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El otro fútbol: el Rápido de Bouzas hace historia cuando nadie daba un duro por ellos

El Rápido de Bouzas jugará por primera vez en Segunda División B tras 104 años de vida después de firmar una gesta inolvidable. 

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Entrevista a Patxi Salinas El Primer Palo

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El Rápido de Bouzas jugará por primera vez en Segunda División B tras 104 años de vida después de firmar una gesta inolvidable. 
La felicidad verdadera | Agencias

En el fútbol moderno cada vez es más complicado vivir milagros deportivos. El dinero manda y hoy en día se ha perdido buena parte de la esencia del sentimiento. Pocos son los jugadores que sienten los colores, los que realmente muestran pasión a flor de piel.

En un rinconcito del oeste de España, en un barrio marinero de Vigo de apenas 1500 habitantes, un modestísimo equipo ha firmado una gesta que enorgullece al mundo del fútbol. Se trata del Rápido de Bouzas, el segundo club más antiguo de Galicia -solo por detrás del Deportivo de la Coruña-, y que por primera vez en sus 104 años de vida, jugará la próxima temporada en Segunda B.

A principio de temporada, con uno de los presupuestos más bajos de toda la Tercera división -78.000 euros-, nadie daba un duro por el los aurinegors. Ni siquiera sus propios jugadores. La llegada al banquillo de Patxi Salinas -ex jugador de Celta y Athletic-, cambió por completo la mentalidad de un plantel, que se conformaba con "pasar el rato, jugar para divertirse" y firmar octavos, novemos o décimos puestos en el Grupo I de la Tercera División.

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Patxi Salinas, el capitán de nave aurinegra

Después de once meses y medio de trabajo, de exprimirse al máximo, tras quedar segundos en Liga y superar en el Play Off de ascenso al Cayón cántabro, al Santa Brígida canario y, en una eliminatoria épica al temible Peralada -ejerce como filial del Girona y cuatriplica en presupuesto al equipo vigués-, Patxi Salinas y su equipo obtienen una recompensa que, posiblemente, sea lo más increíble por lo que pasen en sus vidas. "Esto es lo más grande que he vivido nunca. Es lo que tiene trabajar con gente humilde. Ganas una mierda, te tiras sin cobrar meses y lo disfrutas como si ganases millones. No he tenido esta sensación jamás, ni cuando era futbolista y gané cosas" nos cuenta Patxi.

Salinas da datos que engrandecen la hombrada de su equipo. Sus jugadores cobran de media entre 150 y 600 euros. Tras superar al Peralada y certificar el ascenso el pasado domingo, tuvieron que hacer tiempo por Barcelona ya que el presupuesto no daba para reservar una noche de hotel. Tampoco tendrán primas por ascender.

Cuando el árbitro pitó el final del partido ante el conjunto catalán, a Patxi se le vino a la cabeza su madre. Fue gracias a ella por la que se sacó el carnet de entrenador. Días antes de su muerte, le dio un sobre a su hijo pequeño y le dijo: "No seas cabezón. Sácate el carnet de entrenador que un día vas a hacer algo muy grande". Esas palabras retumban en la cabeza de Patxi. Él era reacio a ser entrenador y, tras la hazaña lograda por su equipo, volvió a sentir muy de cerca a su madre.

Y es que la gloria del ascenso sabe mucho mejor después de haber pasado las de Caín este año. Terminaron la temporada con tan sólo 11 balones, las lesiones se cebaron con los de Bouzas en posiciones clave como la delantera, el campo para entrenar lo podían utilizar a medias -lo comparten con otro club-, y a partir de las 21:30 de la noche -en Bouzas, al lado del Atlántico, en pleno invierno, hace una rasca tremendo-, algunos jugadores importantes se perdieron partidos clave por compromisos laborales... incluso han tenido que luchar contra los elementos desestabilizadores que llegaban del exterior.

"Nos llaman el Pinzas Team. Cuando íbamos líderes a mitad de temporada, salieron muchos adivinos diciendo que no aguantaríamos, que teníamos el equipo cogido con pinzas, y fíjate, eso en vez de hacernos daño nos hizo más fuertes. En el Play Off llenamos de carteles el vestuario con esas mismas palabras. El 31 de enero se nos lesionó de larga duración nuestro capitán y la Federación no nos permitió fichar... todo parecía en nuestra contra".

A algunos, como David Carnero, preparador físico y mano derecha de Patxi, la hazaña lograda sirve como premio para compensar el tremendo esfuerzo de todo un año. David vive en Xinzo de Limia, Orense, y todos los días de entrenamientos o partidos, se recorría 300 kilómetros para llegar a su casa pasadas la 1:00 de la madrugada. Una parte de su sueldo mensual, 450 euros, se iba al asfalto en gasolina. "Le decía a David, vete a 80 o a 100, que los días que te ponen multa palmas y los que no empatas. El sacrificio que ha hecho Carnero por este equipo refleja el espíritu de esta gran familia que es el Rápido".

Patxi "Todoterreno" Salinas

Además de ejercer como guía, motivador y maestro del Rápido, Patxi ha realizado labores de prestamista -ha pagado de su bolsillo el sueldo de un jugador durante buena parte de la temporada-, e, incluso, ha llegado a hablar en persona con varios jefes del puesto de trabajo de algunos de sus jugadores para que les dieran el día libre y pudieran estar presentes en los partidos del Play Off de ascenso. Y es que, la plantilla del Rápido está llena de currantes. Panaderos, oficinistas, administrativos... Algunos como Nando y Bruno, ni siquiera pudieron estar presentes, por sus obligaciones laborales, el día más importante de la historia del Rápido de Bouzas -el partido de vuelta de la final del Play Off contra el Peralada-.

Para Patxi, el esfuerzo titánico tiene mucha más recompensa que la hazaña deportiva en si.

El otro día salí con mi perro por la playa y había una hilera de personas de unos 60, 70 años que me empezó a aplaudir. En sus caras se veía la emoción y el reconocimiento sincero. Fue tremendo. Esto no lo compensa ni una Champions ni una fortuna. No tenemos un duro, pero gracias a la solidaridad de la gente, hemos disfrutado de una cena increíble en Barcelona -por cortesía de Cándido Iglesias, socio de Leo Messi, la expedición del Rápido cenó el domingo tras el ascenso, en un lujoso restaurante de la ciudad condal-, de una criosauna, de un gimnasio con spa, de instalaciones deportivas ajenas -el Celta y el Coruxo cedieron sus campos de entrenamiento al Rápido para que los de Bouzas se habituaran al césped natural-... y todo sin pedir nada a cambio. ¡Es la hostia!

El deporte como instrumento para sacar lo mejor de la gente. Solidaridad. Una de las claves del éxito del equipo que preside Manolo Seoane, un tipo peculiar. "Manolo es muy visceral. He tenido varios encontronazos con él por defender a los míos ya que en mi parcela, la deportiva, mando yo y eso a Seoane le cuesta entenderlo. A falta de cinco jornadas para el final me destituyó. A los 15 minutos ya me estaba llamando arrepintiéndose. Discutimos todo el año, pero a los cinco minutos nos damos un abrazo".

De Manolo depende que Patxi siga el próximo año en el banquillo: "No podemos ir a la guerra con pistolas de agua. Tienen que cambiar mentalidades en la filosofía del club para que siga. Este año ha sido durísimo. Hemos perdido dinero y salud. Necesito garantías del presidente de que van a cambiar las cosas.".

A pesar de todos los contratiempos, el Rápido se superó así mismo. Tiró la puerta abajo y, con un gol de un canterano, Diego Diz -el desenlace perfecto para un guión de película-, hace historia.

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Sufrir, a veces, merece la pena. La realidad del Rápido es el fiel reflejo del otro fútbol. Un fútbol que rebosa esencia.

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