Loeb tuvo que administrar su ventaja al frente de la clasificación y arriesgar lo mínimo exigible. Salía con casi un minuto de renta sobre Solberg y Ogier (ambos con Citroen), que en su pugna por el segundo puesto apenas pudieron inquietarle.
Con el resultado del rally, Citroen consigue un triplete que no lograba desde hace siete años. La decepción fue el abandono del sábado del español Dani Sordo, segundo piloto de la marca gala, quien se encontraba en disposición de luchar por el segundo puesto, y de haberlo conseguido su equipo sería líder destacado del mundial de constructores.
