L D (EFE) El acuerdo significa la retirada por parte de Dani de la demanda judicial que había presentado contra el club y la concesión a éste de la carta de libertad para que pueda fichar por cualquier equipo.
El Barcelona pagará una cantidad, no especificada, al jugador como indemnización por la rescisión de su contrato, aunque tendrá un importante ahorro respecto a la totalidad de emolumentos que debía abonarle por lo que resta de temporada y por la siguiente. Cabe recordar que Dani es uno de los jugadores con ficha más elevadas de la plantilla, ya que cobraba unos dos millones de euros netos anuales.
Dani, que no entraba en los planes del técnico Frank Rijkaard, ni siquiera estaba inscrito en las competiciones oficiales que disputa el Barcelona esta temporada, además de estar entrenándose en solitario, al margen de las sesiones preparatorias habituales del equipo. Esta situación de marginación que padecía el jugador le había llevado a presentar una demanda judicial por mobbing -acoso psicológico en el trabajo- en la que pedía que se le concediese la rescisión de su contrato, pero cobrando todos los ingresos estipulados en él. Al recibir de inmediato la carta de libertad, Dani podrá fichar por cualquier club que lo desee, aunque si lo hace en España sólo tiene de plazo hasta el próximo lunes, cuando se cierra el mercado invernal de inscripción de jugadores en la Liga española.
Dani llegó al Barcelona en la temporada 1999-2000 procedente del Mallorca, al que el equipo azulgrana le pagó unos 2.000 millones de pesetas por su fichaje. Tras una primera buena temporada a las órdenes del entonces técnico Louis van Gaal, en la que jugó 27 partidos de Liga y marcó 11 goles, Dani bajó sensiblemente su rendimiento en las siguientes campañas, en las que diversas lesiones le mantuvieron mucho tiempo de baja. Ya la temporada pasada, el delantero no entraba en los planes de Van Gaal, pero decidió seguir en el equipo azulgrana e incluso rechazó diversas ofertas recibidas.
Esta temporada también se le comunicó que no se contaba con él, pero el jugador volvió a preferir quedarse, aunque en esta ocasión se le dejó sin inscribirle en ninguna competición y se decidió que entrenase al margen del equipo, en compañía de otro futbolista que estaba en la misma situación, el portero argentino Roberto Bonano. Bonano llegó hace unas semanas a un acuerdo para rescindir su contrato con el Barcelona y fichar por el Murcia, y ahora ha llegado el acuerdo con Dani, que ha llegado tras una reunión mantenida esta noche por sus abogados con el vicepresidente económico del club, Ferran Soriano. Ahora sólo queda por resolverse el caso del tercero de los descartados del equipo azulgrana que quedaban, el portero alemán Robert Enke.
Enke se marchó cedido a principios de temporada al Fenerbahce turco, pero tras una desafortunada actuación en un partido decidió rescindir su contrato y regresar a Barcelona. El equipo catalán renunció a pagarle la ficha de esta temporada a Enke, por entender que ésta debía abonarla el Fenerbahce, pero deberá hacerse cargo de la de la temporada que viene, salvo que se alcance también un acuerdo con el cancerbero alemán.
El Barcelona pagará una cantidad, no especificada, al jugador como indemnización por la rescisión de su contrato, aunque tendrá un importante ahorro respecto a la totalidad de emolumentos que debía abonarle por lo que resta de temporada y por la siguiente. Cabe recordar que Dani es uno de los jugadores con ficha más elevadas de la plantilla, ya que cobraba unos dos millones de euros netos anuales.
Dani, que no entraba en los planes del técnico Frank Rijkaard, ni siquiera estaba inscrito en las competiciones oficiales que disputa el Barcelona esta temporada, además de estar entrenándose en solitario, al margen de las sesiones preparatorias habituales del equipo. Esta situación de marginación que padecía el jugador le había llevado a presentar una demanda judicial por mobbing -acoso psicológico en el trabajo- en la que pedía que se le concediese la rescisión de su contrato, pero cobrando todos los ingresos estipulados en él. Al recibir de inmediato la carta de libertad, Dani podrá fichar por cualquier club que lo desee, aunque si lo hace en España sólo tiene de plazo hasta el próximo lunes, cuando se cierra el mercado invernal de inscripción de jugadores en la Liga española.
Dani llegó al Barcelona en la temporada 1999-2000 procedente del Mallorca, al que el equipo azulgrana le pagó unos 2.000 millones de pesetas por su fichaje. Tras una primera buena temporada a las órdenes del entonces técnico Louis van Gaal, en la que jugó 27 partidos de Liga y marcó 11 goles, Dani bajó sensiblemente su rendimiento en las siguientes campañas, en las que diversas lesiones le mantuvieron mucho tiempo de baja. Ya la temporada pasada, el delantero no entraba en los planes de Van Gaal, pero decidió seguir en el equipo azulgrana e incluso rechazó diversas ofertas recibidas.
Esta temporada también se le comunicó que no se contaba con él, pero el jugador volvió a preferir quedarse, aunque en esta ocasión se le dejó sin inscribirle en ninguna competición y se decidió que entrenase al margen del equipo, en compañía de otro futbolista que estaba en la misma situación, el portero argentino Roberto Bonano. Bonano llegó hace unas semanas a un acuerdo para rescindir su contrato con el Barcelona y fichar por el Murcia, y ahora ha llegado el acuerdo con Dani, que ha llegado tras una reunión mantenida esta noche por sus abogados con el vicepresidente económico del club, Ferran Soriano. Ahora sólo queda por resolverse el caso del tercero de los descartados del equipo azulgrana que quedaban, el portero alemán Robert Enke.
Enke se marchó cedido a principios de temporada al Fenerbahce turco, pero tras una desafortunada actuación en un partido decidió rescindir su contrato y regresar a Barcelona. El equipo catalán renunció a pagarle la ficha de esta temporada a Enke, por entender que ésta debía abonarla el Fenerbahce, pero deberá hacerse cargo de la de la temporada que viene, salvo que se alcance también un acuerdo con el cancerbero alemán.