L D (EFE) Dieciséis años después de comenzar su andadura en el fútbol español, con el Zaragoza, Antic vuelve a un equipo en apuros con la promesa de devolverle a la senda del éxito.
Zaragoza, Real Madrid, Oviedo en dos ocasiones, Atlético de Madrid, en tres, y Barcelona confiaron en este técnico, nacido el 22 de noviembre de 1949 en Zitiste (Serbia), que se ha resistido a abandonar el fútbol español, porque considera que aún tiene cuentas pendientes con él.
Fue anhelado por la antigua Federación Yugoslava, ahora Serbia y Montenegro, que le quería como seleccionador, y sonó esta temporada como entrenador del Tottenham Hotspur inglés, pero él ha preferido esperar, sabedor de que tendría una nueva oportunidad. Porque, cada vez que Antic llega a un conjunto, se espera de él que aporte coherencia, que coloque a cada jugador en su sitio y que obtenga los resultados mínimos exigidos. En su sexta parada en el fútbol español, Antic es un técnico con claroscuros, con tanto prestigio como polémica.
Relación de amor-odio con el Atlético
Mantiene una relación de amor y odio con el Atlético, al que llevó a la conquista del único doblete de su historia (Liga y Copa en la temporada 95-96) y con el que consumó el descenso (2000), y considera que ni Real Madrid, ni Barcelona reconocieron sus méritos cuando encauzó equipos a la deriva. Con el Atlético pasó, en cuatro años, del "Radomir te quiero" que entonaba la grada del Vicente Calderón, a ser persona non grata en el club. Fue despedido en el mismo vestuario por Jesús Gil, nada más perder la Copa del Rey contra el Valencia (1999), y, un año después, recogió el encargo del administrador único, Luis Manuel Rubí, de evitar el descenso, lo que no consiguió.
Ramón Mendoza le destituyó del Real Madrid, cuando su equipo era líder, con tres puntos de ventaja (temporada 91-92), y, en junio pasado, el Barcelona no respetó el año de contrato que le había prometido Enric Reyna, cuando Joan Laporta se hizo cargo del club, pese a lograr la clasificación para la Copa de la UEFA. Por todo eso, Antic quiere resarcirse con las armas que le han mantenido en la elite del fútbol español; su conocimiento de la Liga y su facilidad para formar conjuntos consistentes, a los que es difícil derrotar.
Su último equipo, el Barcelona
La pasada temporada, logró 33 puntos en 18 partidos con el Barcelona, un promedio que asegura la tranquilidad, algo que busca en estos momentos el Celta. Con él renació el argentino Javier Saviola, que anotó 12 goles, por lo que su llegada habrá sido una buena noticia para su compatriota Savo Milosevic, a quien ya intentó fichar para el Atlético, cuando el atacante formaba parte del Aston Villa.
Antic convierte en una cuestión personal el objetivo del club, pero también acostumbra a culpar a los jugadores de los fracasos. Los dos descensos de su historial, según su punto de vista, se produjeron por una "trama" urdida por la familia Gil y algunos de los jugadores del Atlético, en 2000, y por la escasa calidad de la plantilla del Oviedo, un año después. En el Celta, tiene diecisiete partidos de Liga, uno de Copa y, al menos, una eliminatoria de los octavos de final de la Liga de Campeones, contra el Arsenal, para demostrar que sigue siendo un entrenador rentable.
