L D (EFE) El duelo generacional se decantó del lado del más veterano desde el primer momento, ya que Albert Costa comenzó el partido con un insultante juego en blanco gracias a su potencia de saque y a la frialdad con la que Rafael Nadal comenzó el partido. El mallorquín se rehizo tímidamente con su servicio, pero volvió a atenazarse y a pasar por dificultades en cuando Costa conseguía llevar las riendas del juego desde el fondo de la pista. A Rafael Nadal le costó meterse en el partido, en realidad, pocas veces apareció. No sabía cómo contrarrestar los golpes profundos y ajustados del ilerdense, pero fugazmente consiguió desperezarse y ganar el cuarto juego en blanco para igualar a dos.
Ambos tenistas comenzaron a jugar con paciencia. Parecía que el partido iba a transitar por la senda del equilibrio o que iba a ser de esos en que hay que esperar la oportunidad, evitando cualquier precipitación. Sin embargo, el catalán supo aprovechar la primera opción de marcar las distancias y en el sexto juego rompió el servicio de Nadal que no lograba soltarse sobre la pista y que volvió a encajar un juego en blanco en el séptimo.
Al mallorquín le costaba jugar con su servicio, mientras que Costa lo ganaba con notable autoridad hasta que en el octavo juego el joven zurdo tuvo dos puntos de "break", para finalmente acabar cediendo el primer set (6-3) en cuarenta minutos, ante la seguridad de Costa en los momentos clave. La segunda manga tuvo similares condicionantes. Poco juego en la red e intercambio de golpes hasta que aparecía el hueco para sentenciar al rival con el golpe definitivo (casi siempre de Costa). Cada jugador mantuvo su servicio hasta que en el quinto juego Albert volvió a aprovechar los errores no forzados de Nadal y rompió el saque al tenista mallorquín quien, definitivamente, no se sentía cómodo en la pista.
Ambos tenistas comenzaron a jugar con paciencia. Parecía que el partido iba a transitar por la senda del equilibrio o que iba a ser de esos en que hay que esperar la oportunidad, evitando cualquier precipitación. Sin embargo, el catalán supo aprovechar la primera opción de marcar las distancias y en el sexto juego rompió el servicio de Nadal que no lograba soltarse sobre la pista y que volvió a encajar un juego en blanco en el séptimo.
Al mallorquín le costaba jugar con su servicio, mientras que Costa lo ganaba con notable autoridad hasta que en el octavo juego el joven zurdo tuvo dos puntos de "break", para finalmente acabar cediendo el primer set (6-3) en cuarenta minutos, ante la seguridad de Costa en los momentos clave. La segunda manga tuvo similares condicionantes. Poco juego en la red e intercambio de golpes hasta que aparecía el hueco para sentenciar al rival con el golpe definitivo (casi siempre de Costa). Cada jugador mantuvo su servicio hasta que en el quinto juego Albert volvió a aprovechar los errores no forzados de Nadal y rompió el saque al tenista mallorquín quien, definitivamente, no se sentía cómodo en la pista.
