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De Río de Janeiro a Madrid pasando por Lyon: ARES revienta los chanchullos y tejemanejes de John Textor

LD sigue escudriñando en la figura del magnate, que tiene vínculos en el Atlético y el Real Zaragoza. El Alcorcón aparece ahora en la ecuación.

LD sigue escudriñando en la figura del magnate, que tiene vínculos en el Atlético y el Real Zaragoza. El Alcorcón aparece ahora en la ecuación.
John Textor, el defenestrado presidente del Olympique de Lyon. | Cordon Press

John Textor siempre se ha presentado como el gran visionario del fútbol moderno, el empresario norteamericano que entendió antes que nadie que el balón ya no se mueve solo por pasión, sino por flujos financieros, ingeniería contable y transferencias en cadena. Sin embargo, cuando el negocio empieza a oler a chamusquina, incluso los grandes fondos de inversión dejan de mirar hacia otro lado. Es el caso de Ares Management, uno de los actores más poderosos del capital global aplicado al deporte, al que no le ha temblado el pulso a la hora de marcar distancias con Textor, a quien ha decidido apartar del tablero de juego al considerar que sus maniobras entre clubes cruzan líneas demasiado oscuras.

El nombre de John Textor, el excéntrico magnate del fútbol —cuya figura empezamos a escudriñar la semana pasada en Libertad Digital gracias a las revelaciones a este periódico del investigador deportivo Luis Serrano—, ha estado vinculado en los últimos años a una constelación de equipos que funcionan como vasos comunicantes: Olympique de Lyon, Botafogo, Racing White Daring Molenbeek (RWDM) de Bruselas y, durante un tiempo, el Crystal Palace. Todo ello bajo el paraguas de Eagle Football Holdings, la empresa que él mismo fundó en el año 2022.

Al límite de la legalidad

En paralelo, su relación con otros magnates estadounidenses como David Blitzer y su grupo Global Football Holdings —conglomerado que cuenta con participación en clubes como el propio Crystal Palace, Augsburgo, ADO Den Haag, Estoril Praia y, aquí en España, la AD Alcorcón— ha tejido una red de clubes europeos que, sobre el papel, prometía sinergias deportivas. Pero en la práctica lo que ha dejado es un rastro de transferencias infladas, cesiones estratégicas y movimientos de dinero que han levantado no pocas sospechas en varias ligas.

Textor, nacido en la localidad de Kirksville (Misuri) en septiembre de 1965, se ha convertido en sinónimo de ‘transferencia creativa’. No necesariamente ilegal, pero sí diseñada para bordear los límites de los controles económicos, siempre bajo la lupa de la sospecha de la UEFA y la FIFA.

El caso del Nottingham Forest, que recurrió a Textor y a jugadores brasileños para cuadrar cuentas tras exceder el límite salarial —el portero John Victor, los defensas Cuiabano y Jair Cunha y el delantero Igor Jesus—, es un ejemplo muy significativo. El caso es que el Botafogo fichó a jugadores del Forest pagando precios muy por encima del mercado, permitiendo al club británico aliviar su contabilidad. Hoy, esos cuatro futbolistas procedentes del equipo carioca figuran en la primera plantilla del conjunto de Nottingham. Todo bastante raro…

En definitiva, fichajes a precios muy por encima del mercado, pagos cruzados entre clubes del mismo entorno y una sensación constante de que el objetivo no es reforzar plantillas, sino maquillar balances.

¿Dónde queda la sostenibilidad financiera?

Al igual que el Forest, también el Olympique de Lyon (OL) se ha beneficiado de estos chanchullos y tejemanejes —perfectamente legales, aunque estén al límite, pero de dudosa moralidad— para no sobrepasar sus respectivos límites salariales. El problema es que el modelo se vuelve completamente insostenible cuando el agujero es demasiado grande.

En Lyon, la deuda del OL superó los 500 millones de euros. El órgano de control financiero del fútbol francés (DNCG, por las siglas de Direction Nationale du Contrôle de Gestion) actuó con rapidez y reaccionó con dureza: multa cercana a los 200 millones y amenaza de descenso administrativo si no se reducían las deudas. Al final, el Olympique acabaría salvándose de la quema tras apelar con éxito la decisión, presentando un plan de viabilidad económica y prometiendo una gestión bastante más seria.

El caso de Thiago Almada

Después de verse apartado de la ecuación por ARES, la respuesta de Textor fue la habitual: mover dinero dentro de Eagle Football Holdings. Traspasó 55 millones de euros obtenidos por la Copa Libertadores ganada con el Botafogo y ejecutó ventas masivas de jugadores para reducir la deuda en unos 100 millones. Entre esas operaciones destacó la de Thiago Almada, transferido del club de Río de Janeiro al Olympique en el primer semestre de 2025, mediante una cesión completamente gratuita.

Nada más finalizar la cesión, el pasado verano, el Atlético de Madrid se hizo con los derechos del jugador por 21 millones de euros, muy lejos de los 40 millones que pedía el Botafogo por el argentino. Todo en el menor plazo posible que permite la normativa FIFA.

Ese fue el punto de ruptura. Ares Management, fondo de inversión y socio clave del Atlético de Madrid, no comparte la filosofía de ‘bolsa común’ que defiende Textor, sino que prefiere que cada club sea económicamente independiente. Los hombres fuertes del fondo americano, Mark Affolter y James Miller —de quienes ya hemos hablado igualmente en Libertad Digital—, conscientes de la urgencia de Textor por conseguir liquidez y de la presión de la liga francesa, maniobraron hasta provocar su dimisión. ARES acabaría defenestrando al todopoderoso presidente del Olympique de Lyon sin miramiento alguno, poniendo en su lugar a la empresaria surcoreana-estadounidense Michele Kang, que en verano pasado se convirtió en la primera mujer que preside un club de fútbol en Francia.

Entrada de ARES en el Atlético

Los métodos de ARES no son nuevos. Ya los había empleado en cierta medida en el Atlético de Madrid. Tras prestar dinero al club rojiblanco, duramente golpeado por la COVID y por el fracaso europeo (el equipo fue eliminado por el Leipzig en cuartos de final de la Champions en la temporada 2019/20), el fondo entró en el consejo de administración junto al consejero delegado de la entidad, Miguel Ángel Gil Marín, y el presidente Enrique Cerezo.

Todo estaba calculado y solo había que esperar al momento oportuno, que llegó con las cuentas a 30 de junio de 2024: una deuda asfixiante imposible de renegociar. Gil y Cerezo no quisieron aportar más capital y ARES inició su particular campaña de acoso y derribo. En un año, la dura presión a Gil Marín bastó para forzar la venta del club a Apollo Sports Capital, que el pasado mes de noviembre se compró en nuevo dueño del Atlético al comprar el 55% de las acciones por 2.500 millones de euros.

Denuncias entre clubes con el mismo dueño

Ante esta nueva situación en el Olympique de Lyon, de donde se vio defenestrado por ARES, John Textor decidió llevar su propio holding (Eagle Football Holdings) a un enfrentamiento interno. Otro chanchullo al borde de la legalidad. El Botafogo denunció judicialmente al OL, acusándolo de no pagar 92 millones de euros: 55 millones prestados más compensaciones por transferencias de jugadores realizadas para evitar el descenso o la desaparición del club francés. Fichajes innecesarios, a precios inflados y sin atender a criterio deportivo alguno.

El caso es que el Atlético vuelve a aparecer en el centro del relato con Thiago Almada. Como hemos comentado unas líneas más arriba, el argentino pasó por Botafogo y Lyon antes de recalar en el club rojiblanco en julio de 2025 por 21 millones. Textor exige ahora 27 millones al Lyon por esa operación, pese a que ni siquiera ha pagado todavía al Atlanta United por el fichaje original de Almada en octubre de 2024. El club estadounidense denunció el impago y la FIFA sancionó al magnate norteamericano con tres ventanas sin fichar desde el 1 de enero de 2026 (la prohibición finalizaría en la ventana del mercado de verano 2027/28).

Tevenet, como compensación

A este entramado se suma otro movimiento revelador: el caso de Luis García Tevenet. El técnico sevillano, que fue entrenador del Atlético de Madrid B, ascendido dos veces y posteriormente segundo del Cholo Simeone en el primer equipo rojiblanco, fue fichado por el Botafogo en julio de 2025. Seis meses después regresó a España para incorporarse al Real Valladolid. Estos movimientos, curiosamente, coinciden con la pérdida de poder de Textor en Brasil.

En Botafogo, ARES ya ha iniciado su particular proceso de desinfección para purgar todo lo que huela a Textor. El pasado 31 de diciembre, en el último día de 2025, dimitió el presidente del club, Durcesio Mello, siendo sustituido en el cargo por João Paulo Magalhães Lins, mientras que David Ancelotti fue destituido como entrenador del equipo. El mensaje es claro: el fondo no tolera herencias incómodas.

Mientras tanto, el fútbol español, con Atlético de Madrid, Real Zaragoza y AD Alcorcón como telón de fondo, asiste a una historia que confirma una verdad incómoda: cuando el balón se convierte en una herramienta financiera sin frenos, el capital termina imponiendo su ley. Y ARES no cree en sentimentalismos, pues no le tiembla el pulso a la hora de tomar decisiones que puedan comprometer su dinero.

En el próximo capítulo, retomando el hilo inicial de este serial iniciado a propuesta del investigador Luis Serrano, volveremos a ahondar en la situación financiera del Real Zaragoza y en sus conexiones con el Atlético de Madrid.

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