L D (EFE)
El palista gallego comentó al final de la carrera: "La regata ha sido similar a la de Atenas". "Quizás no salí tan fuerte, pero luego me fui adelante. Aunque, llegando a meta, el alemán subió y ya no tuve la misma respuesta. Él me pasó y yo hice todo lo que pude, pero no bastó", se lamentó.
En su análisis sobre la relación entre el subcampeonato del mundo, logrado hoy, y la exclusión de los puestos de podio en el Europeo, el pasado mes, cree que "allí estaba en peor estado de forma", además de que en aquella ocasión el viento le perjudicó "mucho", mientras que soplaba ligeramente frontal, con el mismo perjuicio para diestros que zurdos.
En cuánto a la preparación del pasado año, Cal recordó que tanto él como su técnico, Suso Morlán, ya habían anunciado que este año el entrenamiento sería menor, pero precisó: "Eso no quiere decir que ande menos". "Este domingo aún tengo la final de 500, ojalá que pueda tomarme la revancha del 1.000 como lo hizo Dittmer el año pasado en los Juegos Olímpicos", afirmó.
El español entiende como un halago la trascendencia y la celebración con la que su principal adversario, Andreas Dittmer, ha festejado el triunfo, ya que cree que responde a la dificultad que el alemán encuentra para derrotarle. "Lo que puedo decir es que yo llegué muerto, no podía ni moverme", confesó el pontevedrés, que añadió que estuvo "a punto de vomitar" y matizó que los "niveles de esfuerzo" le han llevado a que se le nublara la vista. "En los últimos 200 metros tuve que bajar la mirada porque a medida que me acercaba a meta, cada vez lo veía todo más borroso", concluyó.
En su análisis sobre la relación entre el subcampeonato del mundo, logrado hoy, y la exclusión de los puestos de podio en el Europeo, el pasado mes, cree que "allí estaba en peor estado de forma", además de que en aquella ocasión el viento le perjudicó "mucho", mientras que soplaba ligeramente frontal, con el mismo perjuicio para diestros que zurdos.
En cuánto a la preparación del pasado año, Cal recordó que tanto él como su técnico, Suso Morlán, ya habían anunciado que este año el entrenamiento sería menor, pero precisó: "Eso no quiere decir que ande menos". "Este domingo aún tengo la final de 500, ojalá que pueda tomarme la revancha del 1.000 como lo hizo Dittmer el año pasado en los Juegos Olímpicos", afirmó.
El español entiende como un halago la trascendencia y la celebración con la que su principal adversario, Andreas Dittmer, ha festejado el triunfo, ya que cree que responde a la dificultad que el alemán encuentra para derrotarle. "Lo que puedo decir es que yo llegué muerto, no podía ni moverme", confesó el pontevedrés, que añadió que estuvo "a punto de vomitar" y matizó que los "niveles de esfuerzo" le han llevado a que se le nublara la vista. "En los últimos 200 metros tuve que bajar la mirada porque a medida que me acercaba a meta, cada vez lo veía todo más borroso", concluyó.