
El equipo nacional comenzó con mal pie el torneo continental en Varsovia, pero poco a poco ha sabido salir de las tinieblas que producen las derrotas y volver a ser la gran selección que encandila con su juego, ahoga con su defensa y mata con su ataque.
La clave de toda esta involución ha sido por un lado la recuperación física de los jugadores, y, por otro, recuperar la confianza en el juego, en el talento y en la capacidad de trabajo y sacrificio de todos.
En los dos últimos partidos, contra Polonia y, sobre todo, ante Francia en cuartos de final, la selección ha vuelto a encandilar a los aficionados con una defensa asfixiante y con un ataque letal con Pau siendo Pau, con Navarro siendo Navarro, con todos siendo ellos mismos y con Ricky Rubio doctorándose en la defensa de toda una estrella NBA como Tony Parker.
Grecia es un viejo conocido en estas rondas finales. Víctima en la final del Mundial de Japón y en las 'semis' del último Eurobasket, se volverá a cruzar en el camino de los españoles.
Sin embargo, algo ha cambiado desde entonces en los helenos. Se plantaron en Polonia sin sus principales referencias y señas de identidad, Theo Papaloukas y Dimitris Diamantidis, dos de los mejores exteriores del continente.
Sus ausencias, junto a la presencia en el banquillo del lituano Jonas Kazlauskas, han cambiado notablemente el perfil del equipo. Y es que el actual equipo griego conserva su oficio y competitividad en ritmos bajos de partido pero ha adquirido un peligroso gusto por el juego a campo abierto.
Los helenos disfrutan, ahora sí, del juego en transición, y tal circunstancia les hace imprevisibles en partidos de alto voltaje. Su referencia perimetral, Vassilis Spanoulis, es además un consumado experto en encuentros vivaces.
No obstante, pese a la figura del anotador Spanoulis, Grecia sigue manteniendo los argumentos que la llevaron a la élite a mediados de década. Son un conjunto muy poderoso físicamente, que no rehúye los duelos físicos y que supone una gran amenaza en la pintura, donde intimidan el talentoso Boroussis y la 'bestia' Schortsianitis.
Por fuera, Nikos Zisis ejerce de indiscutible director de orquesta, acompañado por un nutrido grupo de secundarios que aportan defensa e intensidad. Junto a ellos, el ex madridista Antonis Fotsis ejerce como desatascador exterior y complemento para la 'pintura'.
Los griegos afrontarán el duelo con enormes ganas de revancha ante su auténtico 'ogro' de los últimos años, una España que le arrebató el oro en Japón y le apartó de la final en Madrid, donde fue capaz de superarles en dos ocasiones.
España parte con ventaja moral por su juego y por su calidad y ha tenido una jornada de descanso, mientras que Grecia necesitó de cinco minutos extras para superar a Turquía y llegar hasta las semifinales. "Es un equipo muy alto y tiene un gran talento técnico individual", comentó el entrenador de los españoles, Sergio Scariolo .La selección ya huele el oro y llega en el mejor momento de juego del campeonato. España vuelve a ser la selección temida por todos.
"Estamos mejor que hace dos años. El Europeo de 2007 fue bastante agotador en muchos niveles. Por eso llegamos a la final y ya no nos quedaban más fuerzas, ni gasolina, ni nada. Ahora veo al equipo muy bien, muy entero y muy fuerte", ha confesado Pau Gasol.