L D (EFE)
La victoria de Grecia, país organizador de los Juegos del año próximo, habría clasificado directamente a los otros tres semifinalistas, España, Francia y Lituania, para Atenas 2004. Ahora, uno de esos tres equipos o la
squadra
italiana se quedará fuera del torneo olímpico. El baloncesto practicado por italianos y griegos cambió la dimensión del juego por el que han apostado la mayoría de las selecciones. Iannis Ioannidis y Carlo Recalcati, en especial el primero, dispusieron a sus respectivos equipos para fajarse en defensa y controlar las posesiones al máximo.
Ninguno de los dos movió el banquillo en el cuarto inicial, resuelto con uno de los parciales más bajos de todo el campeonato y unos mediocres porcentajes de tiro (16-17), producto del extremismo defensivos de los dos conjuntos. El madridista Antonios Fotsis y Giorgos Sigalas asumieron la mayor parte de la responsabilidad ofensiva del combinado griego. Italia, por su parte, demostró que su entrenador tiene razón al afirmar que la fuerza de esta nazionale radica en el grupo y la anotación se repartió entre todos sus hombres.
Ninguna de las dos fórmulas había conseguido imponerse en el marcador al término del tercer tramo (47-47). El último semifinalista iba a conocerse en la recta final de un choque disputado entre dos equipos más pendientes de proteger su propio aro que de buscar el del contrario. La racanería acabó por pasar factura a Grecia. No porque Italia demostrase mayor generosidad, ya que ambas selecciones subsistieron hasta que faltaba un minuto y medio con sólo siete puntos (54-56), sino porque los italianos adaptaron su baloncesto a las características del choque, de forma circunstancial, y los griegos han querido hacer de la tacañería un método ganador.
Ninguno de los dos movió el banquillo en el cuarto inicial, resuelto con uno de los parciales más bajos de todo el campeonato y unos mediocres porcentajes de tiro (16-17), producto del extremismo defensivos de los dos conjuntos. El madridista Antonios Fotsis y Giorgos Sigalas asumieron la mayor parte de la responsabilidad ofensiva del combinado griego. Italia, por su parte, demostró que su entrenador tiene razón al afirmar que la fuerza de esta nazionale radica en el grupo y la anotación se repartió entre todos sus hombres.
Ninguna de las dos fórmulas había conseguido imponerse en el marcador al término del tercer tramo (47-47). El último semifinalista iba a conocerse en la recta final de un choque disputado entre dos equipos más pendientes de proteger su propio aro que de buscar el del contrario. La racanería acabó por pasar factura a Grecia. No porque Italia demostrase mayor generosidad, ya que ambas selecciones subsistieron hasta que faltaba un minuto y medio con sólo siete puntos (54-56), sino porque los italianos adaptaron su baloncesto a las características del choque, de forma circunstancial, y los griegos han querido hacer de la tacañería un método ganador.
