
L D (EFE) A la cita con la historia en la primera visita oficial del Real Madrid al coliseo getafense, acudía el equipo de Luxemburgo con la intención más superficial que efectiva de llegar al partido contra el Barça con tres victorias seguidas. El Getafe demostró que al actual Real Madrid cualquier equipo ordenado puede hacerle daño y darle una estocada mortal. El conjunto azulón achicó espacios e hizo pequeño un terreno de juego donde comenzaron a mostrarse todos los defectos blancos. Era el día de recibir premios para un modesto del fútbol español, el Getafe, que recoge el calificativo de "matagigantes" dejado por el Rayo Vallecano.
Aragoneses se ganaba el perdón de su afición con una parada espectacular y salvadora a disparo de Raúl que hacía olvidar el peor día de su carrera ante el Betis. Pero Raúl Albiol, ejemplo de lucha y superación tras un accidente que casi le cuesta la vida a principio de temporada, veía como un nuevo fallo de Iván Helguera en un despeje le ponía un balón blando, caído del cielo, para fusilar a Iker Casillas. Era la justa recompensa a un equipo que comenzó a adelantar líneas a la par que su rival se iba desplomando hasta llegar el descanso. Pero en la reanudación no hubo ninguna reacción blanca.
No saltaba al campo un conjunto enrabietado con la ilusión necesaria para seguir luchando por una Liga, ya de antemano complicada. Sin ambición se esperaba que el marcador sólo se declinara hacia un lado. Y así fue. Un ex madridista, Riki, ponía la sentencia. Un nuevo error de Helguera y Samuel, con una pasmosa pasividad, hacía oro un pase picado de Cotelo, que aprovechaba el delantero para batir de nuevo a un Casillas superado por los acontecimientos. Luxemburgo tenía que hacer algo para que su equipo reaccionara. El partido estaba prácticamente estaba perdido y su primer cambio fue dar entrada a un canterano, Palencia, por Raúl Bravo, siempre fuera de posición. Un mensaje a navegantes, como los posteriores cambios de Figo y Zidane.
Owen y Solari dieron más espíritu de lucha a un Real Madrid que se encontró siempre con Aragoneses en sus llegadas. Hasta el último minuto, en que Solari conectó un magnífico zurdazo desde la frontal a la escuadra rival. Ni siquiera lo celebró. Los rostros de los jugadores eran las de una nueva final perdida y las de el temor de que un ciclo se ha cerrado definitivamente. Vanderlei Luxemburgo estaba tremendamente enfadado y Florentino Pérez decepcionado en el palco de autoridades. Contraste con la satisfacción de Ángel Torres. La Liga se aleja a once puntos y llegan dos meses y medio para la autocrítica, la reflexión y el inicio de un nuevo Real Madrid tras dos años de fracaso. Habrá que ver cómo recibe el próximo fin de semana el Santiago Bernabéu a un equipo que ha tirado la temporada en una semana.
Ficha técnica del partido
Getafe, 2: Aragoneses; Yanguas, Belenguer, Albiol, Pernía; Cotelo, Gabi (Kome, m.60), Diego Rivas, Riki (Yordi, m.74); Vivar Dorado; y Gica Craioveanu (Michel, m.61).
Real Madrid, 1: Iker Casillas; Raúl Bravo (Palencia, m.60), Helguera, Samuel, Roberto Carlos; Figo (Owen, m.65), Gravesen, Guti, Zidane (Solari, m.69); Raúl y Ronaldo.
Goles: 1-0, m.36: Albiol fusila a Casillas dentro del área chica. 2-0, m.47: Riki aprovecha la pasividad de Helguera y Samuel. 2-1, m.90: Solari a la escuadra desde la frontal.
Árbitro: Lizondo Cortés (colegio valenciano). Mostró cartulinas amarillas a Albiol, Yordi y Kome por el Getafe, y a Samuel, Gravesen, Guti y Helguera por el Real Madrid.
Incidencias: encuentro de la vigésima octava jornada de Primera división disputado en un Coliseo Alfonso Pérez. Lleno, 14.400 espectadores. Se guardó un minuto de silencio en memoria de las víctimas por los atentados terroristas del 11 de marzo de 2004.
