L D (EFE) Un gol oro de Fernando Cavenaghi, de penalti, daba la victoria a Argentina sobre EEUU en un partido que tenía perdido hasta los 90 minutos de juego. Javier Mascherano había anotado el tanto del empate a uno cuando el árbitro español Iturralde González estaba a punto de pitar el final del encuentro y a los ocho de la prórroga, tras una falta de Moor a Cángele, Cavenaghi anotó el gol de la victoria desde los once metros.
El portero estadounidense Cronin, que desvió dos tiros libres a Cavenaghi y cuatro remates francos de manera espectacular en la segunda parte, fue el mejor jugador del campo y el que estuvo a punto de mandar a casa anticipadamente al conjunto sudamericano, que en las semifinales se enfrentará a Brasil. Argentina pasó de la desesperación a la euforia en sólo diez minutos, tras insistir con un ataque sostenido pero con más errores que aciertos, frente a un equipo que pudo haberse asegurado la victoria en dos jugadas aisladas a través de Convey a los 58 y Johnson a los 89.
Japón, un juguete en manos de Brasil
El portero estadounidense Cronin, que desvió dos tiros libres a Cavenaghi y cuatro remates francos de manera espectacular en la segunda parte, fue el mejor jugador del campo y el que estuvo a punto de mandar a casa anticipadamente al conjunto sudamericano, que en las semifinales se enfrentará a Brasil. Argentina pasó de la desesperación a la euforia en sólo diez minutos, tras insistir con un ataque sostenido pero con más errores que aciertos, frente a un equipo que pudo haberse asegurado la victoria en dos jugadas aisladas a través de Convey a los 58 y Johnson a los 89.
Japón, un juguete en manos de Brasil
Mucho mejor le han ido las cosas a Brasil frente a Japón, que pagó su falta de atención en el arranque del compromiso con la despedida del torneo. El conjunto sudamericano espera a su próximo adversario en el penúltimo peldaño antes del título. Argentina es la amenaza amarilla previa a la final. El conjunto de Paqueta tuvo tiempo de resguardar fuerzas en cuanto el duelo de cuartos de final estuvo resuelto.
La sentencia fue prematura y Japón bajó los brazos poco después del cuarto de hora, cuando Kleber anotó el tercer tanto brasileño. Hasta ese momento, el bloque nipón fue un mero espectador del vendaval americano, que disfrutó de un transitar plácido desde el inicio.
