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Nacho Azofra: "El Estudiantes siempre compitió cara a cara con los grandes"

El mítico base del Estudiantes repasa sus dos décadas de carrera profesional en una entrevista a Libertad Digital.

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El mítico base del Estudiantes repasa sus dos décadas de carrera profesional en una entrevista a Libertad Digital.
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Orenga, Pinone, Ricky Winslow, Alberto Herreros, los hermanos Reyes, los Martín, Carlos Jiménez... y, por supuesto, Nacho Azofra. La historia del CB Estudiantes no podría entenderse sin la figura de Ignacio Azofra de la Cuesta (Madrid, 23 de julio de 1969), uno de los bases más míticos en la historia del club.

Azofra estuvo 19 temporadas en la elite del baloncesto español, dieciséis de ellas en las filas del Estu, muchas de las cuales como capitán, hasta retirarse en 2007. Fue un base genial, distinto y hasta irreverente, no excesivamente alto (1,85 metros), que ganó dos Copas del Rey (1992 y 2000) con el club colegial.

Los números de Nachocho –el tercer jugador con más partidos en la ACB (705) tras Rafa Jofresa y Nacho Rodríguez, y el que más en la historia del Estudiantes– son sencillamente espectaculares: 15.104 minutos, 4.079 puntos y 2.221 asistencias. Además, es el jugador del equipo del Ramiro de Maeztu con mayor número de triples conseguidos en la competición (686).

Con la selección española disputó 39 partidos y participó en dos grandes torneos, el Eurobasket de Alemania’93 y el Mundial de Grecia’98, acabando en ambos casos en quinta posición.

Tras colgar las botas con casi 38 años, Azofra fue ayudante de Mariano de Pablos en el banquillo y luego tuvo una intensa época en los despachos como director deportivo de la entidad hasta que su contrato expiró en junio de 2012. Desde entonces, el que portara el mítico dorsal número 13 en el Estu entrena a chavales por su cuenta. Ya no tiene ninguna relación profesional con el club, aunque las puertas del Magariños y del Ramiro siempre estarán abiertas para él.

En una lluviosa mañana de enero en Madrid, el exjugador recibe en el Ramiro de Maeztu a los dos redactores de Libertad Digital, que tienen el honor de ver el entrenamiento del primer equipo estudiantil a las órdenes de Txus Vidorreta. Y Nacho, con nostalgia, repasa su carrera en una amplia entrevista a este periódico...


Entrevista a Nacho Azofra

Pregunta: Hablar de Nacho Azofra es hablar del Estudiantes y también del Ramiro de Maeztu. Aquí has estudiado todos los cursos, ¿no?

Respuesta: Así es. Mi padre estudió aquí y pude acceder al Ramiro de Maeztu por ser hijo de antiguo alumno porque el acceso no era sencillo en aquella época. Era un colegio modelo. Gracias a lo de mi padre entré aquí, y aquí desarrollé toda mi formación académica: lo que era EGB, los tres años de BUP y COU.

P: ¿Y cuándo empezaste a jugar al baloncesto?

R: En Cuarto de EGB con diez años. Los equipos eran de cada clase, pero el Estudiantes se encargaba de organizarlos. El Ramiro de Maeztu y el Estudiantes siempre han estado unidos, pero hoy más todavía. Todos los jugadores que salían en el Estudiantes venían del Ramiro de Maeztu, al menos en mi época no había jugadores que viniesen de fuera, de otros colegios. Ahora ya no es así: muchos jugadores acaban el colegio y se desplazan hasta el Ramiro.

Nacho Azofra en el Polideportivo Magariños. | LD / David Alonso Rincón

P: ¿Siempre te llamó el baloncesto y no otros deportes como el fútbol?

R: En el Ramiro de Maeztu es casi inevitable que te llame el baloncesto. Es un deporte que aquí se vive muchísimo. Yo era un chaval al que se le daba bien el deporte, el fútbol, el baloncesto o lo que fuera, pero al final aquí acabas practicando el baloncesto más que otros deportes. Hay más canchas de baloncesto que campos de fútbol, igual que en otros colegios es el revés. Aquí la tradición es el baloncesto.

P: Así que pasaste aquí por todas las categorías hasta llegar al primer equipo...

R: Sí, aunque estuve compaginando el equipo júnior con el primer equipo durante dos años.

P: Imagino que se te haría durísimo...

R: Entrenaba primero con el primer equipo y luego con los júnior. Terminaba a las diez y media de la noche y llegaba a casa a las once, pero lo cierto es que me pude organizar para poder sacar adelante los estudios, que era lo primero. No era mal estudiante. Yo no recuerdo que fuesen años especialmente duros, aunque luego hablas con mis padres y te dicen: "sí, salías de casa a las ocho de la mañana y llegabas a las once de la noche".

P: ¿Hacías muchas pellas?

R: Las pellas no tenían nada que ver con el tema de estudiar. Ahora no se puede faltar a clase porque pasan lista, pero antes, en mi época, había un pacto de no agresión con los profesores, sobre todo entre los buenos estudiantes y los profesores. Si faltabas a clase, no había un control rigurosísimo como puede haber ahora. ¿Que alguna vez faltaba a clase? Puede, pero también sabía con quién podía faltar y con quién no. Eran tres trimestres, tres notas a lo largo del año, y en el primero no se te ocurría faltar a clase porque había que conocer a los profesores.

P: ¿Has tenido profesores muy duros aquí?

R: Sí, había algunos muy duros y teníamos que estudiar mucho.

P: Cuando llegaste al primer equipo lo hiciste con otra leyenda del Estudiantes, que luego se fue al Madrid, como Alberto Herreros...

R: Alberto era un chaval de Fuencarral que había fichado por el Menesiano. De ahí pasó al Canoe y luego al Estudiantes, adonde llegó como júnior. Pero ya era un jugador muy ambicioso, muy ganador, con mucha clase y mucha capacidad de trabajo. Él ya destacaba por entonces. Cuando éramos júnior, el ya estaba jugando minutos con el primer equipo.

P: Y ahí, en el primer equipo, te encontraste con auténticos jugadorazos...

R: Estaban, entre otros, Orenga, Pinone, Ricky Winslow, Carlos Montes o Antúnez, que también había venido de la cantera...

LD / David Alonso Rincón.

P: ¿Guardas algún recuerdo especial de alguien del primer equipo cuando llegaste?

R:
Lo que sí recuerdo es que había muy buen ambiente y muy buena relación en general, tanto entre los jóvenes como de los jóvenes con los veteranos.

P: ¿De qué forma os ayudaron los veteranos a asentaros en el primer equipo?

R: En realidad no éramos nuevos para ellos porque estaban acostumbrados a vernos entrenar y jugar. De todas formas, cuando subías al primer equipo era ver, oír y callar. Respeto al máximo y se acabó. Eso los veteranos lo valoran y se hacen una idea de cómo es tu personalidad, así que fue todo un proceso natural. Cuando subí lo hice con otros compañeros júnior -Herreros y César Arranz- y me sentí más arropado. Así todo es un poco más fácil.

P: Pero también porque las cosas iban saliendo bien, ¿no?

R: Sí. Había dos americanos muy buenos (Pinone y Winslow) que ayudaban mucho al equipo y buenos jugadores nacionales que llevaban tiempo aquí con un rol muy identificable, tanto para ellos mismos como para la afición y los entrenadores. Estaba todo el mundo muy estabilizado en el equipo y salían las cosas fáciles. Era un equipo muy competitivo.

P: ¿Quién fue tu primer entrenador en el primer equipo?

R: Paco Garrido. Lo cesaron a mitad de temporada y luego se hizo cargo Miguel Ángel Martín, el Cura.

P: Y ya asentado en el primer equipo, las cosas iban como un tiro porque el Estudiantes estaba viviendo una de las épocas más gloriosas de su historia.

R: Salía todo muy bien. Cada uno puso su grano de arena y se consiguió hacer un muy buen grupo, equilibrado. Había gente veterana y buena, con mucho sentido de lo que era el juego, y gente joven que le poníamos muchas ganas pero también teníamos calidad. Pero sobre todo teníamos muchas ganas de jugar bien, y las cosas salieron bien.

P: Tan bien que en el año 92 ganásteis la Copa del Rey y jugásteis la Final Four de la Copa de Europa...

R: En Europa caímos en semifinales contra el Joventut, que era un equipazo con muy buenos jugadores. Tenía a tres internacionales (Jordi Villacampa y los hermanos Jofresa) y tres americanos muy buenos (Corny Thompson, Harold Pressley y Mike Smith), además de un entrenador como Lolo Sainz. Ellos eran muy fuertes económicamente por aquellos años, aunque eso luego les ha acabado pesando. Pero entonces también estaba Estudiantes y el Tau estaba empezando a asentarse. Estos equipos competíamos cara a cara con Madrid y Barça, cosa que ahora mismo es impensable. Luego también vino el Unicaja un poco más tarde.

P: Y después te marchaste a Sevilla para jugar en el Caja San Fernando durante dos temporadas (1993/94 y 1994/95)...

R: Quise mover la cabeza un poco. En Sevilla habían hecho un equipo muy competitivo. Mostraron un gran interés en ficharme y me fui. Allí pude conocer otra ciudad distinta. Al fin y al cabo, Sevilla está aquí al lado, en España lo tenemos todo cerca y, además, ya había AVE. No es que fuera un aventurón tremendo, sino que es más una aventura en el sentido profesional que personal. El Caja San Fernando no tenía tanto nombre ni había competido tanto como Estudiantes en aquellos años, pero sí tenía muy buen equipo.

P: Allí te reencontraste con Carlos Montes...

R: Sí, y también con 'Chinche' (Francisco Javier) Lafuente, que había sido base aquí. Los dos me hicieron de cicerones, mostrándome el club y la ciudad. También estaban en aquel equipo Raúl Pérez, Benito Doblado, americanos como Brian Jackson o Darryl Middleton, que se acaba de retirar. Eran muy buenos jugadores. Allí también salieron muy bien las cosas, sobre todo el primer año. Era el primer año que jugaba en Europa, con una Copa Korac muy dura (eliminados en octavos de final). Fue una experiencia muy buena...

P: Y en el 95 vuelta a Madrid...

R: Y de ahí hasta el final de mi carrera, retirándome en 2007 en el Lagun Aro Bilbao.

P: Se puede decir entonces que, quitando tres temporadas, has estado toda tu carrera en Estudiantes. ¿Cómo fue tu segunda etapa en el club colegial? (1995-2006)

R: Muy buena también. Es verdad que la temporada 1991/92 fue espectacular, pero también competíamos muy bien y jugábamos muy bien en el Estudiantes a finales de los 90 y principios de la década 2000. Precisamente, en ese año 2000 ganamos la Copa del Rey al Pamesa Valencia. Cada año era más difícil competir y mantener a los buenos jugadores. Los primeros años era más sencillo, pero luego se marcharon jugadores importantes como Felipe Reyes -en 2004 al Real Madrid- y todo se hizo muy difícil. Pero insisto en que supimos competir. De hecho, muchas veces ganábamos a los equipos que económicamente nos machacaban, y eso tiene incluso más mérito que los primeros años en los que estaba todo más igualado.

P: Uno de esos equipos a los que ganábais a menudo era el Real Madrid...

R: Claro, el derbi es el derbi. Siempre era especial. La motivación era máxima para todos: para el club, el cuerpo técnico, la afición y los jugadores.

LD / David Alonso Rincón.

P: Hablando de la afición, ¿cómo ha sido tu relación con la Demencia?

R:
Normal. Algunas veces estábamos más de acuerdo y otras veces menos. No todos hemos estado siempre en el mismo barco. Pero bueno, mientras nos respetemos.

P: ¿Y no cargaban muchas veces las tintas contra ti siendo el capitán?

R: No, todo lo contrario.

P: Te lo pregunto sobre todo por temas extradeportivos, como tus posibles salidas nocturnas, atribuyéndote una fama de juerguista que tal vez no se corresponda a la realidad.

R: No (Risas). Eso ha sido cosa de los medios. No sé por qué, pero se ha sacado en alguna que otra entrevista y yo lo tengo como una cosa anecdótica.

P: ¿Y lo de "Nacho borracho"?

R: Eso era cosa de la Demencia porque yo vengo de allí. Hay amigos míos, que siguen estando en la Demencia, y me decían lo de "Nacho borracho". Pero es sólo una broma, una cosa cariñosa. Obviamente, después de algún partido me he ido de cañas con ellos, pero nada más. ¿Tú crees que una persona que ha estado 19 años como profesional iba a estar de juerga por las noches? Cada vez que me dicen lo de juerguista y borracho, yo hago esa pregunta.

P: Entendido, pues. Cambiando entonces de tercio, ¿tuviste algún entrenador especial en tu segunda etapa en el Estudiantes? Tal vez Pepu Hernández...

R: Pepu ha sido alguien muy especial, no sólo en la ACB. Pepu me había entrenado en juveniles y eso siempre marca. Con él me hice jugador de baloncesto. Estudiantes ha tenido años muy buenos con él y con Miguel Ángel Martín. Pero incluso antes de venir Miguel Ángel Martín, el equipo quedó quinto dos temporadas seguidas con Vicente Gil. ¡Que ya tiene mérito porque habiendo otros equipos con tanto nivel y siendo la liga tan difícil!

P: ¿ Y en cuanto a compañeros?

R: Alberto Herreros, Juan Aísa... obviamente también Gonzalo Martínez porque con él compartí no sólo equipo, sino también puesto durante muchísimos años. Esas cosas unen especialmente. Y en cuanto a los americanos, John Pinone, Ricky Winslow, Shaun Vandiver, Chandler Thompson... luego también un croata como Danko Cvjeticanin. En definitiva, un sinfín de nombres. ¡Ah, y no me puedo olvidar de César Arranz! Con él subí al primer equipo y seguimos manteniendo muchísima relación, es un amigo para toda la vida. También estaban los hermanos Reyes... El caso es que el ambiente era muy bueno. Compartíamos mucho tiempo y muchas cosas, viajábamos, dormíamos juntos...

P: Hablando de los hermanos Reyes y de Herreros, ¿cómo os tomásteis en el Estudiantes la marcha de estos tres jugadores al Madrid?

R: De una forma natural porque era lo normal. Ellos tienen aquí la casa hecha, son jugadores de primer nivel. Tuvieron ofertas jugosas, que te pueden solucionar muchas cosas en la vida, y eso sólo lo podían hacer dos equipos como Madrid o Barça. ¿La gente qué prefiere? Obviamente quedarse en Madrid.

P: ¿Y a ti nunca te hizo una oferta el Madrid?

R: No, nunca.

P: De haberte hecho una buena oferta, ¿te habrías ido allí?

R: Creo que no, pero lo cierto es que no sabría decirte. Como nunca me la hicieron...

P: Entendido, no insisto. A lo largo de tu carrera, ¿hubo algún base con el que te preocupara enfrentarte especialmente?

R: Todo lo contrario. Lo que hacía es motivarme porque en eso consiste todo esto. En la competición están las guerras colectivas y las individuales. Empiezas por las individuales y luego pasas a las de equipo. Cuanto más alto es el más muro que tienes que subir, más te motivas. Al menos en mi caso.

P: ¿Y quiénes eran los bases que más te motivaban en esas guerras individuales?

R: Los hermanos Jofresa (Tommy y Rafa), Llorente, Djordjevic, Raúl López, Andre Turner, Elmer Bennet... Había muy buenos bases que han pasado por la Liga ACB. Eran partidos muy bonitos de jugar.

P: Y ya en el ocaso de tu carrera, como antes comentabas, te fuiste a Bilbao. ¿No querías retirarte en Estudiantes?

R:
No, porque al final separas todo un poco. Lo emocional lo llevo por dentro y no me gustan esas situaciones. Además, Bilbao es una ciudad que me encanta, siempre me gustó la idea de vivir allí alguna vez, y si encima es jugando al baloncesto... Las cosas me fueron bien allí. Yo nunca había ido a un equipo que estuviera mal en la clasificación, siempre había jugado para estar en playoff. El Lagun Aro era un reto distinto: afortunadamente las cosas salieron bien, fue una experiencia muy buena.

Los jugadores del Estudiantes comienzan su entrenamiento | LD / David Alonso Rincón.

P: Quería preguntarte también por la selección española, con la que jugaste 39 partidos pero sólo dos grandes torneos (Eurobasket de Alemania'93 y Mundial de Grecia'98). En el Europeo de hace 21 años os eliminó una Alemania que a la postre sería campeona...

R: Alemania era un equipo que, sin tener grandísimos jugadores, jugaba muy mecánico. Físicamente eran fuertes y grandes. Pero entonces no había una gran selección que destacase sobre las demás. Nosotros caímos contra Alemania en cuartos y les teníamos que haber ganado porque teníamos mejor equipo. Lo que más me sorprendió es que se proclamaran campeones. Pero repito que no había ninguna gran selección que se impusiera sobre las demás. Parecía que era el turno de los exyugoslavos, pero acababa de morir Petrovic y encima estaban en plena guerra. Vimos a Croacia y Bosnia-Herzegovina, que venían con grandes jugadores. Para los exyugoslavos aquel torneo fue muy difícil. Si no, lo normal es que hubieran machacado.

P: ¿Con qué recuerdos te quedas de la selección?

R: Los recuerdos son sobre todo estar allí y que me lo pasé muy bien. Lo único que las concentraciones eran un poco largas. Ahora se hace de forma más inteligente, pero antes eran insufribles. Pero por lo demás estaba encantando. Si iba a la selección, bien, pero nunca ha sido una prioridad para mí. Me explico. Era una prioridad en tanto en cuanto si tenía que ir, iba encantado, pero durante todo el año mi meta era el Estudiantes: competir y llegar lo más lejos posible.

P: Después de tu retirada se produjo el homenaje en el que te vistieron de torero (octubre de 2007)...

R: No me vistieron, el que se vistió de torero fui yo. Fue una de las tantas chorradas que hacemos habitualmente...

P: Y tras tu época de jugador, fuiste ayudante de Mariano de Pablos como entrenador y luego director deportivo del club hasta verano de 2012. ¿Cómo ha sido esa época tras tu retirada? ¿No sentiste en algún momento que podías volver a las canchas?

R: Para nada. Me retiré después de sentir que ya lo había dado todo. Era el momento de dejarlo. Yo siempre he sido un jugador competitivo. Me sentí un jugador no importante, pero sí partícipe del juego del equipo, y así me quería ir. También en Bilbao me sentí parte de los éxitos del equipo. El éxito entonces era mantenerse y todo salió bien. Físicamente me sentía bien, pero no quería estar pasando un año en el banquillo porque sabía que lo iba a pasar mal. Así que se acabó...

P: ¿Y en cuanto a tu época en los despachos?

R: Fueron años muy difíciles porque cuando fui director deportivo vino la crisis. Se hizo un concurso de acreedores en el club. Desgraciadamente, el tema económico ha prevalecido sobre el deportivo en el Estudiantes en estos últimos años. Era un tema de supervivencia. Antes había ocho o diez personas en un club de baloncesto y ahora hay tres. Se ha notado la tijera. Todo el mundo está tratando de sobrevivir, quitando a cinco o seis clubes que son otra cosa. Yo entiendo que la cosa está muy complicada... El caso es que me ha gustado mi experiencia como director deportivo, ha sido muy bonita y muy intensa. Lo único que en esos cuatro años apenas podía tener días libres...

P: En la temporada 2011/12 el equipo descendió a la Liga LEB, pero al final no se fraguó por no poder pagar el Canarias el canon ACB...

R: Exacto. Eso, sumado a algunos errores que hayamos podido cometer, hizo muy dura mi labor en la dirección deportiva. Pero insisto en que fue bonita.

P: Y desde verano de 2012, ¿a qué te dedicas?

R: Llevo ya un año y pico retirado, desvinculado del baloncesto pero sólo a nivel profesional. La única vinculación que tengo ahora es que entreno a unos chavales aquí en el Ramiro, pero obviamente no es profesional.

P: Aparte de entrenar a los chavales, ¿en qué más ocupas tu tiempo?

R: Viajo y veo mucho baloncesto. También me gusta leer, ir a teatro y a museos... Madrid es una ciudad con sus inconvenientes, pero también tienes esa ventaja.

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