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Champions League

El Real Madrid saca el gen de campeón (3-1)

El Madrid remontó con dos goles de Cristiano. Emery, que se quejó del árbitro, arriesgó al quitar a Cavani por un lateral. Lucas y Asensio, claves.

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El Real Madrid saca el gen de campeón (3-1)
Cristiano siempre aparece en los momentos decisivos

Cristiano y el gol. La Champions y el Madrid. No sé por qué aún sorprende. El Real Madrid se negó a entregar la corona de la Liga de Campeones antes de tiempo ante el PSG, el equipo al que, por inversión y estrellas, se le señala como un posible heredero. Lo mismo hizo Cristiano, quien año tras año se agarra al cajón más alto y no lo suelta. Dice que ya no hace lo mismo que con 20 años, y es cierto, pero por unas o por otras, sigue siendo el más decisivo. Ni Neymar ni Mbappé. Los jóvenes tienen que esperar, al menos unas semanas. El doblete de Cristiano Ronaldo hará que vayan a París con una importante ventaja de 3-1, nada definitiva, pero muy importante.

¡Qué grande es el Real Madrid! Es inmortal pese a que todos o casi todos le maten. Sin vidas en Liga y en Copa, siempre tienen una extra en su competición, la Champions League. Pasarán los años, jugaremos al fútbol contra los marcianos y el Real Madrid seguirá ganando o peleando por la orejona. Los últimos coletazos de la BBC, o de Cristiano, fueron más fuertes que el tridente destinado a liderar el fútbol europeo en los próximos años.

¡Qué bonito es el fútbol! Lo es porque es impredecible. ¿Quién iba a pensar que Cristiano marcaría el tanto decisivo con el muslo? ¡La muslinha! ¿Quién le iba a decir a Marcelo que marcaría un gol por la escuadra cuando hasta hace dos semanas era de los más señalados? Dos goles inigualables, por forma y momento, en sus carreras y que pueden valer la clasificación para cuartos de final. Impredecible por cómo terminaron las jugadas y por cómo se estaba desarrollando el partido. Hasta el 2 a 1, el PSG, fiel a su estilo ofensivo, dominaba y olía el tanto de la victoria. Se mascaba el segundo tanto de los visitantes. Sin embargo, llegaron loscambios de Zidane para dar airea un equipo que andaba a trote y con bombonas de oxígeno. Lucas y Asensio, decisivos saliendo desde el banquillo. Cambios tarde, a doce minutos del final, pero acertados.

Qué divertido es este deporte. No defraudó a nadie el partido. Dos equipos con un poder descomunal, con el único objetivo de ser el número uno y que pusieron todo en el terreno de juego para ganar. Sin especular, salvo Emery. Y así vimos un combate entre dos contendientes calcados el uno del otro. Con la pelota, peligrosos. Sin ella, sufriendo para recuperarla y estar bien colocados. Y así se mascó la tensión durante 93 largos minutos en los que cada club tuvo sus minutos de dominio, sus oportunidades… Pudo pasar de todo, fue una ruleta, pero pasó lo de casi siempre, que ganó el Real Madrid y que marcó Cristiano. Es el dios blanco. Es un jugador de leyenda. Sus eliminatorias en la pasada Champions fueron descomunales y ha empezado igual en esta edición. Lleva 101 goles en esta competición.

Zidane apostó por Isco y dejó en el banquillo a Bale. Decisión valiente y arriesgada. Y Emery, por Kimpembe en lugar de Thiago Silva y Lo Celso, un mediapunta reconvertido a mediocentro y que a la postre, fue un aliado del Real Madrid. Esa fue su primera decisión arriesgada. La segunda, no quitarle durante todo el partido pese a que hacía aguas y a que tenía amarilla desde la primera parte. El guión se cumplió. El Real Madrid, como si no viniera de un mar de dudas, de muchos resultados negativos, de un juego irregular, salió a morder con todos sus dientes. A presionar hasta la línea de fondo. Como los espartanos. "Esto es Madrid", parecían gritar. Y así aguantaron quince minutos como mandan los cánones. Hasta pasado el cuarto de hora el PSG no se enteró de que esto no es la liga francesa. Eso sí, después sacó a relucir todo su potencial. Son un equipo más preparado que hace un año, tienen más personalidad, pero su factor diferencial es Mbappé y, sobre todo, Neymar. El brasileño es un escándalo de futbolista. No extraña que se aburra cada domingo porque va sobrado. La pregunta es, ¿está al nivel actual de Messi?

Neymar fue casi todo el PSG en ataque.Acaparaba hasta cinco defensores. Cuando aprenda a pasar antes, será incluso mejor jugador. Lo que hizo Nacho al pararle en un gran porcentaje de jugadas es un milagro. El Madrid era posesión sin peligro. El PSG, contraaques donde se mascaba la tragedia. Y llegó el tanto que abrió la lata. Mbappé, desaparecido salvo por un par de arrancadas, marcó las primeras diferencias al marcharse de Marcelo. Su centro quedó muerto en el área donde Rabiot apareció completamente sólo. Fue una pena para el Real Madrid y para Marcelo que, junto a Isco, estaban siendo los mejores jugadores locales. Agresivos, incisivos en ataque, solidarios y estando en casi todas las jugadas.

Hasta el tanto de Rabiot, la diferencia entre los dos era el desequilibrio de Mbappe en una jugada. El Madrid tocaba y avanzaba pero nadie driblaba. Y eso sí lo tenía el PSG con sus dos extremos. Llegaban fácil al área del Madrid. Como también le gusta a los blancos. Si es que son calcados. Así, con dos pases solamente, Ronaldo se plantó ante Areola y el mano a mano terminó en un pelotazo en la cara del portero. Esta, junto con un regalo de Lo Celso, fueron las únicas jugadas de peligro del Real Madrid. Hasta casi llegar al descanso donde el falso mediocentro francés cometió un error garrafal al agarrar a Kroos y cometer un penalti claro. Gol de Ronaldo. Empate a uno y a vestuarios.

La segunda mitad fue más del PSG pero el Madrid aguantó, supo sufrir y aprovechó los últimos minutos con la entrada de Lucas y Asensio. Marcos dio las dos asistencias para decidir desde el banquillo. Fue la jugada de Zidane. Le salió bien pese a lo complicado que es ser decisivo en diez minutos. ¡Qué bendición tiene el Madrid con Lucas y Asensio! Han podido marcar la diferencia en esta superlativa eliminatoria, con sólo diez minutos. Eso es complicadísimo. La decisión de Emery, también acertada, fue más polémica. Fue la de convertir a Dani Alves en interior con la entrada de Munier por Cavani. Es como quitar a Ronaldo o Benzema para dar entrada a Theo y poner a Marcelo de interior. Decisión acertada porque durante muchos minutos privó al Real Madrid del balón y dejó a los blancos medio groguis durante media hora. Decisión que pudo quedarse a medias porque Di Maria pudo haber sido más peligroso y más viendo el mes que llevaba con 9 goles y 5 asistencias en los últimos 12 partidos.

El Madrid ya no curraba igual en defensa. No había las mismas ayudas, seguir a Neymar terminaba en falta y amarilla como les sucedió a Kroos y Nacho. Los cambios de Zidane fueron clave. Es elogiable sobre todo la sustitución de Casemiro. Quitar a Isco y Benzema tras deambular durante una hora, era lo normal. Quitar al mediocentro con 1 a 1 y ante el PSG, es muy valiente.

Emery no se atrevió a sacar a Di María que posiblemente hubiera hecho un roto con el Madrid tan cansado, y cuando cogió aire con los cambios, ahí apareció la velocidad de Asensio y Lucas y la gloriosa fortuna en el tanto de Cristiano y el excesivo y algo injusto castigo para el PSG con el tanto de Marcelo. El Madrid, que es lo más importante, no se ha olvidado de competir. No tienen el mismo fútbol pero se agarran al césped como si les fuera la vida cuando quieren. Y de vez en cuando, tienen brotes de ese equipo que nunca estaría a 17 puntos del Barcelona a estas alturas. La combinación en banda del tercer gol es un viaje al pasado. El tanto de Marcelo no es inspiración, es un estilo de juego. Es una estructura, una idea de ataque que va más allá de colgar centros laterales sin mucho sentido. Si el Madrid tiene estos brotes y compite así, con la calidad de esta plantilla, por supuesto pueden ganar la tercera Champions consecutiva. Todo, pese a Benzema. Zidane no se casa con nadie como se pudo ver con la suplencia de Bale. El técnico crece con esta decisión. No se casa con nadie porque ya es feliz con su matrimonio con Benzema. Cuando rompan esta relación, cuando pueda ser suplente, el Real Madrid será más peligroso.

Ficha técnica:

Real Madrid, 3:Keylor Navas; Nacho, Varane, Sergio Ramos, Marcelo; Casemiro (Lucas Vázquez, m.79), Kroos, Modric, Isco (Asensio, m.79); Cristiano Ronaldo y Benzema (Bale, m.68).

París Saint Germain, 1: Areola; Dani Alves, Marquinhos, Kimpembe, Yuri Berchiche; Verratti, Lo Celso (Draxler, m.84), Rabiot; Mbappé, Cavani (Meunier, m.65) y Neymar.

Goles: 0-1, M.33: Rabiot. 1-1, M.45: Cristiano Ronaldo, de penalti. 2-1, M.83: Cristiano Ronaldo. 3-1, M.86: Marcelo.

Árbitro: Gianluca Rocchi (ITA). Amonestó a Neymar (m.14), Lo Celso (m.25), Isco (m.32), Rabiot (m.64), Nacho (m.78) y Meunier (m.90).

Incidencias: Partido de ida de los octavos de final de la Liga de Campeones disputado en el estadio Santiago Bernabéu ante unos 82.000 espectadores.

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