencia que en su día reclamaron Manuel Pellegrini y Jorge Valdano. Mourinho tiene motivos para presumir de equipo.


Ficha técnica

Real Madrid, 3: Casillas; Arbeloa, Sergio Ramos, Pepe, Marcelo; Xabi Alonso (Coentrao, m.80), Khedira; Di María (Özil, m.69), Kaká, Cristiano Ronaldo; y Benzema (Higuaín, m.74)
Villarreal, 0: Diego López; Zapata, Gonzalo, Musacchio, Catalá; Bruno, Borja, Cani, De Guzmán (Camuñas, m.51); Rossi (Mario, m.61) y Marco Ruben (Senna, m.75)

Goles: 1-0, m.5: Benzema; 2-0, m.10: Kaká; 3-0, m.30: Di María
Árbitro: Pérez Lasa (Colegio vasco). Mostró tarjeta amarilla a Gonzalo (m.15), Catalá (m.46) y Marco Ruben (m.53), del Villarreal; y a Xabi Alonso (m.21) y Kaká (m.53), del Real Madrid
Incidencias: Partido correspondiente a la décima jornada de Liga disputado en el estadio Santiago Bernabéu ante unos 65.000 espectadores. Pedro Gil, capitán de la selección española de hockey patines que recientemente se proclamó campeona del mundo, efectuó el saque de honor.
Los jugadores del Real Madrid lucieron brazaletes negros en señal de duelo por la muerte de Francisco Villar, exsecretario de Estado para el Deporte

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