
Hasta anoche, cuando el árbitro pitó la conclusión del intenso duelo de Anfield, había sido una competición 'maldita' para el conjunto madrileño, que había naufragado demasiadas veces, hasta trece ocasiones de sus 19 participaciones anteriores, en la primera o segunda ronda del torneo y que nunca había pisado la final. Esta temporada cambió esa dinámica bajo el nuevo nombre de Liga Europa. Ya está en la final, en la que el próximo 12 de mayo se enfrentará al Fulham en Hamburgo, después de una exhibición de supervivencia a domicilio, el escenario clave para superar sus cuatro obstáculos camino del choque decisivo en la ciudad alemana.
Así ocurrió contra el Galatasaray, en los dieciseisavos de final, tras caerse de la Liga de Campeones como tercero de su grupo sin ninguna victoria. Un empate a uno en el Vicente Calderón en el choque de ida, en el que los rojiblancos merecieron más, les llevó hasta el 'infierno' del Ali Sami Yen con varias obligaciones. La fundamental: marcar. Y no falló. Venció 1-2 en Estambul, con otro gol decisivo de Forlán, esta vez en el minuto 90, para avanzar hasta octavos, donde se enfrentó al Sporting de Lisboa, con el que empató a cero en Madrid en la ida y al que eliminó en la vuelta (2-2), con dos tantos del argentino Sergio 'Kun' Agüero.
En la siguiente ronda, contra el Valencia, también basó su clasificación en la fiabilidad a domicilio en Europa. El 2-2 de la ida en Mestalla, en un partido intenso y sin pausa en los dos áreas, fue definitivo para su billete a semifinales, previo paso por el sufrido 0-0 del encuentro de vuelta en el Vicente Calderón.
Y, de nuevo como visitante, rubricó su asalto a la final frente al Liverpool, al que doblegó por 1-0 en la capital de España en el choque de ida y al que apartó del camino continental en la vuelta, con la obligación de anotar gol en la prórroga, cuando el marcador reflejaba un 2-0 a favor del conjunto inglés. Lo marcó Forlán, autor de los dos tantos rojiblancos en la eliminatoria ante los 'reds', uno en la ida y otro en la vuelta, el último el de la sentencia para el pase del Atlético a la final, en el minuto 102 del choque en Anfield. Suficiente para sacar billete a Hamburgo por el valor doble de los goles fuera de casa.
Dos victorias, cinco empates, una derrota, nueve goles a favor y ocho en contra son los ajustados números esta temporada del rentable conjunto madrileño en la Liga Europa, una competición que ha pasado de ser una pesadilla en épocas precedentes a devolverle su crédito en el continente, a expensas de conquistar el título.
Atrás quedan equipos como Goztepe turco, Waregem belga, Panionios y OFI Creta griegos, Derby County inglés, Dínamo Dresde alemán, Vitoria Guimaraes y Boavista portugueses, Groningen holandés, Sión suizo o Politécnica de Timisoara rumano, verdugos del Atlético en el pasado en la Copa de la UEFA en las primeras rondas.
También la decepción de su participación anterior en ese torneo, hace dos campañas y con el Bolton como obstáculo insalvable para los rojiblancos en los dieciseisavos de final, o la frustración de sus dos últimas semifinales perdidas en esa competición, en 1997-98 y 1998-99, porque el Atlético ha recuperado la sonrisa en Europa.