L D (EFE) Cuando el Mónaco llegó el año pasado a la final de la Liga de Campeones, muchos creyeron que por fin el deporte más seguido en Francia interesaba también en otros países. Sin embargo, los escándalos que se están destapando en el fútbol galo ensucian la imagen del balompié en el extranjero. La sombra de la sospecha no deja de perseguir a nadie y han sido registradas la sede de la Federación Francesa de Fútbol (FFF), la de la Liga de Fútbol Profesional, canales de televisión y empresas relacionadas con este deporte, así como las oficinas de los clubes más importantes de la Primera División gala.
Sin duda alguna, no beneficia para nada de cara a las aspiraciones olímpicas de Francia 2012 estos registros. Después de la llegada del Mónaco a la final de la Copa de Europa, el fútbol francés vendió sus derechos de retransmisión televisiva por la friolera de 600 millones de euros para tres temporadas, cifra récord en Europa. La intervención judicial ha puesto en tela de juicio el verdadero logro que esto supone. El fisco francés se ha interesado por las comisiones que el Paris Saint-Germain y el Olympique de Marsella han pagado por la contratación de algunos de sus futbolistas.
Tres investigaciones agravan más la situación. Este viernes saltaban a la palestra unas presuntas irregularidades en el seno de la FFF, que habría manipulado sus cuentas para evitar que un importante déficit viera la luz. El presupuesto de esta entidad es de 140 millones de euros y en la temporada 2002-2003 presentó un déficit de tan sólo 62.000 euros, cuando las investigaciones han arrojado el dato de que la verdadera deuda asciende hasta los 14 millones de euros. Otro asunto es la irregularidad venta de los derechos de televisión. El contrato firmado por el "Club Europe", asociación de los seis clubes más poderosos de Francia (PSG, Lyon, Marsella, Mónaco, Lens y Burdeos), y Canal + para la difusión con preferencia de sus encuentros entre los años 1999 y 2003 ha provocado que se abra otra investigación, ya que los clubes no son los dueños de sus derechos; es la LFP la que tiene que negociar con las cadenas de televisión.
Canal + pagó 160 millones de euros sin recibir nada a cambio antes de romper el contrato cuando otra cadena presentó una denuncia ya que no veía bien que muchos presidentes de estos clubes fueran miembros del Consejo de Administración de la LFP y que este contrato estuviera en vigor. También está siendo investigada la venta de los derechos de retransmisión de los partidos de la selección francesa, ya que no se hizo por oferta pública.
