
L D (EFE) El partido fue vibrante de principio a fin, con los brasileños interesados en lograr desde el comienzo una cómoda ventaja para no complicarse la vida ante su público, y los españoles acortando distancias cada vez que los anfitriones intentaban alejarse en el marcador. La iniciativa en el marcador la tomó el equipo español, que silenció a la afición brasileña cuando apenas habían transcurrido dos minutos de juego, con un soberbio remate de Eloy que engañó al portero Robertinho.
Casi no hubo tiempo para celebrar la ventaja parcial, porque Brasil empató enseguida con un cabezazo de Junior Negao y en cuestión de minutos remontó el marcador con Nenem. El 3-2 con el que terminó el primer tiempo se mantuvo en el segundo, período en el que un férreo marcaje por ambas partes impidió que se moviera el marcador, pese a que tanto el brasileño Jorginho como el español Amarelle, los más incisivos de sus equipos, buscaron el gol con todas las fórmulas posibles. La balanza se inclinó definitivamente hacia el lado brasileño en el tercer tiempo, en el que Burú puso las cosas 4-2 para los anfitriones.
España descontó a los pocos minutos con Amarelle mediante la ejecución de una falta, pero Brasil llegó enseguida al quinto por la misma vía con anotación de Bruno. Los españoles, actuales campeones de Europa, no dieron el brazo a torcer y respondieron con su cuarto gol, convertido por Sergio con un certero disparo desde mitad de la arena, lo que hizo renacer en los dirigidos por Joaquín Alonso la esperanza de alcanzar el empate para forzar una prórroga. En las postrimerías del partido, cuando España peleaba por la paridad, Benjamín apareció otra vez frente al arco de Roberto para marcar su segundo gol del día y sentenciar el partido en 6-4. En el partido preliminar, Portugal se aseguró el tercer puesto del torneo al derrotar a Italia por 5-1.