Crónica del Barcelona 80 - Olympiacos 77
El Barça ha puesto a la afición del Palau Blaugrana al borde del infarto, ya que el Olympiacos estuvo muy cerca de dejar fuera de la Final Four al favorito para ganarla. Después de la derrota en el anterior partido frente al Olimpia Liubliana, los barcelonistas estaban obligados a vencer al líder provisional, pero a dos minutos del final el conjunto griego disfrutaba de una ventaja de siete puntos (68-75) y Dejan Bodiroga acababa de ser eliminado por cinco faltas. Los seguidores se dieron cuenta en ese instante de que la suerte del equipo estaba en sus manos y, molestos como sus jugadores por el arbitraje, elevaron la presión hasta un límite ante el que dobló la rodilla el Olympiacos. El catalizador en la pista de la energía que llegaba desde la grada, sin el concurso de Bodiroga, fue Rodrigo de la Fuente, protagonista de los robos de balón que dieron paso a los contragolpes con los que el Barcelona remontó el marcador.
Juan Carlos Navarro y Sarunas Jasikevicius culminaron los contraataques hasta protagonizar un parcial de 7-0 para empatar (75-75), que se amplió de inmediato a 9-0 (77-75). El equipo de Lefteris Subotic falló en su posterior jugada ofensiva y, a 21 segundos del final, no le quedó más remedio que cometer una falta que dio paso al 79-75 con el que los barcelonistas respiraron. Sin embargo, el Olympiacos aún sometió a una última prueba el corazón de los aficionados, ya que llegó a ponerse a sólo dos puntos 79-77, tras una pérdida de balón de los azulgrana, y tuvo un último tiro, aunque muy forzado con el que pudo empatar el partido, ya que la diferencia final fue de sólo tres puntos (80-77). El conjunto griego, de todos modos, había tirado el encuentro y la clasificación prácticamente segura para la final cuando se dejó remontar esos siete puntos de ventaja que, incluso, habían sido doce (23-35) en el segundo cuarto.
De hecho, el Barcelona, salvo el 4-3 de los primeros compases, fue siempre por debajo por culpa de una mala defensa, de un pobre ataque y, sobre todo, de la magistral actuación de Maurice Evans. Rodrigo de la Fuente, tras el descanso, tuvo que ser el jugador que frenase a Evans, mientras que el ataque azulgrana mejoró cuando Bodiroga pasó a actuar como pívot bajo. De este modo, el Barça igualó el marcador en el tercer cuarto (57-57), pero tiró esta primera remontada por la borda y acabó teniendo que recurrir a la afición como salvavidas para hacerse con una victoria vital. Ahora, el equipo de Svetislav Pesic sigue vivo, pero el camino a la Final Four está más que complicado, ya que, si no hay sorpresas, estará obligado a ganar en la pista de Olympiacos y, si los jugadores de Subotic, cayeran en la cancha del Asvel, a defender en Grecia una pírrica ventaja de tres puntos, aunque siempre habrá quien confíe en el Olimpia cuando visite El Pireo.
Crónica del Cibona de Zagreb 88 - Unicaja 81
El Unicaja ha enterrado la última oportunidad que le quedaba de seguir aspirando a un puesto entre los cuatros finalistas de la Euroliga en una primera parte infame frente al Cibona, al que luego superó sin contemplaciones en una reacción tardía que sólo sirvió para acentuar su mala conciencia por regalarle la victoria. La actitud del Unicaja en los dos primeros cuartos justifica las críticas que su técnico, el yugoslavo Bozidar Maljkovic, ha lanzado contra sus jugadores en alguna ocasión. No admite justificación que un equipo salga así a una cancha de baloncesto, ningún equipo, pero mucho menos uno que se está jugando la última posibilidad de disputar la
Final Four
.
El cuadro malagueño sacrificó la victoria sin más. Desde el salto inicial hasta el descanso no exhibió el más mínimo rastro de ambición, salvo en un desesperado Roger Esteller, cuyo denodado esfuerzo no pudo evitar que el Cibona pusiese veintidós puntos de diferencia en el marcador poco antes de marcharse al vestuario (48-26). Maljkovic debió mantener una charla demoledora en el intermedio porque el Unicaja volvió a la cancha transformado. Puso en cancha un quinteto de gran poderío físico (Louis Bullock, Mus Sonko, Ademola Okulaja, Stephane Risacher y Chuk Kornegay) para intentar salvarse y casi lo consigue.
La movilidad de los hombres exteriores y una mayor solidez defensiva frenaron las constantes penetraciones croatas, la inferioridad en el rebote, la falta de opciones ofensivas y, sobre todo, la penosa imagen que el Unicaja había ofrecido. La formación andaluza anotó en el tercer cuarto los mismos puntos que en todo el tiempo anterior (63-58) y en el último consiguió situarse a dos puntos de distancia en una clara evidencia de su superioridad (65-63 y 69-67). Cuando quiso jugar borró del mapa al Cibona, pero decidió hacerlo demasiado tarde. Los puntos del base estadounidense Darren McLinton y los tiros libres permitieron que el equipo croata evitase una derrota que, frente a un Unicaja igual de serio durante cuarenta minutos, probablemente no hubiera conseguido.
El Barça ha puesto a la afición del Palau Blaugrana al borde del infarto, ya que el Olympiacos estuvo muy cerca de dejar fuera de la Final Four al favorito para ganarla. Después de la derrota en el anterior partido frente al Olimpia Liubliana, los barcelonistas estaban obligados a vencer al líder provisional, pero a dos minutos del final el conjunto griego disfrutaba de una ventaja de siete puntos (68-75) y Dejan Bodiroga acababa de ser eliminado por cinco faltas. Los seguidores se dieron cuenta en ese instante de que la suerte del equipo estaba en sus manos y, molestos como sus jugadores por el arbitraje, elevaron la presión hasta un límite ante el que dobló la rodilla el Olympiacos. El catalizador en la pista de la energía que llegaba desde la grada, sin el concurso de Bodiroga, fue Rodrigo de la Fuente, protagonista de los robos de balón que dieron paso a los contragolpes con los que el Barcelona remontó el marcador.
Juan Carlos Navarro y Sarunas Jasikevicius culminaron los contraataques hasta protagonizar un parcial de 7-0 para empatar (75-75), que se amplió de inmediato a 9-0 (77-75). El equipo de Lefteris Subotic falló en su posterior jugada ofensiva y, a 21 segundos del final, no le quedó más remedio que cometer una falta que dio paso al 79-75 con el que los barcelonistas respiraron. Sin embargo, el Olympiacos aún sometió a una última prueba el corazón de los aficionados, ya que llegó a ponerse a sólo dos puntos 79-77, tras una pérdida de balón de los azulgrana, y tuvo un último tiro, aunque muy forzado con el que pudo empatar el partido, ya que la diferencia final fue de sólo tres puntos (80-77). El conjunto griego, de todos modos, había tirado el encuentro y la clasificación prácticamente segura para la final cuando se dejó remontar esos siete puntos de ventaja que, incluso, habían sido doce (23-35) en el segundo cuarto.
De hecho, el Barcelona, salvo el 4-3 de los primeros compases, fue siempre por debajo por culpa de una mala defensa, de un pobre ataque y, sobre todo, de la magistral actuación de Maurice Evans. Rodrigo de la Fuente, tras el descanso, tuvo que ser el jugador que frenase a Evans, mientras que el ataque azulgrana mejoró cuando Bodiroga pasó a actuar como pívot bajo. De este modo, el Barça igualó el marcador en el tercer cuarto (57-57), pero tiró esta primera remontada por la borda y acabó teniendo que recurrir a la afición como salvavidas para hacerse con una victoria vital. Ahora, el equipo de Svetislav Pesic sigue vivo, pero el camino a la Final Four está más que complicado, ya que, si no hay sorpresas, estará obligado a ganar en la pista de Olympiacos y, si los jugadores de Subotic, cayeran en la cancha del Asvel, a defender en Grecia una pírrica ventaja de tres puntos, aunque siempre habrá quien confíe en el Olimpia cuando visite El Pireo.
Crónica del Cibona de Zagreb 88 - Unicaja 81
El Unicaja ha enterrado la última oportunidad que le quedaba de seguir aspirando a un puesto entre los cuatros finalistas de la Euroliga en una primera parte infame frente al Cibona, al que luego superó sin contemplaciones en una reacción tardía que sólo sirvió para acentuar su mala conciencia por regalarle la victoria. La actitud del Unicaja en los dos primeros cuartos justifica las críticas que su técnico, el yugoslavo Bozidar Maljkovic, ha lanzado contra sus jugadores en alguna ocasión. No admite justificación que un equipo salga así a una cancha de baloncesto, ningún equipo, pero mucho menos uno que se está jugando la última posibilidad de disputar la
Final Four
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El cuadro malagueño sacrificó la victoria sin más. Desde el salto inicial hasta el descanso no exhibió el más mínimo rastro de ambición, salvo en un desesperado Roger Esteller, cuyo denodado esfuerzo no pudo evitar que el Cibona pusiese veintidós puntos de diferencia en el marcador poco antes de marcharse al vestuario (48-26). Maljkovic debió mantener una charla demoledora en el intermedio porque el Unicaja volvió a la cancha transformado. Puso en cancha un quinteto de gran poderío físico (Louis Bullock, Mus Sonko, Ademola Okulaja, Stephane Risacher y Chuk Kornegay) para intentar salvarse y casi lo consigue.
La movilidad de los hombres exteriores y una mayor solidez defensiva frenaron las constantes penetraciones croatas, la inferioridad en el rebote, la falta de opciones ofensivas y, sobre todo, la penosa imagen que el Unicaja había ofrecido. La formación andaluza anotó en el tercer cuarto los mismos puntos que en todo el tiempo anterior (63-58) y en el último consiguió situarse a dos puntos de distancia en una clara evidencia de su superioridad (65-63 y 69-67). Cuando quiso jugar borró del mapa al Cibona, pero decidió hacerlo demasiado tarde. Los puntos del base estadounidense Darren McLinton y los tiros libres permitieron que el equipo croata evitase una derrota que, frente a un Unicaja igual de serio durante cuarenta minutos, probablemente no hubiera conseguido.