
L D (EFE)
La presión defensiva y la superioridad en el juego de ataque despejaron el partido desde el principio para los blancos, que no sufrieron ni una sola vez, siempre dominaron el marcador y tuvieron una máxima diferencia de dieciséis puntos (54-38).
El Real Madrid dio la alternativa al griego Pelekanos, entregó minutos al serbio Bogdanovic y también entregó la dirección de juego a Sergui Llull casi todo el partido, con el turco Kemal Tunceri como segundo base en cuanto al tiempo sobre la cancha. Raúl López jugó en el quinteto inicial y se retiró con un choque encaminado y sin peligro (11-4, m.5) para dejar que sus compañeros de puesto llevaran la manija. El Estudiantes esbozó el perfil que el propio club ha elegido para esta temporada. Ni el canadiense-irlandés Jessee Young, ni el francés Laurent Pietrus ni el esloveno Domen Lorbek, oficialmente presentados como nuevos jugadores estudiantiles veinticuatro horas antes, pudieron mostrarse a su nivel.
El base gaditano Sergio Sánchez fue la única baza fiable en ataque de un equipo que ha puesto en primera línea sin las garantías necesarias a un técnico de la casa como Mariano de Pablos y que ha depositado en Nacho Azofra, un mito de la casa, la esperanza del milagro para una temporada que va, a priori, va a ser dura porque muchos tendrán que comprender de verdad que el Estudiantes, para lo bueno y para lo malo, y ya ha hecho mucho bueno, es un equipo de patio de colegio.
La progresión de la plantilla colegial irá a mejor. Eso seguro. De Pablos tiene capacidad. Azofra tiene la experiencia y el carisma. La plantilla, si hay compromiso, posibilidades. Pero, a día de hoy, el Real Madrid gana al Estudiantes a medio gas. Eso fue lo que ocurrió en Alcobendas.
El Real Madrid dio la alternativa al griego Pelekanos, entregó minutos al serbio Bogdanovic y también entregó la dirección de juego a Sergui Llull casi todo el partido, con el turco Kemal Tunceri como segundo base en cuanto al tiempo sobre la cancha. Raúl López jugó en el quinteto inicial y se retiró con un choque encaminado y sin peligro (11-4, m.5) para dejar que sus compañeros de puesto llevaran la manija. El Estudiantes esbozó el perfil que el propio club ha elegido para esta temporada. Ni el canadiense-irlandés Jessee Young, ni el francés Laurent Pietrus ni el esloveno Domen Lorbek, oficialmente presentados como nuevos jugadores estudiantiles veinticuatro horas antes, pudieron mostrarse a su nivel.
El base gaditano Sergio Sánchez fue la única baza fiable en ataque de un equipo que ha puesto en primera línea sin las garantías necesarias a un técnico de la casa como Mariano de Pablos y que ha depositado en Nacho Azofra, un mito de la casa, la esperanza del milagro para una temporada que va, a priori, va a ser dura porque muchos tendrán que comprender de verdad que el Estudiantes, para lo bueno y para lo malo, y ya ha hecho mucho bueno, es un equipo de patio de colegio.
La progresión de la plantilla colegial irá a mejor. Eso seguro. De Pablos tiene capacidad. Azofra tiene la experiencia y el carisma. La plantilla, si hay compromiso, posibilidades. Pero, a día de hoy, el Real Madrid gana al Estudiantes a medio gas. Eso fue lo que ocurrió en Alcobendas.
