
El Real Madrid comenzó dominando ligeramente el marcador pese a algunos despistes defensivos, que motivaron que su entrenador, Messina, pidiera tiempo muerto a los tres minutos y medio, con 8-6 en el marcador. Con el juego igualado, el Real Madrid mantuvo el buen tono ofensivo y solo las individualidades, con Spanoulis a la cabeza, permitieron al Olympiakos igualar a 17 al término de los primeros diez minutos de juego.
En el segundo periodo, Papaloukas ralentizó en exceso el juego de los griegos y el Real Madrid consiguió, triple de Felipe Reyes incluido, un parcial de 0-9, 19-28. Pero hubo otra circunstancia y fue la técnica que los árbitros señalaron a Messina por protestar y el partido dio la vuelta por completo. Olympiacos fue el que anotó en esta ocasión un parcial de 11-0 y al final de los veinte primeros minutos de juego se llegó con un 36-35 favorable a los locales, que anotaron un triple de siete intentos, por dos de dos del Real Madrid.
El paso por los vestuarios reactivó a Teodosic, el verdugo de la selección española en el Mundial, que anotó dos triples casi consecutivos dando a Olympiacos las primeras ventajas de cierta consideración, 46-40 (m. 24). El Real Madrid lo intentó defendiendo en zona pero dejó la parte baja completamente desguarnecida y facilitó el ataque griego, 51-42, aunque una buena respuesta en ataque del equipo español, con Llull tirando del carro, permitió de nuevo igualar el marcador, 55-53.
Un triple desde el centro del campo de Keselj permitió a Olympiacos afrontar el último cuarto con seis puntos de ventaja, 62-56. Diez puntos de salida de los griegos, 72-56, dinamitaron el partido ante un Real Madrid que estuvo negado en ataque. Ya sin la zona en defensa y casi a la desesperada en ataque, la experiencia y la calidad del equipo griego se impusieron con cierta facilidad. Velickovic salió cuatro minutos en el primer cuarto y ya no volvió a salir más.