L D (EFE)
No falló el conjunto de Wenger, que contó en los últimos diez minutos con el español José Antonio Reyes. El Arsenal sabía antes de saltar al terreno de juego que podía ser campeón gracias a la derrota del Chelsea en Saint James Park, contra el Nwecastle de Bobby Robson (2-1). La alegría fue doble en el Arsenal, porque pudo festejar su decimotercer título de Liga en White Hart Lane, el estadio del Totenham, el club del norte de Londres con el que mantiene la máxima rivalidad, donde ya lo había logrado en 1971.
Campeón por adelantado, el próximo objetivo del Arsenal será concluir el campeonato invicto, algo que nadie ha conseguido desde que el Portsmouth lograse el título en la temporada 1888-89, con tan sólo 22 partidos. El éxito del Arsenal tiene dos nombres propios. El del técnico Arsene Wenger, que en ocho años suma tres entorchados con los "cañoneros" (1998, 2002 y 2004) y, sobre todo, de Thierry Henry, el delantero francés que ha marcado 29 de los 69 tantos de su equipo y es el principal candidato a ganar la "Bota de Oro".
La Liga sirve, además, para ocultar los fallos de un equipo que perdió, contra el Manchester, la posibilidad de conquistar su tercera Copa de Inglaterra consecutiva y que volvió a fallar en Europa, donde fue eliminado, contra pronóstico, por el Chelsea. Precisamente el éxito europeo del Chelsea fue también la "tumba" del equipo del italiano Claudio Ranieri, que prácticamente se desentendió del campeonato nacional y certificó la pérdida del título este domingo, después de desperdiciar en Newcastle la ventaja que había logrado a los cinco minutos, Joe Cole. El internacional sub'21 Shola Ameobi y el veterano Alan Shearer marcaron para el equipo de Bobby Robson y sirvieron el título en bandeja al Arsenal.
Campeón por adelantado, el próximo objetivo del Arsenal será concluir el campeonato invicto, algo que nadie ha conseguido desde que el Portsmouth lograse el título en la temporada 1888-89, con tan sólo 22 partidos. El éxito del Arsenal tiene dos nombres propios. El del técnico Arsene Wenger, que en ocho años suma tres entorchados con los "cañoneros" (1998, 2002 y 2004) y, sobre todo, de Thierry Henry, el delantero francés que ha marcado 29 de los 69 tantos de su equipo y es el principal candidato a ganar la "Bota de Oro".
La Liga sirve, además, para ocultar los fallos de un equipo que perdió, contra el Manchester, la posibilidad de conquistar su tercera Copa de Inglaterra consecutiva y que volvió a fallar en Europa, donde fue eliminado, contra pronóstico, por el Chelsea. Precisamente el éxito europeo del Chelsea fue también la "tumba" del equipo del italiano Claudio Ranieri, que prácticamente se desentendió del campeonato nacional y certificó la pérdida del título este domingo, después de desperdiciar en Newcastle la ventaja que había logrado a los cinco minutos, Joe Cole. El internacional sub'21 Shola Ameobi y el veterano Alan Shearer marcaron para el equipo de Bobby Robson y sirvieron el título en bandeja al Arsenal.