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Julius Hirsch, el héroe alemán que asesinaron en Auschwitz

Llevó al Karlsruher a ganar su única liga. Fue internacional, y todo un ídolo en el fútbol germano. Pero tenía un delito: era de origen judío.

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Julius Hirsch, en una acción de partido. | Página Web Oficial del Karlsruher

Julius Hirsch fue uno de los mejores futbolistas alemanes de principios del Siglo XX. Llevó al Karlsruher a proclarmarse campeón de la competición germana. Fue internacional y uno de los jugadores más importantes de la selección.alemán. Su potentísimo disparo y su entrega en cada balón le convirtieron en un ídolo para toda la afición del país.

Pero eso no fue suficiente para no ser ejecutado en el estremecedor campo de concentración de Autswitsz. Su delito, ser de origen judío.

Una hazaña nunca repetida

Julius Hirsch nacía en Achern, Baden-Württemberg, el 7 de abril de 1892. Era el séptimo hijo de una familia de comerciantes judíos afincados en el oeste de Alemania. A los 10 años se enroló en la cantera del KFV, uno de los equipos de fútbol de la ciudad de Karlsruher.

A los 17 años llegó al primer quipo, y en 1910 conquistaba el título de campeón de la liga alemana, el único en la historia del club. Ganó también tres ligas del sur de Alemania de manera consecutiva. Formó una temible delantera junto a Fritz Förderer y Gottfried Fuchs. Y un año más, con tan solo 19 años, era convocado por primera vez con la selección absoluta alemana.

Con la Manschaft llegaría a disputar 7 partidos entre 1911 y 1914, sumando cuatro goles. Puede parecer una cifra escasa, pero hay que tener en cuenta que entonces las selecciones jugaban muchos menos partidos que ahora y que, de hecho, el futbolista con más partidos con el combinado alemán hasta la Primera Guerra Mundial acumulaba 18 convocatorias.

Su tremendo disparo con la zurda, su velocidad, y su entrega durante los 90 minutos, peleando todos los balones tanto en ataque como en defensa, eran sus mejores armas. Suficientes para ser considerado uno de los mejores futbolistas del país, y todo un ídolo para la afición.

En 1913 firma por el Greuther Furth, dando un salto de calidad en su carrera: en su primer año en Bavaria, se proclama también campeón de liga. También el único título nacional en la historia del club. Era el primer futbolista alemán que conseguía dos ligas con dos clubes diferentes.

Pero al año siguiente le sorprendió la Guerra, truncando, como a tantos otros, su prometedora carrera. Tenía sólo 22 años, dos títulos de liga, unos magníficos registros goleadores, fijo en la selección alemana... y veía cómo le cortaban las alas.

Quizá por defender su país, quizá porque no le quedaba más opción, Hirsch acudió al frente, al este del país. Consiguió salir vivo de la Guerra, incluso con una Cruz de Hierro en su reconocimiento. No así su hermano Leopold, quien falleció en combate.

Regreso al club de su vida

Una vez finalizada la Guerra, Julius Hirsch regresaría al Karlsruher, donde jugaría durante seis años más, continuando con sus magníficos registros goleadores, y ganando con el equipo una nueva liga del sur de Alemania.

En 1925, con 33 años, cuelga las botas. Pero continúa en el club de toda su vida. Como directivo, y como formador de jugadores en la cantera de la que él mismo había formado parte.

Hasta 1933. Momento en que deja el Karlsruher después de que Hitler ordenara que todos los clubes del sur de Alemania debían expulsar a sus miembros de origen judío. Orden que el KFV secundó.

Según afirma el historiador alemán Werner Skrentny en su biografía sobre Hirsch Julius Hirsch. Nationalspieler. Ermodet Hirsch se marchó de motu proprio, no sin antes dejar constancia de su descontento, afirmando que, como él, muchos habían dado todo por la selección alemana, por el fútbol germano, e incluso su propia sangre por el país al combatir en la Primera Guerra Mundial.

Entre el colapso económico que vivía el país, y la nueva legislación antisemita, Hirsch comenzó a viajar por toda Europa en busca de dinero. En ocasiones encontró trabajo como entrenador; también participó en la industria textil.

En 1937 encontró un puesto en una compañía de impersión, propiedad de un empresario judío. De nuevo en Alemania. Pero no duraría mucho el negocio. Las cosas para los judíos se habían puesto muy difíciles en casa. Demasiado.

La persecución antisemita iba de cada vez a más, y a él le tocó el turno en 1943, cuando fue deportado al campo de concentración de Auschwitz. Tenía 51 años, nunca nadie volvió a saber nada más de él.

Es realmente desconocido qué sucedió con Julius Hirsch en Auschwitz. Su nombre no aparece en los libros del desagradable campo de concentración. En 1950 las Cortes Alemanas declararon su muerte el 8 de mayo de 1945.

Repudiado en su época, homenajeado hoy

Julius Hirsch fue el primer futbolista judío en representar a la selección alemana de fútbol. Contribuyó de manera notable a la evolución del fútbol del país en la primera mitad del siglo XX. Combatió para Alemania en la Primera Guerra Mundial, llegando a ser galardonado con la Cruz de Hierro. La misma que recibió Hitler. Pero nada de todo aquello le valió para evitar ser ejecutado durante el holocausto.

Su trabajo, su trayectoria y su tragedia sí quedaron para el recuerdo del fútbol alemán. No en vano, desde 2005 la Federación Alemana de Fútbol otorga el Premio Julius Hirsch para aquellas figuras que den ejemplo de tolerancia e integración dentro del futbol alemán.

El mejor amigo de Hirsch en los terrenos de juego y compañero en la inolvidable delantera del Karlsruher, el también judío Gottfried Fuchs, logró escapar del Holocausto. Primero se marchó a Inglaterra, y posteriormente a Canadá, donde en 1940 se cambió el nombre a Godfrey Fochs. Consiguió vivir siempre con el fútbol como mejor aliado, y falleció el 25 de febrero de 1972, a los 82 años de edad.

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