Un grupo de aficionados, de los varios cientos que saltaron al terreno de juego al acabar el partido ante el Betis y la UD Levante, han provocado diversos daños en las instalaciones. El hecho de que no se consumara el ascenso en el último partido, un ascenso en el que confiaban ciegamente, ha sido un duro mazazo para la parroquia verdiblanca.
Así, algunos aficionados que incluso abordaron a la jugadores para pedirles y despojarles de sus camisetas, pantalones, medias y botas, se dedicaron a arrancar trozos del césped. Tampoco se libraron de los destrozos las porterías del estadio, que fueron despojadas de las redes, que fueron cortadas, y destrozadas sus estructuras metálicas.
Las fuerzas de orden público disuadieron a los exaltados para seguir con los destrozos, mientras que un grupo de unos centenares de aficionados se congregaron ante una de las puertas principales del estadio.
