L D (EFE)
La creciente tensión que se vive en la zona también ha originado algunas bajas relevantes en los torneos previstos, como es la del estadounidense Tiger Woods, que rechazó disputar el torneo de Dubai por el posible ataque a Irak. Pero a lo largo de la historia los Juegos Olímpicos, el fútbol, el baloncesto, el tenis, el atletismo o el golf han sido, entre otros, algunos de los eventos deportivos que se han convertido en una víctima más de los innumerables conflictos bélicos. Las dos grandes guerras que se vivieron en Europa durante la primer mitad del pasado siglo sumaron a su larga lista de víctimas la de los Juegos Olímpicos, ya que ni Berlín en 1916, ni Tokio en 1940, ni Londres en 1944, pudieron acoger a la familia olímpica.
Además, los Juegos Olímpicos han sido empleados, con más frecuencia de la deseable, como tribuna política y, tras los parones ocasionados por las dos Guerras Mundiales, los perdedores fueron excluidos por los vencedores. La sociedad se vuelca con el deporte y el deporte responde con la sociedad, y la última muestra de la sensibilidad que el mundo del deporte ha tenido con los acontecimientos sociales se produjo hace poco más de un año, después del ataque contra las torres gemelas de Nueva York.
En Estados Unidos, el deporte se paralizó en bloque y las Grandes Ligas de beisbol, la Liga Nacional de Fútbol Americano, los partidos de la Liga Profesional de Fútbol, y el circuito profesional de Golf, aplazaron todos sus encuentros para sumarse al dolor de las familias de las víctimas. Una de las más relevantes citas del mundo del golf, la Copa Ryder que enfrenta a los mejores golfistas europeos y estadounidenses, también aplazó un año su disputa en memoria de las víctimas del World Trade Center. Pero la consternación por los atentados traspasó las fronteras estadounidenses y en Europa la UEFA suspendió ocho partidos correspondientes a la Liga de Campeones y 40 de la Copa de la UEFA, los Juegos Afroasiáticos también se cayeron del calendario, así como los Campeonatos del Mundo de canoa-kajak que se iba a disputar en Ocoee River (Tennessee).
Otros acontecimientos que se vieron afectados por los atentados del 11 de septiembre fueron el combate por el Campeonato del Mundo de boxeo del peso medio entre Félix Trinidad y Bernard Hopkins, la liga de baloncesto alemana y los campeonatos nacionales de esquí alpino y lucha libre del país germano, también fueron suspendidos. Incluso la celebración del pasado mundial de Japón y Corea pudo verse afectada por los ataques a las torres gemelas de Nueva York ya que la FIFA barajó la posibilidad de no disputarse en caso de que la guerra en Afganistan continuará durante las fechas en que estaba previsto.
En 1991, el conflicto bélico tuvo el mismo escenario que el que se presume, el golfo Pérsico, y también afectó al calendario deportivo.
La primera medida que afectó al deporte fue la decisión de la FIFA de suspender los partidos internacionales de Irak y de Kuwait y la liga de Argelia aplazó varias jornadas. El baloncesto fue otra de las víctimas de la Guerra del Golfo ya que la FIBA suspendió todos los partidos de competición europea que debían disputarse en Israel por motivos de seguridad y Maccabi Tel Aviv, Hapoel Aloil y Hapoel Tel Aviv tuvieron que disputar sus encuentros en canchas neutrales. En Estados Unidos el único encuentro suspendido fue el que debían disputar poco antes del primer ataque estadounidense a Bagdad la universidades de Carolina del Norte y del Estado de Carolina del Norte. El resto de competiciones deportivas no se vieron afectadas, algo que soliviantó a no pocos aficionados que creían que era una falta de respeto hacia los jóvenes estadounidenses que luchaban en Irak.
El interminable conflicto entre Palestina e Israel también ha originado alteraciones en las competiciones deportivas. A principios del año pasado la UEFA decidió suspender todos los partidos previstos en Israel, lo que ha motivado que durante la presente temporada el Maccabi Haifa haya jugado sus encuentros de la Liga de Campeones en Nicosia (Chipre),y que el Hapoel Tel Aviv y el Maccabi Tel Aviv, en la Copa de la UEFA, lo hagan en Sofía (Bulgaria). La guerra de Yugoslavia castigó con contundencia una de las mejores canteras de deportistas y el deporte balcánico que estuvo ausente durante años en competiciones europeas y condicionó la celebración de sus competiciones nacionales. En España, sólo la Guerra Civil ha logrado interrumpir la disputa de la Liga, que entonces tan solo contaba con ocho años de antigüedad, y que estuvo ausente entre 1936 y 1939, algo que también ocurrió con el torneo copero.
Además, los Juegos Olímpicos han sido empleados, con más frecuencia de la deseable, como tribuna política y, tras los parones ocasionados por las dos Guerras Mundiales, los perdedores fueron excluidos por los vencedores. La sociedad se vuelca con el deporte y el deporte responde con la sociedad, y la última muestra de la sensibilidad que el mundo del deporte ha tenido con los acontecimientos sociales se produjo hace poco más de un año, después del ataque contra las torres gemelas de Nueva York.
En Estados Unidos, el deporte se paralizó en bloque y las Grandes Ligas de beisbol, la Liga Nacional de Fútbol Americano, los partidos de la Liga Profesional de Fútbol, y el circuito profesional de Golf, aplazaron todos sus encuentros para sumarse al dolor de las familias de las víctimas. Una de las más relevantes citas del mundo del golf, la Copa Ryder que enfrenta a los mejores golfistas europeos y estadounidenses, también aplazó un año su disputa en memoria de las víctimas del World Trade Center. Pero la consternación por los atentados traspasó las fronteras estadounidenses y en Europa la UEFA suspendió ocho partidos correspondientes a la Liga de Campeones y 40 de la Copa de la UEFA, los Juegos Afroasiáticos también se cayeron del calendario, así como los Campeonatos del Mundo de canoa-kajak que se iba a disputar en Ocoee River (Tennessee).
Otros acontecimientos que se vieron afectados por los atentados del 11 de septiembre fueron el combate por el Campeonato del Mundo de boxeo del peso medio entre Félix Trinidad y Bernard Hopkins, la liga de baloncesto alemana y los campeonatos nacionales de esquí alpino y lucha libre del país germano, también fueron suspendidos. Incluso la celebración del pasado mundial de Japón y Corea pudo verse afectada por los ataques a las torres gemelas de Nueva York ya que la FIFA barajó la posibilidad de no disputarse en caso de que la guerra en Afganistan continuará durante las fechas en que estaba previsto.
En 1991, el conflicto bélico tuvo el mismo escenario que el que se presume, el golfo Pérsico, y también afectó al calendario deportivo.
La primera medida que afectó al deporte fue la decisión de la FIFA de suspender los partidos internacionales de Irak y de Kuwait y la liga de Argelia aplazó varias jornadas. El baloncesto fue otra de las víctimas de la Guerra del Golfo ya que la FIBA suspendió todos los partidos de competición europea que debían disputarse en Israel por motivos de seguridad y Maccabi Tel Aviv, Hapoel Aloil y Hapoel Tel Aviv tuvieron que disputar sus encuentros en canchas neutrales. En Estados Unidos el único encuentro suspendido fue el que debían disputar poco antes del primer ataque estadounidense a Bagdad la universidades de Carolina del Norte y del Estado de Carolina del Norte. El resto de competiciones deportivas no se vieron afectadas, algo que soliviantó a no pocos aficionados que creían que era una falta de respeto hacia los jóvenes estadounidenses que luchaban en Irak.
El interminable conflicto entre Palestina e Israel también ha originado alteraciones en las competiciones deportivas. A principios del año pasado la UEFA decidió suspender todos los partidos previstos en Israel, lo que ha motivado que durante la presente temporada el Maccabi Haifa haya jugado sus encuentros de la Liga de Campeones en Nicosia (Chipre),y que el Hapoel Tel Aviv y el Maccabi Tel Aviv, en la Copa de la UEFA, lo hagan en Sofía (Bulgaria). La guerra de Yugoslavia castigó con contundencia una de las mejores canteras de deportistas y el deporte balcánico que estuvo ausente durante años en competiciones europeas y condicionó la celebración de sus competiciones nacionales. En España, sólo la Guerra Civil ha logrado interrumpir la disputa de la Liga, que entonces tan solo contaba con ocho años de antigüedad, y que estuvo ausente entre 1936 y 1939, algo que también ocurrió con el torneo copero.
