
L D (EFE) El Barça sólo debía ganar por dos puntos de ventaja para hacerse un hueco en los cuartos de final y volverle a echar un pulso al Maccabi de Tel Aviv, pero al final ha caído eliminado y deja en irrelevante el partido que deberá jugar la semana que viene contra el Madrid, también eliminado, tras perder contra el CSKA de Moscú, uno de los favoritos para llevarse la Euroliga.
El Barcelona se topó ante un juego exterior del Scavolini que resultó demoledor. No tuvo que echar mano el equipo de Marco Crespi de sus hombre altos para dominar bajo los aros, porque todo el trabajo se hizo desde muchos metros atrás, desde donde los dos estadounidenses del equipo italiano, Penn y Smith, cuajaron una noche que no olvidarán fácilmente: entre los dos anotaron doce de los diecisiete triples de su equipo. El conjunto catalán estaba bajo esta pista, la del acierto del rival, pero no esperaba que la actuación del Scavolini estuviese al nivel que se produjo. Lanzamientos desde cualquier distancia, con un barcelonista encima, en postura acróbata, daba lo mismo, la pelota casi siempre acababa dentro del aro.
El Scavolini empezó a labrar su primer triunfo en el Palau, después de seis derrotas en anteriores visitas, en el primer cuarto, en el que tuvo frente a él a un flojo rival, limitado en defensa y nulo en ataque. La única ventaja local fueron los dos lanzamientos de tiro libre de Bodiroga (2-0); el resto fue un Barca a remolque. Dos triples consecutivos de Penn y otro tiro de campo del base del Scavolini colocaron un 2-10, cuando faltaban 6:54 para finalizar los primeros diez minutos. Al Barcelona las ideas se le presentaban muy disociadas, así, mientras en defensa tenía alguna respuesta, en ataque su primera canasta llegó a falta de 4:49 (7-13), tras un triple de Navarro, el barcelonista más acertado del equipo catalán.
El Scavolini gozó de dos ventajas de nueve puntos (2-11 y 9-18), y encontró su máximo nivel de intimidación desde la línea de tres puntos. Fue un espectáculo cada vez que Penn o Smith encañonaban a su rival desde 6,25 metros. Con un lanzamiento desde esta distancia, el primero colocó el 19-26 con el que concluyó el primer parcial. En el segundo, más de lo mismo en ambos equipos: escasa aportación de Bodiroga y Fucka, floja dirección de Ilievski y nueva sesión de triples por parte del Scavolini. Si en el primer cuarto fueron cinco, en este segundo cayeron seis, a cuya fiesta también se animó Mottola y Malaventura, ambos con dos. En esta tesitura, con una máxima de once puntos para el Scavolini (35-46), el Barcelona entró en una fase ya vista en este mismo escenario contra otros rivales: falta de ideas e incapaz para liderar a un equipo bloqueado en todas las líneas. La única respuesta llegó de parte de Navarro, con 13 puntos.
En la segunda parte, en el Scavolini no perdió intensidad. La nefasta defensa local, con metros para pensar y para buscar el mejor lanzamiento creó un estado de euforia en los italianos que se atrevieron en todas las posturas. Así, llegó la máxima del tercer cuarto (52-69), tras un triple de Mottola. Después de finalizar este período con 14 triples e iniciarse con tres más casi consecutivos (64-82) la recta final del partido, el Scavolini amplió la ventaja hasta los dieciocho puntos y dejó sentenciado el partido cuando aún quedan siete minutos de encuentro. Unas cuantas apariciones de un batallador Grimau -tres triples en el último parcial- animaron un poco el choque, pero a falta de cuatro minutos el público dio la espalda al partido y a su equipo, y empezó a desfilar hacia el exterior a la espera de que en la Liga ACB el Barça dé alguna alegría.
