L D (EFE) "Mi ciclo ha terminado y eso es un sentimiento personal. La situación deportiva no tiene nada que ver. Perder la titularidad no ha influido en mi decisión", ha dicho en su despedida quien ha sido uno de los jugadores claves en la historia reciente de la Real Sociedad.
Aranzábal, en una rueda de prensa en la estuvo arropado por el portavoz del club, Jose Luis Barrenetxea, y el director deportivo, Roberto Olabe, declaraba que tras renovar su contrato a finales del pasado año se dio cuenta de que podía tener problemas para continuar en el equipo y por ese motivo "se puso una cláusula" que le diera "la libertad" de marcharse. El defensa internacional seguía su discurso desvelando que en esta última temporada "las cosas no han cambiado" y a ello se le unió la percepción de que: "tenía que marcharme", sin profundizar en los motivos que le llevaron a tomar esta decisión.
Olabe destaca la trayectoria del jugador y aseguró que su marcha "deja un vacío en el plano deportivo y también en el humano", reconoció que el club trató de convencerle para que siguiera y que todos los intentos en ese sentido fueron vanos y le deseó "lo mejor en su nueva etapa como futbolista." El director deportivo realista aprovechaba su comparecencia para abordar otros aspectos de la actualidad del club, principalmente el nombre del que será entrenador para la próxima temporada, teniendo en cuenta que Raynald Denoueix parece descartado para el Consejo de Administración.
Sin dar nombres de otros técnicos, dice que él no se ve como "la persona idónea para ser entrenador de la Real Sociedad". Barrenetxea, por su parte, ha querido diferenciar la marcha de Aranzabal de la de otros dos jugadores de su misma generación, Íñigo Idiakez y Javi De Pedro, que se fueron del equipo -según dice- "por no querer aceptar el contrato que se le puso sobre la mesa", el primero de ellos, y "por no interesar a la Real en el aspecto deportivo", el segundo.