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Liga

El Villarreal cambia con una goleada los objetivos del Atlético en la Liga (3-0)

El cuadro de Simeone se queda a doce puntos del líder y ya piensa en la tercera plaza. Oblak y Tiago, lesionados.

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Pedía Simeone exigencia en la pretemporada y al Atlético de Madrid se le ha exigido. Por plantilla y por su pasado más reciente, la afición quería ver a los suyos peleando por todo y si la cosa no cambia de forma milagrosa, esa petición es ya imposible. Al Atlético se le ha ido la Liga y lo ha hecho siendo un equipo poco reconocible en los últimos meses.

En El Madrigal, los rojiblancos recordaron al Atlético de Madrid pre-Simeone. Errores de dos hombres como Tiago y Oblak, lesiones en momentos inoportunos, estrellas desaparecidas e incluso, por momentos, falta de intensidad y de implicación. La afición no quiere señalar aún a nadie, pero la exigencia de los grandes es algo que el Atlético se ha ganado tener y siendo sextos en diciembre es lógico que las aguas estén revueltas por la capital de España.

Errores y lesiones

El Villarreal, salvo en diez minutos de la primera media hora de juego, siempre se sintió superior al Atlético de Madrid. Los hombres de Fran Escribá estuvieron perfectos a nivel de juego y de tiempos en el choque y supieron contemporizar su ventaja en todo momento. Lo único salvable de los visitantes fue que pudieron adelantarse con dos oportunidades, pero nuevamente la falta de gol de hombres como Griezmann o Gameiro son veneno puro para un Atlético que ha perdido el antídoto a los males que tenía cuando no jugaba bien, pero ganaba.

Si hay dos jugadores que no suelen cometer errores en el cuadro del Cholo esos son Tiago y Oblak. En Castellón y en los dos primeros goles fallaron ambos. Mala cesión del portugués en el 1-0, problema sin solución para Godín y tanto de Trigueros. En el 2-0, mala recepción de Oblak, rechace con gol de Dos Santos y, por si faltaba algo, lesión en el hombro del portero esloveno.

Al Atlético le crecen los enanos y sin escudarse en la mala suerte para dar sentido a los malos resultados, dos goles, dos fallos y dos lesiones, todo en el mismo momento, parecen demasiado castigo para intentar salir de una racha que empieza a ser preocupante.

Sin reacción, goleada amarilla

Hace tiempo que no se recuerda entre los rojiblancos una charla del Cholo en el descanso que reanime a sus tropas. Antes era una solución para cualquier resultado en contra. Ahora parece una charla más. Los que dudan de que el mensaje de Simeone siga calando tienen mucho material para trabajar viendo la falta de reacción del Atlético en muchos partidos, incluido el del Villarreal.

Con dos cambios ya gastados por obligación, el banquillo rojiblanco sólo se pudo encomendar a Carrasco para intentar una remontada que se antojaba imposible por fútbol y por sensaciones. Nadie acudió al rescate del Atlético de Madrid. Las jugadas a balón parado hace tiempo que desaparecieron al igual que la capacidad de revertir o dar vida a un resultado de hombres como Griezmann, Koke y Saúl. Los tres, un año antes piezas clave en la maquinaria atlética, han bajado del cielo a la tierra de forma progresiva. Sin ellos, el Atlético ni tiene gol ni tiene juego.

El último gol de Soriano firmó una goleada eficiente y notable de un Villarreal que sacó provecho con sus virtudes de los incontables defectos que parece tener este Atlético de Madrid.

Simeone pidió exigencia y se le está exigiendo. La respuesta, por el momento, es la peor posible de un proyecto que, si no revive a tiempo, puede desatar un fin de ciclo que nadie quiere en el Calderón. Lo que está claro es que el Villarreal con el 3-0 ha cambiado los objetivos del Atlético. Ser terceros ahora sí parece una buena idea.

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