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AITOR GONZÁLEZ SE HUNDE EN EL TERMINILLO

Garzelli gana la séptima etapa del Giro de Italia y es el nuevo líder

La esperada subida al Terminillo ha sido más decisiva de lo esperado, pues las diferencias entre el ganador, el italiano Stefano Garzelli, respecto a un buen número de corredores que partían como favoritos, ha sido mayor de lo previsto y sólo el también italiano Gilberto Simoni se ha salvado de la criba en la séptima etapa del Giro de Italia 2003.

L D (EFE) Garzelli, vencedor del Giro en 2000, ganador de la etapa y nuevo líder, junto a Gilberto Simoni también triunfador en el 2001, asestaron un buen golpe de mano a la carrera, pues otros corredores que partían como favoritos para el podio, casos del español Aitor González y Dario Frigo, ambos del Fassa Bortolo, y el italiano Francesco Casagrande, prácticamente quedan descartado para el podio. Los 143 kilómetros entre Avezzano y el alto del Terminillo eran recorridos por Garzelli, ganador también de la tercera etapa, en un tiempo de tres horas, 55 minutos y 19 segundos, el mismo tiempo que Simoni y dos segundos menos que el también italiano Andrea Noe. Tras ellos, un rosario de corredores y tuvieron que pasar casi seis minutos para que Aitor González, vencedor de la última edición de la Vuelta cruzará la línea de meta. Ahora la general queda con Garzelli al frente seguido de Simoni a 31 segundos y Noe a 44.

El comienzo de la jornada fue bastante tranquilo, pues ninguno de los favoritos, a pesar de los pocos kilómetros de viaje, quería ser el primer en descubrir sus cartas y por ello que los primeros kilómetros fueran de tanteo entre los Simoni y Garzelli, principalmente, pues los Aitor González, Dario Frigo y Casagrande optaron por seguir el ritmo que les marcaban. Tampoco los teóricos escaladores natos, casos del mexicano Pérez Cuapio o el colombiano Fredy González se dejaban ver en cabeza del pelotón en los primeros compases, circunstancia que aprovecharon otros equipos para intentar la aventura como fue el caso del Kelme Costa Blanca con Tino Zaballa, uno de los corredores mas combativos en lo que va de carrera, pues sin ir más lejos en la jornada anterior estuvo en una escapada que duro 168 kilómetros.

El español atacó en las primeras rampas del alto de La Maina, puntuable de tercera y cuya cúspide estaba en el kilómetro 23 de carrera. El tirón de Zaballa tan sólo lo pudieron seguir el ucraniano Gryschenko y el colombiano Fredy González que, por ese orden, coronaron y el pelotón lo hacía a casi medio minuto. En la bajada del puerto se produce el reagrupamiento y los tirones pasan a ser una constante, hasta que el equipo Saeco, que comanda Simoni, decide tomar la responsabilidad de la carrera y pone a la totalidad de sus corredores al frente del grupo. Poco después es el Vini Caldirola, de Garzelli, el que se deja ver también en cabeza. El tercer equipo en discordia, el Fasa Bortolo del flamante líder Petacchi y los ilustres Aitor González y Dario Frigo seguían sin aparecer en las primeras posiciones sin dar mayor importancia a lo que estaba sucediendo.

Unos momentos de tranquilidad que aprovecharon los italianos Frattini, Palumbo, Pozzi y Aggiano y el sueco Backsted para irse hacía el kilómetro 88 y ser neutralizados en la subida al Castelfranco, de tercera categoría y tras su bajada comenzaba la ascensión al Terminillo lo que aprovecharon la totalidad para deshacerse del casco, ya que los comisarios decidieron al comienzo de la carrera que fuera opcional en las jornadas de alta montaña. Lo más destacado en ese altillo fue el derrapaje del español Zaballa, cuando esprintaba por el premio de la montaña, pues trazo mal una curva y se fue contra las vallas. Afortundamente todo quedo en un susto y un fuerte golpe en el costado. Al pie del Terminillo, lugar de refugio y de esquí en la década de los 40 del dictador Benito Mussolini que mandó grabar en un monte paralelo, en el Giano, su anagrama El Duce en una piedra de 250 metros de largo y 70 de alto.

Los corredores pasaron de la historia y se dedicaron a lo suyo, a dar pedales, pues llegaba la hora de la verdad y el pelotón agrupado se disponía a afrontar las primeras rampas de los 16 kilómetros de ascensión hasta la línea de meta, con pendientes que llegaban en algunos tramos hasta el 12 por ciento y numerosos cambios. El Saeco tensó la carrera y a las primeras de cambio se quedaban Dario Frigo y Aitor González (Fassa) y poco después Francesco Casagrande (Lampre), entre otros. La selección estaba hecha y en el grupo puntero quedaban Simoni, Garzelli, Noe, Rumsas, Tonkov, Popovych, Marzoleni, Pellizotti y Sabaliauskas. Cuando se llevaban media docena de kilómetros grupo con Casagrande y Perez Cuapio al que luego se les unieron Pantani y Carlos García Quesada; mientras que Aitor González y Dario Frigo seguían su calvario particular a pesar de los esfuerzos de sus compañeros Bruseghin y Cioni.

La situación fue cambiando a medida que se acercaba la línea de meta, hasta quedar sólo Simoni y Garzelli, a falta de cinco kilómetros para el final, a los que se les unió poco después Noe, que hacía la goma, quedándose y entrando continuamente. La victoria era cosa de dos y el que más empeño puso fue Simoni, pero el triunfo se lo llevó Garzelli, que pasa a ser el nuevo líder de la carrera, tras una jornada que resultó más decisiva de lo esperado y en la que han quedado descartados varios de los favoritos como Aitor González, Dario Frigo y Francesco Casagrande.

Este domingo se disputará la octava etapa, que unirá las ciudades de Rieti con Arezzo, de 214 kilómetros, prácticamente llana e ideal para los esprinters y velocistas, pues el único puerto puntuable, el alto de Forca de Arrone, se encuentra en el kilómetro 23 y está catalogado de segunda categoría, con rampas que llegan hasta el seis por ciento en algunos de tramos de los cuatro kilómetros de ascensión.

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