
L D (EFE) La aparente falta de autoridad con la que el tenista de Basilea había solventado sus compromisos previos del torneo de la ciudad estadounidense, la mayoría apurados hasta los tres sets, desapareció en la final (6-3 y 7-5). Federer recuperó todos sus argumentos. Realzó su talento en el resto ante un especialista en el saque como la raqueta de Nebraska, al que propinó con dos roturas en el primer parcial mientras el estadounidense fue incapaz de cuestionar el sólido servicio del suizo.
Roger Federer retomó en Cincinnati la autoridad. Al margen de los ecos que impulsan la figura de Rafael Nadal, su gran perseguidor en el ránking y el que, hasta ahora, mejores números advertía en el ejercicio. Pero la raqueta helvética ya iguala los llamativos registros del balear, que disfruta de su mejor momento como deportista, ahora provisionalmente abstraído de la competición tras caer en la primera ronda del Masters Series de Cincinnati después de conquistar el de Toronto, el primero que gana en superficie rápida, en el que rehusó participar Federer.
Federer, que ha sumado contra Roddick su décima victoria particular en once encuentros -el de Nebraska sólo le ganó en el Masters Series de Canadá en el 2003-, ha apuntalado en Cincinnati su condición de máximo favorito para el Abierto de Estados Unidos. Ha ganado 55 de sus últimos 56 partidos en superficie dura y con la de hoy no ha perdido ninguna de las 22 finales que ha disputado. Su registro anual provisional data 64 victorias y sólo tres derrotas.