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SUS VIVENCIAS EN EL UDINESE, EN UN LIBRO

Cuando el hijo de Gadafi jugó en la liga italiana

Perugia, Udinese y Sampdoria fueron los equipos por los que deambuló, con más pena que gloria, el libio, quien llegó a jugar competición europea.

Perugia, Udinese y Sampdoria fueron los equipos por los que deambuló, con más pena que gloria, el libio, quien llegó a jugar competición europea.

Al-Saadi Gadafi, el tercer hijo del dictador libio, pasó tres años en Italia jugando en tres equipos de la primera división a cambio de unas buenas sumas de dinero. En esas tres temporadas, repartidas entre el Perugia, el Udinese y la Sampdoria, sólo disputó cuatro partidos, uno de ellos, eso sí, de competición europea. Pero aunque apenas jugara sí dejó muchas historias y anécdotas para el recuerdo, como las que recoge Ivano Molinaro, el portero del hotel en el que vivía en su etapa, de nueve meses, en Údine, y que publicará en el libro C’ero anch’io (También estaba yo) de salida inminente.

Tal y como publica La Gazzetta dello Sport, ante los ojos de Molinaro, durante diez años en el hotel Là di Moret, han pasado muchos futbolistas y entrenadores, de los que dará cuenta en su libro, aunque sin duda el más peculiar fue el hijo de Gadafi.

Una de las curiosidades que destaca el italiano es la historia de la habitación 603. Dicha estancia estaba reservada nada menos que para Dina, el doberman del futbolista libio. "El hecho es que Dina dormía en la cama, y su instructor en el suelo, sobre una alfombra". La perra estaba adiestrada para descubrir eventuales explosivos, y siempre que Gadafi iba a usar alguno de sus coches ella era la primera en entrar y confirmar su seguridad. "La amaba con locura. Una vez tuvo que ser operada en un veterinario de Udine; Gadafi estaba lejos, pero a la una y media de la madrugada la echaba de menos y llamó para que se la llevaran".

Tampoco la mujer se salvaba. De una belleza tremenda, tal y como asegura el autor del libro, provocaba que las existencias del hotel se agotaran. "En una ocasión el director del hotel salió fuera desolado, pensando que alguien estaba robando los cartones; luego entendimos: la señora Gadafi se bañaba en leche" y necesitaba una cantidad muy grande.

Y es que Saadi iba siempre acompañado de una quincena de personas entre guardias, secretarios, conductores... "En total pagaban 30.000 euros al día en el hotel, extras aparte", unos extras que, como reconoce en antiguo portero, no se quedaban cortos entre vinos, champagnes y comidas especiales. Sin embargo, asegura que mientras que con sus súbditos sí era violento, con el personal del hotel era de lo más amable. "Una tarde oí ruidos de la planta donde se alojaban; fui a echar un vistazo y vi a Saadi dando patadas a uno de sus trabajadores. Uno de los guardias me vio y me alejó de ahí: "Tu no debes ver esto".

También el equipo se vio afectado en cierta medida por ese estilo de vida de Gadafi. Según Molinaro, Gaadafi siempre tenía un avión personal listo para despegar en la pista de Ronchi dei Legionari, con el que hacía viajes a clubs de toda Europa. "Se llevaba consigo a cinco o seis futbolistas del Udinese de entonces, que no volvían hasta el mediodía, y luego curiosamente siempre tenían lesiones imprevistas y enfermedades repentinas".

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